Tres semanas de persecuciones, llamados por teléfono, mails, mensajes, para finalmente conseguir veinte minutos de entrevista —que en realidad fueron cincuenta— con el Ministro Rodrigo Pérez Mackenna, un sábado a las once de la mañana, en punto. El ministro, además de tener una sonrisa Pep, y desbordar simpatía, carga en su espalda no una cartera cualquiera, tampoco una mochila, sino que más bien una maleta XXL llena de problemas. Aquí la ardua tarea de levantar el sueño de todos los chilenos: la vivienda propia y digna.
por María José Pescador D. / fotografía Andrea Barceló A.
Luego de mirar el reloj en varias oportunidades, y decir "me tengo que ir" varias veces, logramos que el ministro Rodrigo Pérez nos diera un pincelazo de lo que ha sido su vida desde el 2011 dentro del gobierno y en una de las carteras más difícil de llevar, sobre todo luego de un terremoto que tiene el récord de ser el quinto más fuerte en la historia del mundo.
¿Su primera reunión con el presidente?
Fue para conocer en detalle el tema de la reconstrucción. Vimos, durante mucho rato, caso por caso, todo lo que había que hacer. Un desafío enorme, pero no el único. Me acuerdo que el presidente, después de ver todo lo que había que hacer, me dijo: "bueno, ministro, ahora le tengo una mala noticia, además de todo esto, usted es el encargado de sacar adelante el programa de gobierno en materia de vivienda".
¿De esas otras tareas cuáles ha cumplido?
Varias. El nuevo subsidio para la clase media que ha sido todo un éxito, acabamos de definir un nuevo programa para recuperar los blocks, y una meta muy importante: retomar el esfuerzo que se había perdido en atender a las familias de campamentos, para lo que creamos un programa específico.
¿Qué se está haciendo en esta materia?
Se hizo un catastro en donde se definió que en Chile había setecientos campamentos, donde vivían veintiocho mil familias. El tema es que estos campamentos tenían una historia de veinte años. En todos esos años, las familias vivían, como promedio, ocho años y cuando se iban, llegaban otras familias a ocupar la misma "casa"; van pasando las generaciones y siguen ahí. El desafío era entregarles atención a todos estos grupos. De las familias antes mencionadas, diez mil estaban en proceso de atención y van a ser erradicadas. La meta era regalarles subsidios a las otras dieciocho mil, cosa que ya va encaminada. Se van a cerrar ciento cincuenta campamentos, que es el triple de lo que se hizo en la administración anterior, y si logramos entregar todos los subsidios, será un objetivo que doblará lo hecho en el gobierno pasado.
¿Chile sin campamentos en su administración?
Vamos avanzando en esa dirección, pero hay que recordar que, en veinte años, la meta no se logró; por lo tanto, es difícil la tarea.
¿Diferencias entre las viviendas o departamentos que entrega el MINVU de hoy con el del gobierno anterior?
Los departamentos que hoy se entregan son de cincuenta y cinco metros cuadrados, las casas tienen cuarenta y cinco metros cuadrados ampliables a cincuenta y cinco. Pero no solo el tamaño ha cambiado, sino que la calidad de estas y los espacios comunes; se ha trabajado en la ubicación. Hoy se construyen barrios con viviendas económicas y de clase media con el fin de poder acceder a sectores cercanos y que no estén en la periferia. Una meta difícil de lograr, porque durante veinte años se privilegió la cantidad por encima de la calidad en materia habitacional y se mandó a los pobres a la periferia, despreciando totalmente el concepto de barrio y ciudad. Así, por ejemplo, hemos tenido que lamentar la muerte, hace poco, de dos niños tras un incendio en unos blocks en Puente Alto. Esto pasa porque hay poblaciones con más de cien mil personas, en donde no hay ningún supermercado, banco, retén de bomberos, de carabineros, y más encima tienen mal acceso al transporte público.
¿Cómo se revierte esto?
Acabamos de lanzar el programa "Recuperación de blocks: segunda oportunidad". Lo que se quiere es que se pueda optar por un cambio de vivienda que siga los nuevos estándares habitacionales, se quiere que la gente viva dignamente. Porque lo que pensaron que era el sueño cumplido de sus vidas, se transformó en la peor pesadilla. Hay aproximadamente cincuenta y siete mil departamentos que tienen prioridad de intervención. La gente postula, entrega su departamento y se traslada.
¿Qué le parecen los proyectos de viviendas sociales que han realizado arquitectos nuevos como Alejandro Aravena de Elemental?
