En abril se celebra Semana Santa, tiempo en que esta intérprete se enfoca aún más en ayudar a los cientos de seguidores de su Iglesia CARA, Casa de Restauración y Alabanza en Ciudad de México, creencias que combina con los show donde interpreta los temas clásicos que la han hecho exitosa en el mundo.
Por Maureen Berger y Nora Álvarez/ Fotografías Vernon Villanueva B.
Siempre radiante y alegre, de sus poros brota simpatía por montones, así es Yuri (47) a la vista de la gente, así ha sido siempre, al menos eso creíamos todos… Pero, lo cierto, es que hace algunos años los excesos le llevaron a caer en un pozo negro del que, con ayuda de la religión y del amor, logró salir para volver a brillar.
En una etapa de tu carrera hiciste un cambio radical en tu música, ¿por qué tomaste esa decisión tan drástica?
Antes yo era una mujer que vivía mucho en fiestas, nunca me drogué, pero lo mío era el carrete y los novios, era una Yuri sexual. Llegó un punto en que tenía treinta años y dije “ya me cansé, no tengo novio fijo, nadie me quiere, me agarran para el tandeo y nadie me respeta, y la culpable soy yo”. Pienso que Dios me llevó a ese extremo para lograr ser hoy una mujer que tiene ese balance de seguir siendo cristiana.
En la revista Playboy te desnudaste…
Estaba desnuda, pero con elementos que tapaban puntos estratégicos. Obviamente fue un cambio muy fuerte para todos, porque yo fui una niña que tenía una imagen muy transparente y de un día para otro aparecía en Playboy, la gente se desarmó.
DEL BALLET AL CANTO
Yuridia Valenzuela Canseco, más conocida como Yuri, desde muy pequeña se relacionó con los gustos artísticos, en algún momento de su niñez estudió danza clásica y a los once años obtuvo una beca para integrarse al ballet Bolshoi de Rusia, pero sus padres se lo impidieron. Su madre, Dulce Canseco, en compensación a esta decisión, la ayudó a formar un grupo que tocaba en fiestas y festivales, llamado La Manzana Eléctrica. De esta forma, se le abrieron las puertas para grabar su primer disco Ilumina tu vida con el sello Gamma. Sin embargo, no alcanzó el éxito que esperaban.
El furor por sus canciones vendría luego de que Yuri participara en el festival de la Organización de Televisión Iberoamericana (OTI) y fuera descalificada por presunto plagio. Pero para su fortuna, el jurado, en esa oportunidad, le entregó el premio Revelación Femenina del Festival, lo que le permitió grabar su segundo disco Esperanzas con la misma disquera. Este álbum causó locura en México, y con la canción principal, inició su carrera actoral en telenovelas, proyectándose internacionalmente. De ahí en adelante, Yuri se dedicó por completo a la música y la actuación, grabando discos que, en la actualidad, suman veintiséis.
En 1994, en el contexto del Festival de Viña del Mar, Yuri conoció al chileno Rodrigo Espinoza, ex Aleste, se flecharon, partieron juntos a México y se casaron varios meses después. La pareja inmediatamente se volvió el centro de la atención de los medios de comunicación internacionales, sobre todo cuando anunciaron su conversión al cristianismo.
Sé que te detectaron cáncer, ¿cuándo ocurrió?
Al regresar a México después de Viña, me detectan unos tumores en las cuerdas vocales y me vino una depresión tremenda. Ahí es donde tuve un encuentro con Dios. Cuando Rodrigo me fue a ver, me encontró diferente porque yo antes fumaba y tomaba harto… el me vio muy cambiada, feliz y más relajada. Antes tenía plata, fama y éxito, pero no tenía paz. No dormía en la noche, tomaba pastillas para todo y eso no es vida. Rodrigo me dijo “yo quiero esto también” y nos unimos juntos al cristianismo. Por fortuna, mi salud está bien hoy.
¿Te dedicaste sólo a la música cristiana?
Sí, estuve varios años cantando en conciertos cristianos en estadios de veinte mil o cuarenta mil personas, recorrimos el mundo. Pero como esto no genera prensa, la gente pensaba que yo no hacía nada. Lo cierto es que nunca dejé de cantar.
