Iquiqueña de nacimiento, pero antofagastina de corazón, esta periodista amante de los deportes y de la vida al aire libre se abrió paso en uno de los rubros más especializados de esta disciplina: el periodismo económico y minero. Innovadora por excelencia y apasionada de la gestión, actualmente es dueña de una empresa de comunicaciones con plataforma ciento por ciento electrónica.
por Claudia Zazzali C. / fotografía Andrés Gutiérrez V.
Sus ganas de aprender y su pujante espíritu la han llevado a experimentar cambios rotundos en su vida; sin embargo, para Alejandra Díaz, periodista, esto no ha sido un impedimento para formarse como una gran profesional de las comunicaciones. Sus comienzos en el periodismo no fueron lo que esperaba, pero rescata la experiencia y sus primeros acercamientos al periodismo económico. Allí comenzó a innovar y a formarse en esta área, que le ha traído muchas satisfacciones y aprendizajes.
¿Cómo fueron tus comienzos en el periodismo?
Salí de la universidad y empecé a hacer la práctica en El Mercurio de Antofagasta, sin ser algo que yo quisiera, porque soy iquiqueña y pensaba volver a mi ciudad. Pero las cosas se dieron y me quedé. Como era “la nueva” me encargaban todos los cachitos, entre ellos, las páginas de economía que eran las fomes. Y yo, siendo una cabra chica, decía ¿cómo pude haber estudiado cinco años para ir a ver los valores de las frutas y las verduras a la feria? Entonces, empecé a leer sobre economía y me propuse hacer un trabajo más serio. Me hice amiga de unos analistas financieros que me ayudaron a cambiar las pautas y de puro patuda empecé a hacer cambios, a usar un lenguaje más técnico y a incorporar temas mineros.
¿Así te acercaste a la minería?
Poco a poco empecé a conocer faenas mineras en la región y hasta en el extranjero. Estuve trabajando en el diario como siete años hasta que, ya cansada, porque siempre tuve el afán de independencia, puse mi empresa con una socia. Y me duró re poco, porque no llevaba ni un mes y me llamaron para participar en el proceso de selección de una compañía minera. Yo postulé sin muchas expectativas, pero salí favorecida. Tuve que decidir entre seguir en mi empresa o tomar esta oportunidad que se me presentaba y aunque fue una decisión súper difícil opté por quedarme en esta compañía minera a cargo de las comunicaciones, cosa que yo agradezco hasta el día de hoy, porque muchas de las cosas que sé las aprendí ahí, sobre todo los temas de gestión.
¿En qué momento cambiaste de camino?
El trabajo era complejo y ocurrieron muchas situaciones difíciles. Terminó el ciclo y la última vez que bajé de faena, decidí irme a Iquique, porque dicen que cuando uno se quiere reinventar tiene que hacerlo cerca de sus afectos. Entonces tomé la decisión de hacer las cosas que a mí me hacían feliz, recuperar eso que yo había perdido porque, en realidad, salí de la empresa con mucha pena. Y empecé a hacer las cosas que a mí me gustaban, además de estar con mi mamá, con mi familia, con los cabros chicos, empecé a practicar deporte, que era algo que yo amaba desde siempre. También comencé a estudiar, pensando en abrir mi empresa, e hice un magíster en gestión de recursos humanos, diplomados en dirección de recursos humanos e hice unos postítulos en gestión corporativa. Me dediqué dos años solamente a estudiar.
¿Un periodo feliz?
Sí, fue una etapa muy feliz. Y resulta que en esos dos años, cuando ya estaba por terminar mi tesis, me dio una parálisis facial. Justo en el momento que tenía previsto para abrir mi empresa y todos esos sueños quedaron en suspenso. Pero yo soy una mujer de fe y Diosito sabe por qué hace las cosas. Volví a Antofagasta el 2009 a buscar tratamiento y empezar todo de nuevo.
¿Cómo fue este nuevo comienzo?
Un poco extraño. Trabajé en el servicio público, pero aunque había cosas súper bonitas, también hubo otras que no fui capaz de aceptar. Por eso, terminé el tema de constitución de sociedad y el 2010 abrí la empresa.
¿Cómo ha sido esta experiencia?
Geniale Group reúne los pilares de mi vida profesional: mi pasión por las comunicaciones y mi debilidad por la gestión. Nuestra plataforma de medios reúne toda mi experiencia en periodismo minero y periodismo económico.
¿Cómo presentas tu emprendimiento?
Geniale es un anagrama. Geniale es de genial, porque busco la innovación, hacer cosas distintas, y Ale de Alejandra, porque quería incorporarle mi identidad. Es una plataforma electrónica donde hay un portal de noticias, un canal on line y la primera revista ciento por ciento digital de Chile, aunque, lamentablemente, el centralismo nos quitó el crédito. Nuestros temas son de coyuntura minera y también de innovaciones y sustentabilidad, que son nuestros principales focos Lanzamos el primer noticiero minero, que se llamaba Geniale news minerías al día, y que busca ser un noticiero minero, pero en terreno.
