Es la directora de la Orquesta Infantil Ludovico Rutten de Talca, un interesante proyecto social que ayuda a niños de escasos recursos, que son becados para recibir estudios musicales. Además, dirige la Orquesta Infantil del Conservatorio de Música de la Universidad de Talca. Integrante de The World Orchestra, esta destacada violinista participa en importantes conciertos y concursos a nivel mundial. Y trabaja en Talca, con su gran talento, enseñando a niños y jóvenes a tocar violín.
por María Paz Macaya O. / fotografía Francisco Cárcamo P.
No recuerda bien sus primeros acercamientos a la música, solo se acuerda que desde muy pequeña escuchaba música clásica en su casa, porque a su mamá le encantaba disfrutar de un buen concierto mientras trabajaba. Sin saber bien cómo nació esta pasión, desde los siete años que Solange toca violín. Entró a estudiar a la Academia de Música Sociedad Bach, en Concepción, y su maestro, quien la encaminó en la interpretación de este instrumento, fue Américo Giusti, creador de la orquesta infantil y juvenil de Curanilahue.
La excelencia musical y sorprendente perfeccionamiento de Solange, le permitieron, a los trece años, ingresar como refuerzo a la sinfónica de Concepción. A los catorce años comenzó a enseñar a otros niños que se iniciaban en este instrumento. El rápido crecimiento musical de Solange, no solo se debió a este talento innato que ella desarrolló desde chica, sino también a estudiar el violín con mucha dedicación y perseverancia. “Me acuerdo que todas las clases y ensayos de la academia eran los días sábados, entonces muchas veces me perdía actividades del colegio, cumpleaños y panoramas entretenidos de fin de semana”.
Reconoce que su madre fue un tremendo apoyo, no solo porque siempre la motivó a seguir tocando violín, sino porque siempre le exigió cumplir con todas sus responsabilidades. “Siempre me dejó en claro que mi primera obligación era estudiar y después el violín. Y cuando se dio cuenta de que yo quería estudiar música y dedicarme profesionalmente a esto, me aconsejó estudiar inglés y desarrollar esta carrera en el extranjero”.
En cuarto medio, en vez de ir a un preuniversitario, Solange practicaba violín después de clases, en la Academia Antonio Vivaldi. Y con la intención clara de irse a estudiar a Estados Unidos, esta joven violinista contactó a un profesor norteamericano que conocía, para que le ayudara a coordinar su viaje. “Después me gradué, en enero del 2000, y con dieciocho años me fui a Hamilton, un pueblo cerca de Nueva York, a estudiar música, mientras seguía perfeccionando mi inglés”.
¿Cómo fue esa experiencia de irte tan joven a otro país?
Fue muy enriquecedora, me sirvió para ser autosuficiente y aprender a enfrentar las cosas sola. Pero no fue fácil. Allá nadie te ayuda, cada uno se preocupa de lo suyo, es otra idiosincrasia y tuve que ser fuerte, esforzarme y ser perseverante para lograr lo que yo quería: aprobar el TOEFL y entrar a la universidad a estudiar música.
¿Qué estudiaste en Estados Unidos?
Entré a la Universidad de Columbus, en Georgia, y saqué el título de Bachelor of Music. Es una carrera que dura cuatro años y que es equivalente a una licenciatura en música, con mención en violín (interprete superior). Después que terminé quería hacer un magíster y audicioné en varias universidades, hasta que quedé en la Universidad de Florida, donde saqué mi máster en música y me gradué con los más altos honores.
¿Participaste en alguna orquesta de ese país?
Allá es muy difícil entrar a una orquesta profesional porque postulan más de trescientas personas. Es muy demandado, además la rotación de músicos es baja porque son bien pagados y duran muchos años. Fui concertina de la Orquesta de la Universidad de Florida y estuve por dos años. También postulé para tocar de solista con la orquesta de la universidad y quedé seleccionada. Fue un tremendo desafío porque en esa época también tenía que prepararme para mi recital de titulación del máster, entonces se me juntaron estos dos importantes eventos, que me exigían una gran preparación, pero finalmente me fue muy bien en ambos conciertos.
