Una innovadora propuesta, de cuadros “pintados” con telas, es lo que caracteriza a esta joven artista pero, como ella misma explica, esto es solo el comienzo.
Por Monserrat Quezada L. / fotografías Sonja San Martín D.
En la Sala Andes, en la primera exposición individual de Rosa Valdivia (http://rosvald.blogspot.com), se realiza esta entrevista, entre las imágenes de mujeres creadas a partir de trozos de distintas telas que logran transmitir extrañas sensaciones. Por un lado, géneros floridos alegran y sobrecogen pero, por otro, la posición de las modelos -que pronto sabremos que no lo son- perturban.
La creadora de estas obras nació en Iquique y vivió allá hasta los dieciocho años, cuando decidió venirse a Concepción y ser alumna de la primera generación de Artes Visuales de la UdeC. "En el norte no hay escuelas de arte. Lo más cercano es Valparaíso, pero elegí esta ciudad porque me daba la opción de un título en gestión cultural, que me interesaba mucho".
¿Cómo parte tu gusto por un área difícil de encontrar en tu ciudad natal?
Siempre estuve relacionada con el arte, pero desde otras perspectivas, porque era bailarina clásica. Estuve diez años bailando ballet de manera bastante profesional. Iba a capacitarme a Santiago constantemente, por lo que me crié en un teatro, y me gustó el arte en general. A la hora de estudiar, preferí artes visuales antes que danza porque siento que me permite hacer lo mismo que siempre he querido -transmitir sentimientos a través del arte- en un mundo mucho más sano. El ambiente laboral es mucho mejor.
Y de la pintura tradicional a trabajar con telas, ¿cómo sucedió?
El primer indicio fue que, pintando, encontraba que a los cuadros les faltaba algo y siempre estaba experimentando. Me gustaba darle un plus, inventar algo nuevo. Usaba condimentos, por ejemplo. En eso, empecé a trabajar sobre mezclilla, y después seguí con telas estampadas, hasta que llegué a esto.
¿Por qué utilizaste solo la figura femenina para esta exposición?
Desde siempre, lo que más me ha gustado es la figura humana en general. Puede que una obra termine en abstracto, pero siempre parto por ahí. Aquí empecé con la figura femenina porque me fui dando cuenta de que era lo que más usaba y me servía para trabajar los conceptos que quería empezar a desarrollar, que tenían que ver con el machismo, con el rol de la mujer en la actualidad, con cómo se muestra en los medios de comunicación, y cómo a raíz de eso estas chicas se exhiben en internet.
¿Son modelos de internet?
Ni siquiera son modelos. Son niñas de quince o dieciséis años que se toman fotos en estas poses. Las saco de sus propios fotologs.
¿Cuál es tu posición al respecto?
Yo no creo que sea un problema feminista, si no que es algo que está mal en la sociedad en general, y que se ve fuertemente reflejado en la imagen de la mujer. Por eso, las telas son de manteles o de cortinas, por todo este rollo de que el trabajo en la casa y la cocina son roles femeninos. La mujer es más que eso. La mamá no es la que limpia la casa y prepara el almuerzo. Eso, lo quise mezclar con cómo los medios de comunicación muestran esta imagen de mujer que no sirve nada más que para mirar. Trato de juntar eso: lo hogareño con lo sensual que ellas tratan de mostrar. Es un cruce de esas ideas, por eso lo llamo collage, no solo porque es pegar distintas telas juntas, sino porque también es una mezcla de ideas.
DE LA IDEA A LA TELA
Para empezar a crear la exposición Fémina, Rosa se dedicó, en un primer momento, a revisar internet y recopilar las imágenes que le parecieran apropiadas para lo que quería transmitir. "Además de la edad, me fijo en que tengan este enfoque en que se nota que se las toman ellas mismas, en el baño o en su pieza, incluso en muchos casos con peluches al lado. Siento que eso refleja lo que quiero decir, que son niñas que quieren ser mujeres".
¿Y cómo trabajas con las fotos elegidas?
Divido los colores en photoshop y con eso me hago un mapa, que imprimo del tamaño que quiera el cuadro. Luego recorto cada parte y la reemplazo por una tela. La imagen la trabajo por capas, por lo que hay niveles de sombra, luz, fondo. Para unirlos los voy cortando y los junto de inmediato, con alfileres en un principio y luego a máquina. Después les doy toques finales pegándoles telas encima.
¿Cuál es tu opinión crítica de esta exposición?
Los resultados me gustaron mucho, pero siento que podría haber sido más arriesgada. Que fuese distinta, que rompiera con este esquema de tener una sala con cuadros colgados. Me gustaría llevar el mismo trabajo a una tridimensionalidad, a objetos que se puedan observar de maneras distintas.
¿Lo vas a hacer más adelante?
No, yo creo que con esto de las telas esta exposición es el fin. Llevo poco más de dos años trabajando con lo mismo, por lo que siento que con esto puedo cerrar esta etapa y seguir experimentando, evolucionar un poco.
¿Cómo ves el ambiente de las artes visuales en concepción?
Para mí fue súper importante la tienda Del Aire Artería. Esta exposición me la ofrecieron porque vieron mis trabajos en la tienda. Ahí me he dado a conocer. Sobre las artes visuales, en general, en mi generación hay poco movimiento porque la gente se está yendo a Santiago. La verdad es que no le encuentro explicación, porque no he visto que lo hayan intentado mucho acá para decidir irse. También hay algunos que están haciendo ruido desde acá. Me quedo con eso.
"Las telas son de manteles o de cortinas, por todo este rollo de que el trabajo en la casa y la cocina son roles femeninos. La mujer es más que eso".