¿Qué viene para este 2013?
Esperamos que las empresas también se motiven a acompañarnos en esta aventura de potenciar nuestro aporte audiovisual. Este 2013, la plataforma va a tener innovaciones en lo que se refiere a gestión. Vamos a tener ciertas herramientas que van a estar a disposición de nuestros clientes a través de nuestra plataforma. Apostamos a agregar valor, a través de las tecnologías de información. También estaremos en Exponor, lo que obviamente es un gran desafío.
En ese sentido, ¿cómo es ser emprendedor de las comunicaciones en esto que es la minería?
Es una tremenda apuesta. De partida porque estamos en regiones, por lo tanto cuando hablas de comunicaciones o de estrategias de comunicaciones tienes que saltar la barrera de la geografía, porque cuando tú eres consultora de regiones normalmente piensan que no tienes las mismas capacidades de empresas de Santiago. En mi caso, mi gran ventaja son los años que llevo trabajando en minería. Conozco a la mayoría de los ejecutivos y el haber trabajado en una compañía minera, me da la visión de lo que se necesita desde dentro. Lo importante es que las grandes compañías entiendan los beneficios que obtienen al incorporar dentro de sus planes estas estrategias comunicacionales.
¿Cuál crees que es el desafío?
Creo que deben interiorizarse más de las necesidades de las comunidades en que están insertos. Si una empresa decide sus políticas comunicacionales desde sus casas matrices, es muy difícil que logre resultados positivos. Porque alguien que vive en Australia no tiene idea qué está pasando en Sierra Gorda ni en Mejillones. Entonces ese es un desafío para los comunicadores que están dentro de la compañía, un poco jugársela y también abrir espacios, no quedarse con que te digan no se puede, sino que tratar de que con la experiencia y buenos resultados te digan: okey, hay que confiar en lo local.
Llevas dos años, ¿sientes que el camino es muy largo para la consolidación?
Poco a poco hemos logrado reconocimientos y siento que son porque, efectivamente, somos un medio periodístico independiente, o sea, la línea editorial no se tranza. El año pasado recibimos el premio de Expomin 2012, que es la feria más importante de Chile y la segunda más importante a nivel mundial, después de la que se hace en Las Vegas. Fue como ganarnos la estrellita máxima. Y partimos este 2013 con un reconocimiento de Sonami a la trayectoria del emprendimiento y la comunicación. El presidente de Sonami destacó en su discurso el que somos un emprendimiento autónomo, que partimos con nuestras propias lucas; detrás de nosotros no hay ni conglomerados ni grupos de empresarios, ni nada. Entonces eso a mí me pone más contenta, porque, en el fondo, es el resultado de mi esfuerzo, de mi perseverancia y de mi porfía, porque yo soy así, porfiada, persistente y apasionada.
¿Ha sido difícil verse sin plata y tener que pagar sueldos y vivir?
Sí, absolutamente, porque cuando te pagan, tienes que pagar. Lo primero que debes hacer es pagarle a tu gente, pagarle a tu equipo, pagar tus compromisos y después pensar en ti. No es como cuando estaba en faena y me pagaban mi platita y la recibía feliz y contenta. En este caso, mi foco ha cambiado. Ahora invierto, invierto, invierto, entonces también es complicado, porque dependemos de los proveedores, de los clientes, de las empresas.
¡Cuánta adrenalina! ¿Te gustan los desafíos?
Sí, me gustan, me encantan los desafíos. Yo me encuentro súper valiente, no me atemorizo con nada. Además, soy súper positiva, me levanto contenta y ante las dificultades no me desanimo, todo lo contrario. Hay algunos episodios que me hicieron comprender de manera distinta la vida. Vivo las tristezas y las alegrías de una manera distinta. Estaba trabajando en el diario todavía, cuando falleció mi abuelita, que era la persona que más amaba en el mundo Cuando ella murió, yo no había experimentado la muerte de ningún ser querido y esa pena fue terrible. A partir de ese momento, todo lo demás parece demasiado frívolo como para hacerme sufrir.
El mundo de la minería es complejo. Más aún las comunicaciones dentro de la minería, ¿cómo enfrentas el construirte día a día?
Con muchas ganas, porque hago solo las cosas que quiero hacer. En general, he trabajado en súper buena sintonía con las personas y creo que es cuestión de tiempo para que se valore el rol de los comunicadores en la industria minera. Es un tema que debe partir por los propios colegas que trabajan dentro de las diferentes compañías. En lo personal, creo que con los años me he puesto más simple en muchas cosas, trato de destinar más tiempo a mi familia, a mi mamá, para compartir con mis mascotas. Soy estresadita pero dosifico mis tiempos. Ahora trabajo para vivir y no vivo para trabajar.
“Si una empresa decide sus políticas comunicacionales desde sus casas matrices, es muy difícil que logre resultados positivos. Porque alguien que vive en Australia no tiene idea qué está pasando en Sierra Gorda ni en Mejillones”.