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EDICIÓN | Abril 2013

“Lo he pasado increíble”

Claudia Conserva y su regreso a la TV
“Lo he pasado increíble”

Después de un envidiable año sabático en Europa aterrizó con todo en la pantalla. Un verano intenso en el matinal y el programa Viva Viña marcaron el inicio de un año que promete consagrarla como rostro femenino en TVN. Después de su abrupta salida de La Red y de un largo período de reflexión, ella solo quiere disfrutarlo: “vengo sin ansiedad ni afán de protagonismo”. 

por María Inés Manzo C.  / fotografía Teresa Lamas G.

Lleva más de veinte años en televisión, pero la verdad, no se le notan. A punto de cumplir los cuarenta, sigue manteniendo la misma cara angelical, las facciones suaves y un modo que despierta confianza y cercanía.

Llegó a Chile hace sólo unos meses luego de pasar una temporada sabática en Italia junto a su familia. Su retorno estuvo lleno de especulaciones, su nombre sonó en varios canales y distintos programas de televisión, y cuando todos daban por segura su llegada a Mega, fue presentada como la gran incorporación de TVN para el 2013.

El aterrizaje fue con todo. A los pocos días iniciaba, junto a José Miguel Viñuela, un reemplazo en el Buenos Días a Todos y en febrero estaba a la cabeza del espacio satélite del Festival Viva Viña. No hubo verano ni vacaciones para ella.

“Una de las razones para elegir TVN fue justamente por la posibilidad de llegar a un público bastante familiar, y eso es lo que más me gusta hacer; programas familiares, de entretención, con contenido. Ahora voy por un franjeado, no sé detalles de cuándo ni a qué hora, pero también está contemplado reemplazar a la Karen en el Buenos Días a Todos, cuando se vaya a la campaña junto a su marido. La idea es también participar en estelares, pero están por definirse”, explica.

¿La mañana es tu horario favorito?
Me acomoda mucho por mi realidad; mis hijos van al colegio en la mañana, por lo tanto, en la tarde puedo dedicarme a ellos. Renato tiene once y Matilde nueve, así es que requieren de mí. Ser mamá es mi trabajo más importante.

La mañana no es nueva para ella ni para su familia. Durante años junto a su marido Juan Carlos Valdivia lideraron el espacio Pollo en Conserva en La Red. El espacio era prácticamente de ellos, ya que además del nombre -una marca indeleble- el programa era una creación de JCV Producciones, la empresa del Pollo. Con una propuesta bastante más modesta que su competencia, lograron posicionarse en un segmento de público y funcionar con bastante éxito en lo comercial. Por lo mismo, el abrupto fin de espacio dejó a más de alguien en shock, sobre todo por el tormentoso fin de la relación contractual entre la pareja y su ex casa televisiva.

En lo concreto, lo que sucedió es que ambos presentaron una licencia médica al mismo tiempo, extendida por el mismo médico y por los mismos 15 días de duración. Al parecer eso levantó sospechas y quebró definitivamente una relación que ya venía bastante dañada. El canal decidió demandarlos por incumplimiento grave de contrato y sacarlos de pantalla. Ellos, por su lado, se querellaron por injurias y calumnias en contra del director ejecutivo de la estación, Javier Urrutia, acusación que fue sobreseída por los tribunales.

“Llevó veintidós años en pantalla, nunca había tenido problemas con ningún canal. Es raro que yo lo diga, pero debo decirlo: soy una tremenda profesional, ultra responsable, entregada, me gusta lo que hago. Entonces, me pareció súper injusta mi salida de La Red. Fue, lejos, lo más traumático que me ha pasado en la televisión”, recuerda Claudia.

¿Te sentiste traicionada?
Sí, pero de ese equipo hay gente que sigo viendo, tengo muy buenos amigos. Fue un equipo con el cual forjé relaciones, más allá del trabajo.

Tras bambalinas se dijo de todo. Que la pareja había aprovechado la conmoción nacional provocada por el accidente de Juan Fernández y la muerte de Felipe Camiroaga para entregar una licencia por depresión o que estaban aprovechando esa oportunidad para negociar otras ofertas de trabajo. La resolución de los Valdivia-Conserva fue sorpresiva: aprovecharían esta cesantía para hacer realidad uno de sus sueños, tomarse un año sabático e instalarse en Italia (país de origen de la familia de la animadora), para vivir tranquilamente, en un entorno familiar y aprender el idioma.

