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EDICIÓN | Mayo 2013

Nivel superior

Marco Reinike
Nivel superior

Aunque aún faltan meses, ya está preparándose para el próximo Dakar. Entrenamiento físico diario y en jornada doble, alimentación balanceada y apoyo técnico especializado, son algunas de las medidas que este deportista antofagastino asume como parte del desafío que contrajo: ser el nortino mejor rankeado Ien la más importante carrera de rally del mundo. 

por Claudia Zazzali C. / fotografía Andrés Gutiérrez V.

Igual que en los comerciales de la tele, la carrera deportiva de Marco Reinike está cruzada por el esfuerzo, la perserverancia y el apoyo de su familia y amigos, que creen en él ciegamente. Aunque al principio todos lo consideraron como una experiencia “simpática”, poco a poco tuvieron que ir tomando en serio la nueva pasión de Marco: el rally. Y aunque a su mamá se la comen los nervios cada vez que parte a una carrera, nunca ha dudado en las capacidades de su retoño. Marco es antofagastino y toda la vida ha andado en moto. Cuando era chico, salía con sus amigos a hacer carreras y a dar vueltas por los cerros, pero más como pasatiempo que otra cosa.

¿Cómo convenciste a tus papás para que te compraran una moto?
En realidad, al que tuve que convencer fue a mi papá, porque mi mamá siempre me apoyó en este gusto tuerca. Todos mis amigos andaban en moto y sacándome buenas notas fui convenciendo de a poco a mi papá. Empezamos con las motos de cuatro ruedas, cuando promediábamos trece años, y después, a los quince, empezamos con las motos de dos ruedas y nunca más paramos.

¿Practicas con el mismo grupo de siempre?
El 2009 comenzamos a tomarnos un poco más en serio esto de andar en moto. Empezamos a ir a algunas competencias y el grupo fue achicándose. Cada uno fue haciendo su vida y quizás para algunos ya no era tan entretenido dedicarle tantas horas a este pasatiempo, pero la verdad es que para mí era tan apasionante que, entre estudios y trabajo, siempre dejaba horas disponibles para mi pasión tuerca.

¿Cuándo participaste en tu primera competencia “profesional”?
Ya tenía veinticinco años y había logrado algunas marcas personales bien interesantes, así que pensé en probar en algunas competencias.
Dentro de las carreras nacionales, hay una fecha aquí en el norte que es bastante importante: el Desafío del Desierto, que durante años se realizó en Iquique, pero que este año debuto con una “extensión” en Antofagasta, ahora en mayo.

Dicen que es una competencia bastante fuerte...
Claro, si participan pilotos profesionales, pero me sentía preparado para esta aventura que, en un principio, enfrentaríamos en grupo. Al final, como personaje de caricatura, el 2010 enfrenté solo contra el mundo el famoso Desafío del Desierto. Subí la moto arriba de la camioneta y partí. Sin tener mucha experiencia en navegación terrestre, salí tercero, lo que fue un asombro tanto para mí como para la organización.

¿Navegación?, ¿cómo es eso?
Es que cuando participas en un rally tú “navegas”, es decir, sigues la ruta a través de un mapa, con GPS y puntos de referencia. Además decontrolartumoto,debessaberdeltemade navegación y hoja de ruta. Me fue súper bien, conocí a Carlo de Gavardo y me invitaron a correr al año siguiente al nacional. Lamentablemente, por razones de trabajo, no pude correr todas las fechas, pero me metí un poco más en el tema de la navegación. Me gustó y volví al año siguiente al Desafío del Desierto.

¿Cómo se aprende a navegar?
Con la práctica, mirando las carreras y compartiendo experiencias con corredores con mayor trayectoria. Es un aprendizaje bien particular, porque debes incorporarlo a tu ADN. Correr en rally debe fluir natural, porque tu cuerpo debe ir concentrado en el camino y tu mente debe ir desarrollando estrategias. Son horas en que no piensas en nada más que en ir superando etapas. El segundo año, gané el Desafío en categoría experto.

Suena emocionalmente agotador...
El rally es una disciplina bastante particular porque te exige mucho. Uno tiene que andar muy bien en moto, tiene que ser muy buen mecánico y, además, ser muy buen navegante. A eso hay que sumar que los campeonatos nacionales se corren los fines de semana. Entonces, para participar, pedía permiso los viernes para irme un poquito antes de la pega, corría viernes-sábado-domingo, y después el lunes de vuelta a trabajar. Y así, todo el año.

¿Valió la pena tanto esfuerzo?
Por supuesto, porque gracias a esta participación, me llaman y me dicen “estamos en una asamblea aquí en la federación, surgió tu nombre y te queremos preguntar si estarías dispuesto a ir al Dakar, al rally Dakar 2012”. Casi me desmayé porque, además me ofrecieron pagarme la inscripción. Un verdadero premio para mí.