¿Por qué decidiste volver a tu estilo tradicional?
Yo me sentía muy a gusto en los conciertos cristianos, nadie me criticaba y podía salir como quería al escenario. Ahí lo realmente importante no eres tú, es Dios, es otra onda totalmente diferente. Pero yo empecé a sentir en mi corazón la necesidad de saber dónde estaba el por qué de todo lo que me había pasado. Sentí que era tiempo de regresar al mundo secular. Un amigo me dijo “Dios te quiere ahí”, porque hay mucha gente en tu ambiente que necesita de Dios como tú, y un cura o un pastor no puede llegar a ellos.
¿Cómo una embajadora?
Exacto. Hay artistas tan importantes que están metidos en drogas, en el alcohol y no se van a acercar a un cura o a una iglesia. Pero sí se sienten confiados de pedirnos consejos a nosotros. Con Rodrigo somos pastores de un iglesia sui generis porque van artistas, periodistas, diseñadores, gente del medio. Se llama CARA, Casa de Restauración y Alabanza en Ciudad de México, tenemos casi ochocientos miembros.
ENAMORADA DE UN CHILENO
¿Qué tiene este chileno que te cautivó?
Es un hombre que no es machista, me deja realizarme como persona. Lo que me impresionó de Rodrigo, aparte de su música y de su aspecto —porque siempre me han gustado los chascones—, fue cuando me di cuenta de la relación linda que tenía con su mamá. Yo pienso que el hombre que trata bien a su madre, trata bien a su esposa.
¿Fue amor a primera vista?
Sí, totalmente. Yo no pensaba casarme con él, creí que sería un amor de verano… pero lo hicimos y hoy somos padres de Camila (dos años, cinco meses).
¿Por qué decidieron adoptar?
Fue una decisión más mía, él ya tiene una hija de diecinueve años que se llama Carla, una niña muy linda e inteligente. Yo sentía en mi corazón que quería una hija, porque se va pasando el tiempo y ser mamá después de los cuarenta años es riesgoso. Así que la adoptamos. Siempre trato que viaje con nosotros. Durante el Festival de Viña, se quedó con sus abuelos en Santiago.
¿Vienen seguido a Chile?
Sí, todos los años venimos, pero de incógnito. No salgo en los medios y trato de compartir con la familia. Es rico porque quiero que mi hija tenga lazos con sus primas de acá que son chiquitas y con sus abuelos que la adoran.
INUSUAL
El último disco de Yuri fue lanzado en junio del 2010 en México y EEUU, y lo llamó Inusual, una característica que define su personalidad. El álbum, producido por Scott Erickson —quien ha trabajado con artistas como Barbra Streisand y Barry Manilow—, a los dos días de haberse puesto en venta, consiguió disco de Oro. Con la canción Arrepentida, el éxito fue muy fuerte en países como Chile y México. Adicionalmente, el disco incluye covers de Si tú te vas (Los Temerarios) y Pero te vas a arrepentir (Marco Antonio Solís y Los Yonic's).
¿Cómo te sentiste en el escenario de la Quinta Vergara?
Genial. Esta fue la cuarta vez que vengo y el festival ha crecido muchísimo. A nivel de montaje y tecnología, la apuesta actual de Viña no se compara con ninguno, ni con los Grammy Latinos.
¿En México aún sigue siendo tan popular tu música?
Sí, todos saben la carrera que tengo. Aparte, este regreso ha sido lindísimo, con mi última producción saqué Disco de Oro, cincuenta mil personas han visto mi nuevo espectáculo y tengo el premio como el Mejor Show Femenino en México.
Tu último disco se llama Inusual, ¿por qué le pusiste así?
Porque yo soy una artista inusual, una persona a la que le gusta romper. Hay gente que dice “ah, es cuarentona y ya está pasada”, para mí es según como uno se sienta… Madonna tiene cincuenta y tres y no está pasada.
“Este regreso ha sido lindísimo, con mi última producción saqué Disco de Oro y cincuenta mil personas ya han visto mi nuevo espectáculo”.