La solidaridad es la principal característica de un postulante a ser miembro del Club de Leones. Guido Silva representa, en Antofagasta, el espíritu de esta institución, creada por Melvin Jones, en 1917, en la ciudad de Chicago y que hoy tiene presencia en doscientos diez países del mundo. El Club Antofagasta es el más antiguo de la ciudad y está a punto de cumplir seis décadas de servicio.
Por Lorena Cisternas M. / Fotografías Andrés Gutiérrez V.
Con una vida dedicada al servicio, Guido Silva Torres PDG (Pasado Gobernador), resume su visión de Los Leones: “somos personas dedicadas al servicio humanitario, trabajamos gratis, sin fines de lucro y ayudamos a los más necesitados”. La Asociación de Clubes de Leones es una institución tradicional, con arraigo: “estamos organizados en el mundo a través de lo que se llama Asociación Internacional de Clubes de Leones, que es una sola en el mundo, una misma organización estructural, con iguales reglamentos y directrices, con más de quince idiomas distintos”. Guido hace hincapié en que hay un idioma en común: we serve, “nosotros servimos”.
Con casi cuarenta y cinco mil clubes en el mundo, su sede oficial se ubica en Chicago, en el suburbio de Illinois. El corto periodo de trabajo de sus dirigentes (un año), implica que deban acotar muy eficazmente las actividades de su programa; por ello, cada uno resume su gestión en un lema que condicionará el trabajo. Guido Silva fue gobernador del 2003 al 2004, y entonces su lema fue “Luz y Alegría para servir”. Y eso a Guido se le nota en los ojos, en el tono de su voz y en la alegría con que se refiere a la organización, a la que pertenece ya hace veintiocho años.
¿Cómo logran mantener el espíritu estando en tantos lugares del mundo?
Estamos coordinados por un consejo de gobernadores, el reglamento y nuestros estatutos. Además, debemos reunirnos una vez al año y en un Foro. El nuestro—el del área— se llama Foro Leonístico de América Latina y el Caribe, FOLAC. Ser sede es un privilegio que hay que ganarse y el primero en Chile se hace en Santiago, en 1979, y hoy, en 2013 tuvimos el honor de ser sede en Antofagasta, en lo que corresponde a la versión 42 del FOLAC, que tuve el orgullo de presidir desde mi cargo de “pasado gobernador”, PDG.
LARGO CAMINO
La actividad bajo la dirección de Guido Silva abarcó una serie de iniciativas relacionadas con el compartir experiencias, pero también con realizar operativos sociales que dieran cuenta de su labor en la ciudad.
¿Qué actividades destaca?
En Antofagasta tuvimos un punto diferenciador, al desarrollar un operativo social simultáneo a las reuniones, que consistió en entregar donaciones a varias organizaciones de nuestra ciudad ante nuestro presidente internacional y la alcaldesa Karen Rojo. Fue muy importante, también, cómo se hace concreto el lema de Madden, que es “Lectura en acción”: se les pidió a todos los leones y socias leonas que venían a Antofagasta que trajeran un libro en español para educación básica. Los organizamos en una humilde biblioteca en el sector de Vista Hermosa, y lo entregamos en el contexto del FOLAC. La comunidad, muy generosamente, aceptó que la biblioteca lleve el nombre de Wayne y Linda Madden, su esposa.
¿Cuándo comenzó la gestión de esta actividad?
Fue una tarea ardua que comenzó en el 2002, en Punta Arenas, pero los comentarios eran “no, porque es muy feo, no porque no hay equipos, no porque no hay líderes, no hay aviones”. Fue un camino de muchos “no” que tuvimos que superar para lograr tener un FOLAC en Antofagasta.
¿Y cómo resultó todo?
El proceso de evaluación de este encuentro internacional de estos caballeros y damas de la solidaridad, aún se está realizando, pero lo que hemos visto es que cumplimos. Nos visitó nuestro presidente internacional Wayne A. Madden, nos visitaron, además, veedores de otras áreas, lo que fue muy constructivo para nosotros. Imagina lo que es conocer las experiencias de los leones y socias leonas en Angola, en El Líbano, Francia, España o Portugal; es una ocasión única, en este caso, también para ellos, que vivían por primera vez un foro en nuestra área.
¿Cuál es la importancia de este encuentro para ustedes?
Es tremendamente importante. Los FOLAC se transforman, de alguna manera, en hitos que marcan el desarrollo de la historia de los clubes de leones y de los propios países en que se realizan. El próximo encuentro es en Alemania, país que por primera vez, después de noventa y seis años, organiza un foro internacional, donde convergerán todos los socios y socias leonas que puedan asistir. Por supuesto, estaremos yo y mi señora Olga Acuña, en julio del 2013, en Hamburgo.