¿Alguna vez soñaste con participar en el Dakar?
Si me lo hubieras preguntado hace unos tres años, te hubiera dicho “no, imposible”. Además de ser una carrera intimidante, es demasiado costosa y aunque desde que era niño siempre vi la carrera por la tele, ni siquiera estaba en mis sueños participar. Por eso, cuando recibí ese llamado del presidente de la federación, quedé paralizado. Como no escuchaba respuesta, me insistió: “me tienes que contestar sí o no ahora, en este minuto; si no quieres, nosotros seguimos en la reunión y vamos a proponer otro piloto”. En diez segundos pensé y dije que sí. “Ya, perfecto, te contactamos el lunes”, y cortaron. Ahí recién entendí en lo que me estaba metiendo.

¡Tenías cero preparación!
Y faltaban tres meses para el Dakar, no tenía ni la moto. La federación se puso con la inscripción, pero faltaban un montón de lucas más. Así que armamos un proyecto, conseguimos auspiciadores e hicimos el Dakar. Mi objetivo era ser el primer antofagastino en terminar la carrera y lo hice. Hubo muchas lecciones aprendidas: faltó preparación, faltó físico, faltaron algunos repuestos que me conseguí con un par de profesionales con los cuales me hice amigo. Pero el resumen es que fue un rally exitoso y llegamos a la meta.

Con todo lo peligroso que es el Dakar ¿quieres seguir compitiendo?
Es que la adrenalina es inmensa y las sensaciones que se viven son indescriptibles. Compartir con corredores profesionales, tan generosos en sus conocimientos, exigirle al cuerpo al máximo... yo había hecho la promesa de ir una sola vez, pero es inevitable querer ir de nuevo. Y lo hice este año y me fue mejor que la primera vez, estaba menos nervioso, mejor en el tema de la navegación, mejor físicamente. El objetivo es ir por una tercera vez ahora, en enero de 2014, ya tomando las cosas más profesionalmente.

Pero tienes que compatibilizarlo con otras facetas de tu vida...
Trabajo de lunes a viernes y todo mi tiempo libre lo dedico a prepararme. Cada vez me voy poniendo objetivos un poco más altos: tener acondicionamiento físico con un entrenador personal, de aquí a fin de año conseguir una mejor moto, un motor adicional y tener la posibilidad de llevar un mecánico que me acompañe. La meta ya no es solamente terminar la carrera, la meta ahora es pelear posiciones.

¿Y tu familia qué dice?
A estas alturas, mi familia y mi novia están apoyándome ciento por ciento e, incluso,
aceptando sacrificar sus tiempos, para verme feliz. En el caso de mi novia, ya no estamos saliendo los viernes ni los sábados en la noche, porque entreno muy temprano los fines de semana. Mi familia acepta que no llegue a celebraciones y cumpleaños porque estoy en el gimnasio. El rally ya no es un juego.

Todas las cosas que tienes que hacer suenan costosas, ¿cómo te financias?
Ir a un rally Dakar solo es imposible, porque es demasiado caro. Quizás para las competencias nacionales uno puede hacer un esfuerzo, pero un rally Dakar es inalcanzable: solo la inscripción es de quince millones de pesos. A eso se suman tres millones en neumáticos, otros tantos en repuestos, alimentación, carpas y un largo etcétera. Los auspiciadores son fundamentales y estoy muy agradecido de las empresas que han creído en mí.

¿Sientes que la gente reconoce tu esfuerzo?
Yo soy un enamorado del desierto y creo que jamás me voy a ir de Antofagasta; tengo la posibilidad de practicar el deporte que me gusta en un patio inmenso donde no tenemos restricciones de ningún tipo. Tenemos la geografía ideal para practicar deportes outdoor, y por lo mismo tenemos grandes exponentes en diversas disciplinas. Tenemos las condiciones ideales, así que invito a todos a inscribirse en competencias de cualquier deporte, porque no es necesario que sean profesionales para participar. La meta de una competencia no siempre es ganar, sino más bien es contra uno mismo, ir siempre mejorando. Tconseguimos auspiciadores e hicimos el Dakar. Mi objetivo era ser el primer antofagastino en terminar la carrera y lo hice. Hubo muchas lecciones aprendidas: faltó preparación, faltó físico, faltaron algunos repuestos que me conseguí con un par de profesionales con los cuales me hice amigo. Pero el resumen es que fue un rally exitoso y llegamos a la meta.

 

Aquí, el listado de los auspiciadores de Marco, a quienes incluimos como una forma de reconocimiento al apoyo incondicional a este deportista local. ¡Vamos por el Dakar 2014!
Municipalidad de Antofagasta, Gobierno Regional, CORE, IND, SKF, Aguas Antofagasta, Salfa Rent, Beagle, Inacap, Komatsu, Chile Coating, Motos Cordero, Licancabur, Conber, Solid, Osses, Flexseal, Powerrep, Gimnasio HW, Repvar.

 

“El rally es una disciplina bastante particular porque te exige mucho. Uno tiene que andar muy bien en moto, tiene que ser muy buen mecánico y, además, ser muy buen navegante”.

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