VIDA A LA ITALIANA

“Durante diez meses tomamos distancia de todo lo que pasaba. Estuvimos los cuatro solos y fue interesante poder convivir estrechamente sin que ninguno tuviera compromisos durante el día. Fue dedicar todo el tiempo para nosotros como pareja, a los niños, a mí me encantó ser dueña de casa ciento por ciento. Cuando uno trabaja y al ritmo de la televisión, se necesita ayuda en la casa, y para ser honesta, si bien sé hacer de todo, no lo hacía. No tenía el tiempo”, recuerda.

Te volviste dueña de casa…
Sí, me gustó mucho y lo digo muy en serio. Me entretuve lavando, planchando, trapeando, limpiando, me volví una maniática, tenía soplado el departamento... Además, lo hacía con cariño, con amor, quería que todo quedara bien. Disfruté cocinándoles, llevándolos al colegio, preparándoles desayuno. También viajamos harto por Europa, hubo momentos muy lindos y otros malos, donde ya estábamos asfixiados, pero sabíamos que iba a ser así.

¿Esta experiencia fue fundamental para sanar las penas?
Era bueno para nosotros tomar distancia, porque queríamos estar en otra onda. Era un sueño que teníamos y pensábamos cumplirlo mucho más adelante, pero se dio la oportunidad, los dos estábamos sin trabajo y dijimos: “hagámoslo ahora”. Fue necesario para reflexionar, para poder querernos, después de todo lo traumático que pasó y de la muerte de Felipe que nos afectó un montón. Uno se da cuenta que lo más importante es la familia, poder disfrutar y tener tiempo para ellos.

EL REGRESO

Como rostro de Almacenes París, con quienes lleva más de seis años trabajando, Claudia debió viajar varias veces durante su estadía en Italia para cumplir sus compromisos contractuales. Cada vez que venía analizaba su futuro televisivo, pero con la tranquilidad y templanza de tener que volver a Europa a seguir viviendo su idílico período sabático. “Afortunadamente tuve varias ofertas interesantes. Lo agradezco y me hacer sentir muy halagada, porque al irme mi preocupación no pasaba por volver a animar. Ni siquiera lo había pensado”, señala.

Hubo muchas expectativas y rumores y al final te quedaste con TVN…
Sí, me parece un buen canal, que me dio la confianza para desarrollarme profesionalmente y que estaba absolutamente en mi línea editorial. Es un canal público y me encanta que sea así, que haya diversidad de contenido desde la actualidad a la farándula. Me dio gusto esa variedad, porque a veces se cae en los excesos. En ese sentido, hay otros canales que pecan un poco de eso.

“En algún momento me plantee que si regresaba a la tele, después de todo lo que me había pasado, sería para pasarlo bien, para disfrutarlo. Vengo sin ansiedad, sin afán de protagonismo, no tengo ningún tipo de ambición de ser la mejor. Si bien soy matea, trato de hacerlo lo mejor posible y disfrutarlo al mismo tiempo. Eso ha sido súper bueno, lo he pasado increíble”, aclara.

¿Te gusta la idea de trabajar con Julián Elfenbein en Buenos Días a Todos?Sí, estoy feliz de poder hacerlo. Nunca hemos trabajado juntos, pero lo conozco hace muchos años y somos amigos.

¿Cómo es tu relación con el resto del equipo?
Increíble, aprendí a conocer la calidad de personas con las que estaba trabajando y me llevé la mejor impresión. Un equipo que es muy preocupado de su gente, te llaman por teléfono y te preguntan cómo estás, cómo te sientes, qué necesitas. Están muy pendientes de hacerte sentir cómoda, ha sido un agrado.

¿Te da tranquilidad saber que trabajas en el lugar de Felipe?Sí, mucho, me encanta estar ahí. Obviamente, preferiría que estuviese con nosotros, me hubiera encantado trabajar con él nuevamente. Pero me da mucho gusto y me alegra, lejos de darme pena o nostalgia. Me da risa cuando llego en la mañana y veo su estacionamiento, pienso qué diría él de todas estas cosas, el cariño de la gente, de las chiquillas de maquillaje que tienen su foto. Él era un tipo súper simpático, alegre, irónico también. Entonces, me lo imagino contento, me da alegría recordarlo.

 

 

 

“Disfruté cocinándoles, llevándolos al colegio, preparándoles desayuno. También viajamos harto por Europa, hubo momentos muy lindos y otros malos, donde ya estábamos asfixiados, pero sabíamos que iba a ser así”.

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