Ellos han hecho tremendo aporte, creando viviendas con sentido estético, con ventanas, techos y paredes que además por fuera se ven bonitas. Recuerdo, como ejemplo, unas casas en Dichato que tienen debajo de las ventanas unos detalles en piedra. Son viviendas muy lindas. Lo que ellos han hecho es una prueba de cómo, con muy pocos recursos adicionales, se pueden hacer cosas buenas. El tema del aspecto y la forma es un problema cultural que en Chile empieza a cambiar.
La ficha CAS está claro que no es el mejor elemento para asignar viviendas. ¿Que se ha hecho en este sentido para controlar este sistema?
Hemos hecho mucho: poner en la escritura la obligación de ocupar y prohibición de arrendar las viviendas. Se les pidió declaración jurada a los beneficiarios de si realmente la necesitan. Estamos trabajando en línea con SII para verificar los ingresos. Tenemos un proyecto de ley que está a punto de mandarse al parlamento para que esta obligación sea un título ejecutivo y vamos a fiscalizar y perseguir a todos estos "frescos", primero, porque es un fraude al fisco y, segundo, porque cada vivienda que se les da a estas personas, es una menos para quienes realmente las necesitan.
ARMANDO EL PUZLE
¿Qué rol tiene el MINVU en la política de desarrollo urbano?
Al ministerio le corresponde proponer al presidente una política nacional de desarrollo urbano. En Chile hemos tendido dos políticas de desarrollo urbano, la del año setenta y nueve y la del ochenta y cinco, que no tuvieron mayor impacto porque no ofrecían cambios relevantes. La que nosotros proponemos se basa en cinco ejes de trabajo: corregir los problemas del pasado para que no se repitan en el futuro. Estudiar el tema del desarrollo económico; preocuparnos de la sustentabilidad; no descuidar el patrimonio. Y por último, y que cruza a todos los anteriores, es crear una nueva institucionalidad, la necesitamos.
¿Los proyectos impulsados que considere más importantes?
El proyecto de los cuarenta y dos kilómetros en la región Metropolitana, que es un gran parque que bordea el río Mapocho por la ribera sur, donde se va a hacer un gran parque que conectará a toda la ciudad; también el parque Renato Poblete, el de la Aguada, el parque Araucaria, el mejoramiento del parque metropolitano, en fin, hay diecisiete parques urbanos que se están haciendo o remodelado, y que serán muy importantes dentro de la capital. Cabe destacar la recuperación del Palacio Riesco, del Centro Cívico, del eje Bulnes, entre otros muchos.
¿Cómo protegen el área patrimonial de proyectos como malls y otros que privilegian el área económica?
Hemos tomado varias medidas al respecto. En Castro trabajamos para recuperar los palafitos, algo que es inédito. También estamos recuperando el barrio de la República aquí en Santiago; en Valparaíso se va a crear un programa para que la gente cuide o recupere las fachadas de las vivienda que tienen un valor patrimonial, en donde nosotros les damos el cincuenta por ciento de los costos y el municipio, junto con los vecinos, ponen el otro cincuenta por ciento.
¿De qué sirve recuperar los palafitos de Castro si el paisaje lo llena un tremendo mall? ¿O las fachadas de Valparaíso, si está en proceso la construcción de otro mall?
La construcción de los centros comerciales no pasa por nosotros, pasa por el municipio. No quiero pronunciarme en particular por el mall de Valparaíso, pero, efectivamente, la planificación urbana tiene que considerar el tema del patrimonio y eso es algo que hoy en día tal vez no esté adecuadamente logrado.
¿Y qué le parece el mall de Castro?
Me parece que la gran mayoría de la población quiere el mall. Pienso que sí se pudo haber ubicado en otro lugar que irrumpiera menos el paisaje. Pero, aparentemente, la normativa urbana lo permite y ahí ha habido algunas diferencias. Personalmente, a mí me hubiese gustado que lo construyesen en otro lugar.
¿Y el Mall Costanera Center?
Ese es un tema que también hemos tomado en cuenta, un tema grave, y para lo que estamos haciendo el proyecto de ley "Aporte a los Espacios Públicos". En este se exige que los proyectos mitiguen el impacto vial que generan. Es decir, tanto construcciones privadas como públicas tendrán que hacerse cargo de las consecuencias que puedan generar al tránsito de la comunidad. La idea es que construyan ensanches viales, áreas verdes, espacios públicos, y otros. El problema es que hasta hoy el noventa y cinco por ciento de los proyectos que superan el piso de estacionamientos se someten a un Estudio de Impacto Sobre el Transporte Urbano (EISTU), que define las obras de mitigación que se le exigirán para operar. Y claro, todos hacen menos estacionamientos para no hacer nada. Ahora exigiremos que, sin importar el número de estacionamientos, los proyectos se hagan cargo de su impacto vial. El responsable del proyecto inmobiliario podrá elegir entre pagar directamente el monto exigido o realizar él mismo la obra de mitigación que más le convenga.