SUEÑOS MUSICALES
Solange es una violinista muy apasionada y dedicada a su trabajo. Al conversar con ella, su voz suave y pausada, aparenta tal vez algo de timidez. Pero al escucharla tocar el violín e interpretar una melodía, Solange cambia de actitud, porque a través de la música, expresa libertad, seguridad y mucha emoción. Una artista con una tremenda fuerza interior que sabe lo que quiere y que la ha llevado muy lejos en su carrera profesional. “Es difícil ser músico y vivir de esto, no solo por un tema económico, sino por un tema emocional. Es muy solitario nuestro trabajo, aunque formes parte de una orquesta, hay mucho estudio individual. No es solo cuestión de talento, el esfuerzo es primordial porque siempre hay que estar perfeccionándose y en continuo estudio”.
Durante su estadía en Estados Unidos, y mientras estudiaba su máster, Solange Navarrete trabajaba free-lance en las Community Orquest de Georgia y Florida. Participar en estas orquestas le significaba viajar a ciudades cercanas, sobre todo los fines de semana. Además, para tener un ingreso más estable después de graduarse del magíster, trabajó como profesora de música en una escuela pública en Phenix City, por un año.
En julio del 2007 volvió a Chile, y participó en la Sinfónica de Concepción por algunos meses, haciendo un reemplazo. En marzo del 2008, llegó a la Universidad de Talca (UTAL), para incorporarse como profesora de violín, en la escuela de música. A través de esta casa de estudios, Solange se hizo cargo de un interesante proyecto —de integración social— destinado a educar musicalmente a niños de escasos recursos: la orquesta infantil Ludovico Rutten.
¿Cómo surgió esta orquesta infantil?
Este proyecto surgió a través de la fundación Ludovico Rutten, junto con el apoyo de la Municipalidad de Talca, la escuela de música de la UTAL, (gestores del proyecto), que colabora poniendo a disposición sus académicos, y la FOJI (Fundación de Orquestas Juveniles e Infantiles) que donó los instrumentos musicales. La fundación Rutten invitó a niños del sector sur-oriente de Talca, que tuvieran interés por la música, a ser parte de esta orquesta. El proyecto se puso en marcha con veinticinco becas, donde los niños junto a sus padres recibieron un instrumento y se comprometieron a perfeccionarse. Actualmente, el grupo está conformado por cincuenta niños que participan en la orquesta, y en estos momentos tengo veintiséis alumnos.
¿Cuál es el objetivo de esta orquesta para niños?
Tiene varios objetivos, primero la idea es ayudar a estos niños socialmente, que se sientan parte de un equipo, que aprendan a tocar un instrumento musical, el que ellos elijan, que desarrollen sus talentos, vayan viendo sus avances y fortalezcan su autoestima. Esto ayuda en la formación integral de los pequeños, a tener disciplina, a desarrollar valores culturales y sociales, aprender a trabajar en equipo y sentir el reconocimiento de las demás personas, que aprecian sus avances y talentos. En el fondo, ayudarles a que sean más felices, se sientan valorados y se den a conocer acá en la región, a través de la participación en actividades culturales.
¿Qué tipo de actividades tiene la orquesta Ludovico Rutten?
Hemos ofrecido varios conciertos, sobre todo en la región. Además, hemos participado en concursos y también nos invitaron a Iquique, Bariloche y San Martín de los Andes, en Argentina. Por el momento, no tenemos eventos planificados, pero siempre surgen actividades en el año.
¿Tienes planes de seguir estudiando?
Sí, creo que siempre es necesario seguir perfeccionándose en el violín y en la enseñanza de este. Por eso, a través del proyecto Bicentenario, que se adjudicó la universidad y que contempla varias mejoras para la escuela de música y otras carreras, se considera entre varios aspectos la incorporación de dos profesores de corno y trompeta de Estados Unidos, y ahí estaría la oportunidad de optar a una capacitación que, probablemente, sería en la Universidad de Indiana.
“Es difícil ser músico en este país y vivir de eso. Hay que ser muy perseverante, y no es solo cuestión de talento, el esfuerzo es primordial porque siempre hay que estar perfeccionándose y en continuo estudio”.