¿Cuándo supieron que iban a ser sede?
En el año 2010, en Salta nos confirmaron que ya estábamos en carrera para ser la sede; el 2011, en Lima, nos dijeron que teníamos la primera prioridad y el 2012, en México, se oficializó que Antofagasta fuera sede el 2013. La comisión organizadora del FOLAC 2013 empezó a trabajar de inmediato, se organizaron veintiún comités, entre los equipos de transporte, hoteles, seguridad, salud, infraestructura, que conformamos entre veinticinco y treinta personas promedio. Mención aparte merece la organización del simposio de la mujer y familia, que marcó un precedente, incluso, a nivel mundial, pues la incorporación de la mujer es más bien reciente.
PODER FEMENINO
Como este es un club que parte en 1900, en un principio fueron marcados por el machismo de la época, cuenta Olga Acuña Hurtado, quien además es socia fundadora del Club Flor del Desierto, uno de los dos clubes exclusivamente de mujeres que existen en Antofagasta y que hoy tiene treinta socias. El otro es Puerto Esperanza, con quince integrantes. “En 1987 se aprueba, internacionalmente, la incorporación de la mujer”, cuenta Olga, aunque confiesa que “después de años de ser “leones”, aun hay complicaciones para hablar de “socias leonas”, por el origen exclusivamente varonil del Club de Leones”. En 1997 se crea un club exclusivamente de mujeres en Antofagasta, el primero, Flor del Desierto. El primero en Chile fue en Arica.
La presencia de mujeres no es menor; de hecho, Guido indica que en la comisión organizadora del FOLAC, la mayoría absoluta era de mujeres, “veinte de treinta, aproximadamente”. Además, existen clubes mixtos: El Ancla, San Lorenzo y, el más antiguo, el Club Antofagasta.
Guido y Olga son un matrimonio que dan ejemplo de un interés común; ambos son enfáticos en relacionar las características de los socios y las socias leonas: “los Leones somos personas solidarias, con ganas y vocación de servir”, señalan. “Los Leones somos conocidos por atender y entregar anteojos gratuitamente a la comunidad, realizar operativos para operar de cataratas y otras patologías relacionadas con la vista, aunque la incorporación de la mujer también ha dado cabida a otras áreas de ayuda”.
Es el caso del flanco que abrió el simposio de la mujer y familia realizado en el reciente FOLAC, la actividad presidida por Olga, que agrega que “ya se han hecho dos en la ciudad y se trataron temas que tienen que ver con la violencia contra la mujer”.
Como recompensa, Guido recibe el cariño de la comunidad. “Siento que la ciudad nos mira como un club cercano, pues atendemos personas todos los sábados, ofrecemos atención oftalmológica gratuita, les entregamos los lentes, la gente nos quiere y nos recuerda mucho por eso; también hacemos operativos en escuelas, en juntas de vecinos, en las cárceles, de mujeres y de hombres. Muy orgullosamente puedo decir que nos dieron, el 2010, la Medalla del Bicentenario, como reconocimiento a la labor de los clubes a la ciudad y, en febrero del 2011, nos dieron el Ancla de Oro como Club Antofagasta, eso es un reconocimiento muy importante para nosotros, nos indica que nuestros esfuerzos son bien recibidos”.
Tras este intenso trabajo y la concreción del anhelado sueño de la realización del FOLAC en su querida ciudad, su visión de lo que Antofagasta tuvo para ofrecer es positiva, pero crítica también: “salió todo impecable, aunque sin duda hay cosas que mejorar, sobre todo en lo relativo al turismo. Por ejemplo, el cambio de moneda: en la ciudad hay solo hay dos casas de cambio y en este caso, en que nos visitó tanto extranjero, no dieron abasto. La falta de un centro de convenciones, también fue una dificultad que se puede soslayar. Aun así, Antofagasta quedó en un muy bien pie a nivel latinoamericano, lo que es muy importante, para nuestros Clubes. Demostramos que existe un gran potencial, nuestra ciudad tiene mucho que ofrecer”.
Los Leones seguirán entregando lo que definen sus principios rectores: “solidaridad, tiempo y creatividad para servir y cumplir, respeto, tolerancia, trabajo y servicio. Porque servir es amar y amar es dar”.
“Muy orgullosamente le puedo decir que nos dieron, el 2010, la Medalla del Bicentenario, como reconocimiento a la labor de los clubes a la ciudad y, en febrero del 2011, nos dieron el Ancla de Oro como Club Antofagasta, eso es un reconocimiento muy importante para nosotros, nos indica que nuestros esfuerzos son bien recibidos”.