Parece ciencia ficción, pero es real. Ya es posible planificar vacaciones en un lago o en alta mar con una sola casa. Con una tecnología inspirada en las construcciones industriales para las salmoneras del sur, es posible construirse una casa flotante... tal cual, una vivienda con estándares de altísima calidad pero sin tierra, solo agua, mucha agua.
por Mónica Stipicic H. / fotografía José Luis Salazar A. y gentileza Daarq Arquitectos.
La primera vez que escuchó hablar de casas flotantes fue en un curso en la Universidad de Chile. No era específicamente sobre eso, pero como parte de la evaluación en una cátedra sobre materiales prefabricados le pidieron que construyera un hotel flotante. La idea le quedó dando vueltas; y cuando tenía que buscar una práctica profesional se contactó con un astillero en el sur que desarrollaba este tipo de proyectos para la industria salmonera.
“Estas empresas tienen sus áreas de cultivo en zonas generalmente protegidas, no se pueden instalar en tierra, por lo que están obligadas a hacer proyectos flotantes”, explica Débora. Y aunque en un principio se trataba de bodegas hasta las cuales se desplazaban los trabajadores, cada vez se fueron abriendo nuevas zonas de cultivo en áreas más alejadas, que hicieron necesaria la habilitación de soluciones habitables en el lugar.
“La primera vez estuve tres meses en Puerto Montt. Me dieron muchísimas oportunidades, porque no tenían ningún arquitecto trabajando, y me permitieron bastante libertad para meter la mano. Cuando regresé a Santiago realicé mi examen de título en la misma área y volvieron a llamarme del sur para trabajar con ellos; ahí creamos el Departamento de Arquitectura y Diseño. Porque ellos tenían súper bien resuelto el tema de la flotabilidad, pero les faltaba la habitabilidad”, dice.
UN VERANO EN EL AGUA
Después de dos años en Puerto Montt, decidió volver a Santiago. Junto a Ángeles Castillo creó la oficina Daarq Arquitectura y empezó a prestar asesorías a empresas sobre el tema. “Hoy trabajamos con la constructora Maillen, con quienes hemos realizado cosas muy interesantes, casas para zonas expuestas, diseños en metal y, últimamente, la idea de usar esta tecnología para hacer casas de veraneo, que implicaban el desafío de trasladar esta tecnología desde el mar al lago.
¿Cuál es la diferencia en términos prácticos de una casa en el mar y una en el lago?
La tecnología es distinta, básicamente porque las casas en el mar se valen de la propia naturaleza para salir a flote. Es decir, se trabaja en el borde costero, donde se construye el casco de hormigón hueco que es lo que da flotabilidad a la casa, y son las diferencias de las mareas las que lo hacen salir. En cambio, en el lago hay que desarrollar un sistema de rieles para tirar las casas al agua.
O sea, es más fácil en el mar…Puede ser, pero la gente que tiene cultura acuática es más de lago. Lo ideal es poder tener una casa flotante en Rapel.
¿Cuánto se paga por poner tu casa en un lago?
Si tienes un muelle puedes anclarte ahí y no pagar nada. Lo otro, es pedir concesión de una boya o pagar un muellaje. Siempre hay que pedir autorización a la dirección marítima, sobre todo si quieres parar la casa en la mitad del lago. Las casas se anclan, o mejor dicho, se fondean, o sea, se fijan al fondo con unos pesos de hormigón. Se pueden remolcar, pero la idea es que se estacionen, por lo menos, por una temporada.
¿Por qué valdría la pena tener una casa flotante?Lo primero, no requiere terreno ni te amarra a un lugar. Estás en el agua, pero con espacios amplios, porque no es lo mismo que vivir en un yate, acá se puede tener piscina, jacuzzi… todas las comodidades del mundo en el medio del lago.
¿A quiénes están dirigidos estos proyectos?
A gente a quien le guste mucho el tema acuático. Hay familias que dedican sus vacaciones a la lancha, las motos y el esquí. Hay muchos lagos en el sur, como el Rupanco, por ejemplo, en el que hay casas a las que solo se puede llegar en lancha… imagínate lo caro que puede ser construir ahí y trasladar los materiales. Estas casas son más fáciles de armar y pueden ponerse en cualquier lado, incluso en lugares en los que sería imposible pensar en una construcción.
¿Y cuánto cuesta una casa de esas características?Aunque depende de las terminaciones, el promedio es de unos novecientos mil pesos por metro cuadrado.
Si se compara ese valor con el de una casa en tierra, ¿vale la pena o estamos hablando de una excentricidad?
Tiene una parte de excentricidad, por todo lo que implica irse a vivir al agua, pero los costos tampoco son descabellados y pueden ser bastante similares que hacerlo en tierra.
TODO BAJO CONTROL
¿Y cómo resuelven los temas domésticos, como la basura, el agua, el alcantarillado?
Parte del espacio del hormigón, que sirve para que la casa flote, es ocupado por áreas de servicio: planta de tratamiento, termo para el agua caliente, generadores de luz, calefacción y hasta planta desalinizadora si la construcción está en el mar. También es posible hacer viviendas flotantes sustentables; de hecho, ya hicimos un proyecto con paneles fotovoltaicos y energía eólica que funcionaba a la perfección.
¿Y la seguridad?En los barcos siempre se dice que un incendio en el mar es lo más peligroso…El reglamento de la dirección marítima es súper estricto en temas de seguridad. Estas casas deben tener salidas de emergencia, alarmas, detectores de humo y sectores de inundación. Eso está muy normado, hay chalecos salvavidas, carteles luminosos, extintores.
¿Son más complicadas o caras de mantener que una casa común y corriente?
El agua, sobre todo la de mar, es bastante corrosiva. Pero todos los materiales están tratados para enfrentar ese problema. La mayor mantención tiene que ver con los servicios, las plantas de tratamiento y esos equipos. Para la casa, nada muy diferente a lo que se hace con cualquiera, una revisión cada cinco años es más que suficiente.
¿Hay limitaciones en diseño o construcción en una casa flotante?Se puede hacer todo mientras se tenga en cuenta el centro de gravedad. No puedo hacer un edificio de quince pisos de hormigón armado, porque se movería demasiado. Pero sí se puede hacer en acero. Los materiales son fundamentales y aprender a manejar los pesos, como los lastres de los barcos.
“Estas casas son fáciles de armar y pueden ponerse en cualquier lado, incluso en lugares en los que sería imposible pensar en una construcción”.