Editorial Random House Mondadori
Colección Debolsillo (2004)
680 páginas.
Herman Melville (1819-1891) obtuvo su reconocimiento literario gracias a Moby Dick, novela sublime y total (de 1851) que lo situó en la cúspide de la narrativa del norte de América. Se trata de un relato que comienza como una mera revista de la vida de los balleneros y que crece progresivamente conforme pasan los capítulos. Así se llega al verdadero tema de la obra: la locura del capitán Ahab, una monomanía fatal. El objeto de su obsesión es una ballena, colosal en sus dimensiones y blanca, que ya le arrancó una pierna, sellando, de ese modo, la fatal alianza entre ambos. Los críticos de la obra se inclinan por una interpretación moral de la misma. Así, su tema consiste en una batalla contra el mal. La figura de la bestia representa al Leviatán, perceptiblemente maligno en sus intenciones e irracional en su vastedad. Pero lo soberbio es que su perseguidor, como notó Borges, también representa al mal. Melville contrapone la maldad incomprensible de la bestia con la maldad absurda y obstinada del hombre.
La obra tiene una construcción narrativa impecable y está redactada en un lenguaje romántico hermoso. La profundidad psicológica de sus personajes es digna de Shakespeare. El capitán Ahab está a la altura de los grandes personajes trágicos de la historia de la literatura. Macbeth y el Rey Lear son sus dignos antecesores. Qué decir de Ismael, el narrador de la historia. Al comienzo se presenta como un simple marinero, pero luego parece saber de todo y haber visto de todo. O de su amigo Queequeg, arponero, aborigen y hereje. Hasta el barco, el Pequod, es un personaje.
En 1839, una revista de Nueva York publicó algo acerca del enfrentamiento real entre balle- neros y un cachalote albino especialmente feroz, conocido como Mocha Dick (pues vivía cerca de la isla Mocha, en Lebu), que escapó de incontables ataques de sus perseguidores. El año 2005, varios cachalotes albinos fueron filmados frente a la costa de Chiloé, qui- zás descendientes de aquella gran ballena blanca que inspiró a Melville.