Rescatando las antiguas recetas de repostería alemana y el bakery estadounidense, Marcela Rosas da paso al talento de cocinar con el cariño de lo artesanal y cuidando el sello de calidad que resulta de usar los mejores ingredientes, sin aditivos ni premezclas. Su anhelo es tener una tienda para vender sus “dulces secretos” y crecer sin transar los sabores y el know how adquirido.
Por Carolina Farías O. / Fotografía: Patricio Salfate T.
Cupcakes, muffins, queques, cheesecakes, galletas, brownies son recetas tradicionales de EE.UU., al igual que los kuchenes de nuez, streusel de frambruesa y tortas de hoja de la mano alemana del sur de Chile, que Marcela elabora para cautivar los sentidos. Con su toque personal al decorar sus producciones, surge una mezcla perfecta entre tradición e innovación, que permite que los productos Sugar se distingan sobre sus pares y se ubiquen en una categoría gourmet.
Hace unos años, dejó su intenso trabajo en Santiago como traductora de inglés-francés-español, porque a su marido lo trasladaron a La Serena, y optó por responder a lo que ella denomina un “llamado del alma”.
Atractivo, suave o delicioso son algunos de los adjetivos que surgen al ver y probar los cupcakes de chocolate y la torta de hoja que nos acompañan durante la entrevista, horneados por Marcela, como cortesía. Y es que mediante la experiencia del sabor tenemos la mejor forma de entender cómo se está potenciando Sugar en esta zona.
¿Cómo comienza tu historia con la repostería?
Soy de Osorno y siempre vi a mi mamá cocinando la pastelería alemana con los típicos kuchenes del sur y, como soy traductora, domino perfectamente el inglés y tengo mucha influencia de la repostería de Estados Unidos, porque parte de mi familia vive allá, así como una de mis mejores amigas que me ha apoyado mucho en esta iniciativa. Ella me manda las cápsulas (cup) donde se ponen los cakes y los moldes e implementos para decorar.
¿Por qué decides dedicarte a la repostería?
No te lo puedo definir, tampoco sé bien cómo llegué a desarrollar lo que creo es un talento… un llamado del alma. Es reconocer la habilidad con la que vas a tener éxito y vas a ser feliz. Y aunque haya momentos en que uno se lo cuestiona porque no se hace fácil, empiezas a ver las señales que te dicen que sigas. Era lo que tenía que ser. Aquí tenía que llegar yo.
DULCE LLUVIA
Como si fuera una señal, un día de lluvia recordó a Marcela su necesidad de conectarse nuevamente con la cocina y considerarla más en serio.
¿Cómo empieza a compartirse este delicioso secreto?
Cuando nos vinimos a La Serena por el trabajo de mi marido, estuve varios meses fuera del mundo laboral y un día de lluvia dije que quería cocinar. Preparé unos queques de mármol y salí a vender entre las mamás de los compañeros de mis hijos. Después, en los paseos de curso, cuando todos llevaban cosas compradas yo hacía mis streusel de manzana, de nuez o de frambuesa, y a todos les encantaban. Fue así, como me comenzaron a pedir. Recién en junio del año pasado empecé ya más en serio. Una amiga me impulsó para que tramitara la iniciación de actividades, que consiguiera la resolución sanitaria, que diseñara un logo y creara la página en facebook de “Sugar La Serena”. Actualmente, también me pueden contactar en sugar.laserena@gmail.com.
¿Cuál es el sello de tu repostería?
Es una mezcla entre cosas sureñas y bakery norteamericano que están de moda. Soy fiel a la receta como debe ser, es decir, respeto todos los ingredientes que tiene que llevar. Si necesita doce huevos, doce huevos llevará; si requiere chocolate en barra, no abarato costos poniendo un chocolate en polvo. No transo en la calidad de los ingredientes, busco que el resultado sea óptimo. Y a eso le agrego algo que siempre me ha gustado, mi toque personal, que es la decoración. Los colores, los detalles de las flores… soy autodidacta, pero muy perfeccionista.
¿En qué te inspiras cuando diseñas?
Es algo innato, siempre me gustó hacer decoraciones. Me sorprendo con el resultado de los diseños, porque cuando comienzo a pintar, nunca sé cómo va a terminar.
HORNEAR MAGIA
Hasta hace poco, su cocina estaba implementada solo con lo que tiene una cocina normal. De pronto, de modo inesperado, fueron llegando —como por obra de magia— un horno y una batidora semi industriales, para facilitarle la elaboración de sus delicias y acercarla al sueño de instalarse con una tienda en un futuro cercano. Moldes, esencias, colorantes, bandejas, implementos para pintar, cubrir y envolver sus productos —la mayoría de procedencia estadounidense— completan su espacio creativo.
