Julia Louis-Dreyfus, la recordada Elaine de Seinfeld, encarna en esta sitcom a una ficticia vicepresidenta de Estados Unidos, quien a pesar de su posición, siente que todos la pasan a llevar. La sofisticación del humor de Veep, la increíble acidez de sus personajes, y el detalle de sus tramas retratando la política, tienen raíces antiguas. La genealogía va así: Yes minister fue una comedia británica de los ochenta que transcurría en una cartera gubernamental para satirizar los absurdos del poder. En 2005, inspiró The Thick of it creada por el galés Armando Ianucci, comediante, escritor y realizador audiovisual, que más tarde dirigió la aclamada película In the loop (2009), una ironía sobre las relaciones de política exterior entre EE.UU. y el Reino Unido.
Con todo este carrete, Ianucci fue invitado por HBO a la creación de Veep. No solo moldeó la serie, sino que se llevó parte de su equipo británico a trabajar a EE.UU. y ese aporte se nota. En su segunda temporada, Veep alcanzó un nivel donde las situaciones humorísticas y absurdas que rodean a Selina Meyer (Louis-Dreyfus), se maridan perfecto con cuotas de drama y tensión propias de la alta política. Y es todo un alarde que no sea necesario identificar el bloque partidista de la vicepresidenta, lo cual grafica la sensación de que no importa mucho quien gobierne, todos se parecen.
En un elenco con grandes actuaciones, Julia Louis- Dreyfus descolla. Para los fans de Seinfeld, es un buen desafío comprobar que al fin alguien de aquel reparto dorado, rompió con la maldición que suele pesar en los actores de series históricas, encadenados a sus personajes de éxito. Selina Meyer es su mejor rol, a la altura de una trama notable que revela cuánta improvisación cunde entre quienes cortan el queque.