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EDICIÓN | Junio 2013

Hacer historia desde el green

Benjamín Alvarado, golfista
Hacer historia desde el green

Acaba de ganarse un lugar en uno de los tour más competitivos del golf mundial y se acerca a la posibilidad de entrar a la PGA. Pero su historia deportiva no ha sido fácil y debió superar años complejos, lesiones y falta de apoyo económico que estuvieron a punto de hacerlo abandonar todo. Por suerte no lo hizo y hoy, desde la primera línea, quiere masificar el golf en nuestro país. 

por Mónica Stipicic H. / fotografía Andrea Barceló A.

No había terminado de celebrar el logro más grande de su carrera deportiva, cuando ya estaba subiéndose a un avión para seguir jugando. A los veintisiete años come, duerme y respira golf, y hace algunas semanas todo su esfuerzo, los viajes, entrenamientos, tiempos de soledad y momentos difíciles dieron sus frutos: Benjamín ganó el torneo Brasil Classic, lo que le permitió acceder por dos años al tour Web.com, el paso previo al PGA tour… y a codearse con las estrellas.

Para comprender las implicancias de este logro es bueno entender cómo funcionan las grandes ligas del golf mundial. El tour más importante de este deporte es el PGA, algo así como la primera división, donde solo compiten los ciento cincuenta mejores jugadores de todo el mundo. Para llegar ahí es necesario jugar el Web.com, pero llegar ahí tampoco es simple. Los millones de golfistas en el mundo tienen solo una oportunidad al año para clasificar a este circuito que integran ciento cincuenta jugadores. De ellos, solo los primeros veinticinco pueden optar a las ligas mayores.

Llegué porque este tour tiene una fecha en nuestro país (el Chile Classic), en el que salí cuarto. Como eso me dejó bien rankeado me dieron una invitación para jugar en Brasil, aunque no fuera parte del circuito. Era mi oportunidad y lo logré, era el sueño de toda mi vida, para lo que he trabajado desde los diez años”, explica. Ahora tiene asegurada la permanencia por dos años, pero con una posición privilegiada, que le permite elegir sus torneos y, si sigue jugando bien, ir aumentando su permanencia en el tour.

 

AÑOS DIFÍCILES

Empezó a jugar a los diez años y a los doce decidió que era lo que quería hacer el resto de su vida. A esa edad clasificó a un mundial infantil, salió quinto y le pidió a sus papás que lo inscribieran en un colegio para deportistas, el mismo al que habían ido el Chino Ríos y Nicole Perrot. Se demoró un año en lograrlo, pero su fanatismo y ganas de seguir avanzando en el deporte eran tan fuertes, que ellos terminaron aceptando.

Después vino la universidad. Como la carrera de los golfistas es más larga que para el resto de los deportistas, pasar por una universidad americana con una beca es muy importante. “Es una experiencia impresionante, todo es gratis y viajas por el mundo. Yo estuve en Arizona State durante tres años, llegué a ser el número uno del equipo y jugaba todos los torneos. Al final se empezó a hacer cada vez más difícil, porque te exigían buenas notas al mismo tiempo que estabas en veinte torneos. Así que el último año no lo hice, decidí quedarme en Chile y hacerme profesional”, explica Benjamín.

¿Cómo recuerdas el paso al profesionalismo?
Aunque había que empezar a venderse, jugar campeonatos y demostrar que uno era bueno, al principio no fue tan difícil, porque yo era el número uno en amateur y una prestigiosa marca americana me había elegido el jugador del año y me pasaba todas las lucas, apostando a que llegaba al Web.com ese año. Pero no llegué, porque cuando estaba a punto de jugar la final murió mi hermano y decidí dejarlo todo para asistir a su funeral. Fue un momento difícil en lo emocional y creí que si era realmente bueno podía lograrlo al año siguiente.

Pero ahí empezaron los años difíciles…
Exacto. Después de eso jugué cuatro campeonatos y los gané. Me fui a Europa y empezaron las lesiones… no soportaba los dolores en las rodillas, no podía dormir, viajar en avión ni mucho menos entrenar. Fueron tres años durísimos, porque primero me recomendaron kinesiología por seis meses y me dejaron parado. No sirvieron de nada y tuve que operarme, lo que significó otro año fuera de las pistas. Y yo vivía con la plata de los auspicios, que empezaron a cortarse.

¿En qué consistía tu lesión?
Tenía los tendones de las piernas más cortas que los huesos, pero era una falla “de fábrica”, no un problema deportivo. La única solución fue una cirugía que me alargó los tendones.