RECOMPONIENDO CORAZONES
Antes de entrar al tema del 27F, ¿qué pasó con Tocopilla?
Ese es un ejemplo de cómo malas decisiones pueden dificultar un proceso de reconstrucción. Aún no hemos terminado, pero llevamos un avance importante. Ahora es importante saber que en el norte es difícil conseguir constructoras y es más caro, entre otros factores...
¿Cuál es la cifra exacta de viviendas que ya han sido entregadas o reconstruidas luego del terremoto?
Hay ciento cincuenta mil viviendas que ya están entregadas y otras sesenta mil que están en construcción. Es decir, hay un sesenta y siete por ciento de viviendas entregadas y un veintisiete por ciento que están en proceso. Tenemos el desafío de terminar estas viviendas e iniciar las que faltan. Es un objetivo grande, pero hay que considerar que haber otorgado doscientas veintidós mil viviendas equivale a tener que atender a cerca de ochocientas mil personas, que es la suma de las poblaciones de Rancagua, Talca, Concepción y Talcahuano. Hay que entender la verdadera magnitud de la tarea.
¿Problemas graves con los que se encontraron a la hora de reconstruir?
Tuvimos que atender no solo a la gente que necesitaba su vivienda, sino que, además, nos encontramos con personas que eran allegadas o tenían una casa en el patio de otra; son cerca de cincuenta mil arrendatarios, propietarios y allegados. Esto magnificó el problema, porque había que entregar una solución definitiva a todos. Y eso es lo más destacable: que la gente va a querer esta reconstrucción por lo que ha significado. El haber reconstruido en sitios propios, porque se pudo haber instalado barrios enteros a la entrada del pueblo, por ejemplo, pero significaba desarraigar a la gente, el haberse hecho cargo de las viviendas patrimoniales de pueblos enteros como Lolol, Zúñiga, Vichuquén, ha sido tremendamente difícil y, por último, el haber considerado el riesgo de tsunami en la planificación de las ciudades. Se hicieron veinticinco planos de trabajos en el borde costero, se planificaron obras de mitigación, como muros de contención y viviendas, especialmente para resistir mejor un posible tsunami. Estas cosas no se habían hecho nunca en la historia, por lo que este trabajo fue algo muy, pero muy complicado.
¿Siente que ha cumplido una buena labor?
Si bien pienso que soy muy exigente conmigo mismo y con mi equipo, no tengo intereses de vanidad; a mí me interesa que al gobierno del presidente Piñera le vaya bien y que esta administración pase a la historia como un gran gobierno, y lo estamos logrando más allá del ministerio de vivienda, pues en todos los ministerios los logros han sido muy grandes. Hemos avanzado muchísimo.
¿Qué le gustaría dejar finiquitado antes de las elecciones?
Primero, la reconstrucción. En segundo lugar, el problema de la política habitacional; seguir con el tema de los subsidios para la clase media; en este caso me gustaría ver cómo algunos proyectos integrados se hacen realidad. El tema de la recuperación de blocks, quisiera concretar las primeras demoliciones y entregar los primeros subsidios, cosa que debiésemos hacer luego. Y en materia de urbanismo me gustaría sacar adelante una serie de programas, la ley de "Aportes a los Espacios Públicos" y la nueva política de desarrollo urbano.
¿Su candidato presidencial?
Tengo una preferencia que no puedo expresar públicamente. Pero sí creo que necesitamos más unidad en nuestro sector, y un segundo gobierno de la alianza, porque cuatro años es demasiado poco tiempo y los cambios que estamos llevando adelante son muy potentes y necesitamos seguir para que tengan un impacto mucho mayor. Se ve difícil, pero se puede ganar; mientras no se haya jugado el partido aún no hay nada dicho. Cualquiera que sea el candidato de nuestro sector, voy a estar ahí cuadrado.
“La construcción de los centros comerciales no pasa por nosotros, pasa por el municipio. No quiero pronunciarme en particular por el mall de Valparaíso, pero, efectivamente, la planificación urbana tiene que considerar el tema del patrimonio y eso es algo que hoy en día tal vez no esté adecuadamente logrado”.