La cocina tiene una energía especial…
Sí, yo digo que esta es la casa de la bruja del cuento Hansel y Gretel. Yo no soy la bruja (se ríe), pero aquí siempre hay cositas ricas. Y los amigos de mis hijos pueden disfrutar de esto cada vez que vienen.
¿Qué le dirías a quienes temen al exceso de azúcar en la repostería?
Lo que hago no tiene excesos de azúcar. No es azucarado, ni hostigoso. Un ejemplo de ello, es mi torta de hojas que mezcla el manjar con mermelada y lo neutro de la crema chantilly que va sin azúcar, o mis cupcakes que son menos dulces que los originales de EE.UU.. Está en mi mente hacer una línea de cupcakes para diabéticos. El tema es que la sucralosa o la stevia son tres o cuatro veces más costosas y tiene como complejidad que las masas no suben igual. Por el momento, con stevia tengo tartas de manzana y nueces.
A FUEGO LENTO
Sugar ha emprendido a fuego lento. Ha difundido su trabajo en sus círculos más cercanos y a una escala en la que ella puede mostrar lo perfeccionista que es en los detalles de decoración y su aprensión por cuidar los sabores que la distinguen. Apoderados y estudiantes del colegio International School y seguidores de facebook son sus principales promotores.
¿Por qué quisiste realizar talleres para niños?
Me encanta trabajar con niños, son muy lúdicos y agradecidos. Para Navidad hicimos un taller en que los niños amasaron y decoraron galletas de miel para el calendario de adviento y galletas para colgar en el árbol de Navidad. Aprendieron técnicas para usar el glacé y diversos elementos dulces para decorar.
Algo similar ocurrió con un taller de Pascua de Resurrección donde elaboramos y decoramos galletas con formas de huevitos y conejos, trabajamos con cupcakes con forma de canastito y aprendieron a amasar fondant. Todo se va a casa en una cajita bien decorada que yo les preparo. Mi sello es que se vayan con algo lindo, atractivo a la vista, fino y rico para comer.
¿Ves el potencial de la decoración en la pastelería para eventos?
Cuando me mandan a hacer galletas o cupcakes con algún detalle personalizado, lo hago y lo hago bien. Y trato de hacer productos tematizados para Navidad, Pascua de Resurrección, Halloween… Quizás debiese abrir una página web para ofrecer mis productos y los diversos diseños para que más personas puedan verlos, porque por el momento solo me conocen los que ven el facebook.
¿Qué planes tienes a corto plazo?
Quiero ofrecer un taller para el día de la madre. Mi idea es hacer para cada evento del año un taller; por ejemplo, día del niño, Halloween, Navidad…
Capacitar o incorporar a más personas a tu empresa, ¿está dentro de tus expectativas?
Está la opción de pedirle a mi mamá que se venga de Osorno. Ella podría ayudarme con las tortas. Por otra parte, sí podría considerar capacitar a otra persona para el trabajo de las decoraciones. Por ejemplo, las galletas demandan un trabajo enorme, es como una obra de arte que tiene varias etapas en lo que es la pintura. Pero en lo que respecta a hornear y hacer las masas prefiero hacerlo yo. En esto es importante el saber cómo. Es seguir los pasos, las técnicas, cuándo abrir el horno, cómo va el molde, todo ello marca la diferencia. Es que de tanto hacer, de tanto sentir, ya sabes cómo preparar y lograr con ello productos que las personas distingan.
¿Con qué sueñas?
Con tener algo instalado. Es un sueño que tengo desde el 2007. Es mi ilusión y mi meta.
¿Y cuándo podrás concretarlo?
No lo sé. En la vida puedes tener sueños, pero se deben dar ciertas condiciones para actuar. Ahora estoy postulando a un capital de SERCOTEC por dos millones de pesos.
¿Necesitas un inversionista?
Un socio capitalista, pero que no me imponga modificaciones que afecten la calidad de mis productos porque ese es mi sello. Varias personas me han ofrecido asociarse conmigo, pero no sé si quiero transar las ideas que tengo sobre mi negocio.
¿Qué te provoca el cocinar?
Plenitud, me siento feliz. Y en eso, no hay vuelta atrás.
“Me sorprendo con el resultado de los diseños, porque cuando comienzo a pintar, nunca sé cómo va a terminar”.