¿Pensaste en retirarte?
Sí, jugaba dos campeonatos y con eso sumaba para vivir tres meses, pero me volvía a lesionar. Entré en una ola muy mala. Llegó un minuto en que tenía sesenta mil pesos en el bolsillo y nada más… fue entonces cuando mi señora (está casado con la modelo argentina Lucila Vitt), en esa época aún mi polola, me ofreció mantenerme hasta que las cosas se arreglaran. Yo le dije que no y partí donde mi papá, a pedirle que me consiguiera trabajo en su oficina para poder tener algo. Me acuerdo que él me dijo que no, que iba a salir de esto, que después de recuperarme de la cirugía todo iba a volver a la normalidad. Y así fue, gané el primer campeonato en que me inscribí después de operarme.

 

AL NORTE LOS PASAJES

Hace dos años el panorama cambió para Benjamín. Hoy es embajador del Marina Golf Rapel y tiene varias marcas auspiciándolo, y con su llegada al circuito del Web.com muchas de las empresas que habían partido volvieron a contactarlo.

Lo que queda del 2013 lo tendrá viajando entre Chile y los diferentes torneos, pero a partir de marzo pretende instalarse en Estados Unidos para seguir más de cerca las alternativas del tour.

“Lucila se va conmigo desde marzo a septiembre. Igual ella está súper acostumbrada a que yo pase cuatro semanas afuera y una acá, pero ahora va a ser distinto; económicamente las cosas cambiaron, tengo más tranquilidad, aunque los gastos también aumentaron porque, por ejemplo, ahora tengo que pagarle a un caddie profesional”, dice.

Desde los diecisiete años, Juan Díaz es el caddie de Benjamín. Y además su amigo y partner. Ya está decidido que se van juntos a Estados Unidos, donde también deberá encontrar un equipo multidisciplinario con el cual trabajar y que incluye entrenador, preparador físico, nutricionista y un largo etcétera.

Hace poco se jugó el Masters y el argentino Ángel Cabrera quedó en segundo lugar (y lo ganó el año pasado), ¿por qué ellos y no nosotros?
Tiene que ver con políticas estatales de fomento al deporte. Los argentinos llegan a los torneos con entrenador, nutricionista, preparador físico, psicólogo y se preparan seis meses antes. Yo fui a un mundial en el que tuve que pagarme la polera…

Pero en plata ellos no están mejor que nosotros, ¿tiene más que ver con la cultura deportiva?
Allá hay muchas canchas públicas y todos pueden jugar. Acá sigue siendo muy cerrado, no hay apoyo. El mito es que es muy caro, pero lo cierto es que arrendar una cancha de tenis por una hora vale diez mil pesos y, por esa misma plata, puedes jugar todo el día en el Club de Golf Mapocho (la única cancha pública de nuestro país). En todo Chile hay cuarenta y cinco jugadores profesionales de golf y en Argentina setecientos… ¡cómo no van a tener uno en la PGA!

¿Cuál es tu próximo objetivo?
Obviamente, llegar al Masters y jugar todos los campeonatos del mundo conocidos. Cabrera recién lo logró a los cuarenta y seis años, después de sacarse la cresta toda la vida. Mi primera meta era llegar al Web.com a los treinta, y lo hice tres años antes. Ojalá en cinco años más pueda estar en el PGA, porque de verdad creo que si tenemos un chileno jugando el Masters o el US Open, la gente va a empezar a entender el golf y a seguirlo, va a saber qué es un birdie, un par o un boggie y se va a empezar a motivar. La idea es ser el primero, hacer historia, lograr lo que consiguió el Chino Ríos con el tenis y ser el que cambie el concepto del golf en Chile.

Como el Tiger Woods chileno…
Él abrió este deporte. Antes de Tiger el golf era muy racista, había canchas donde los negros no podían entrar. Él cuenta que fue a jugar un campeonato y afuera había doscientas personas protestando porque allí iba a jugar un negro, pero se sobrepuso a eso, ganó ese torneo y les tapó la boca a todos. El tipo es un monstruo, de otro mundo. Y estoy seguro de que si el día de mañana invitamos a alguien a seguir un campeonato donde juega Benjamín Alvarado, el que peleó toda la semana con Tiger Woods, muchos más nos van a apoyar.

Aunque a tu señora no le debe gustar que adoptes otras “costumbres” de Tiger…
No sé yo (se ríe)… si nos hacemos amigos, a lo mejor esa es la cábala para hacer pocos palos.

 

“Si tenemos un chileno jugando el Masters o el US Open la gente va a empezar a entender el golf y a seguirlo. La idea es ser el primero, hacer historia y ser el que cambie el concepto del golf en Chile”.

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