Su negocio está en evitar el caos. Ordena, clasifica y siempre tiene disponibles documentos y archivos de sus clientes. Creador deStorbox,hastafue vendedor de maní en Australia. Hoy está de vuelta con los papeles, las cajas y las bodegas; lo que mejor sabe hacer.
por Carolina Vodanovic G . fotografía Andrea Barceló A.
Para muchos acumular papeles es sinónimo de desorden. Para José Miguel Prieto significa exactamente lo contrario. Hace dos años reapareció en el negocio logístico con Mega Archivos, una empresa que almacena y administra documentos y archivos. ¿Qué hace? Vacía las estanterías de sus clientes y lleva estos registros a un ambiente ordenado, seguro y protegido.
Fundador de Storbox, cumplió con el plazo de libre competencia acordado con el estadounidense Iron Mountain al momento de venderle la compañía, y con kilos de conocimientos a cuesta buscó socios que trajeran el capital a este nuevo emprendimiento. Así Felipe Guzmán, Luis Felipe Lehuedé, Hernán Besomi y Germán Eguiguren ingresaron al negocio y, actualmente, manejan un cincuenta por ciento de la empresa a través de Mega Logística. La otra mitad se reparte entre Prieto, con un treinta y cinco por ciento, y Juan Carlos Eyzaguirre, director del Bice, quien posee un quince por ciento.
Mega Archivos cuenta hoy con ocho mil metros cuadrados de bodegas y quinientas mil cajas en custodia, cifra que podría crecer considerablemente si se piensa que sus socios de Mega Logística son parte del negocio inmobiliario y que en las mismas dependencias de la empresa poseen otros ochenta mil metros cuadrados.
“Con una cañita de pescar empecé a visitar a los clientes y me los traje. En dos años hemos reclutado más de cien empresas y sesenta eran de la competencia”, cuenta. Entre esos clientes destacan Lan Chile, Entel, Banco Bice, BCI y Servipag.
Mega Archivos posee, en la actualidad, un cinco por ciento de la torta y tienen pensado crecer al treinta por ciento como máximo. La facturación para este año espera alcanzar los tres millones de dólares, el doble del año pasado. Pero no aspiran a ser los más grandes, sino a dar respuesta a las necesidades de sus clientes en el menor tiempo posible, para lo cual asignan dos ejecutivos a cada cuenta.
“Estaba la semana pasada tomando un vuelo a Buenos Aires y uno de mis clientes tuvo una emergencia y requirió parte de sus archivos de manera inmediata. Realicé un par de llamadas y en menos de una hora esos papeles estaban sobre su escritorio”, cuenta Prieto. Agrega que “siempre le pido a mis clientes que mantengan mi tarjeta de visita en la billetera porque quiero estar ahí si se produce algún imprevisto”.
TECNOLOGÍA DE PUNTA
Para entregar un servicio de excelencia, no solo ha debido contar con el personal idóneo, sino con la última tecnología disponible para este tipo de negocio.
El lugar es fundamental. Y no se trata de cualquier espacio. Ubicados dentro del Condominio Industrial Megacentro Cordillera, en Quilicura, los galpones son de hormigón armado de 3.5 metros de altura, las estanterías antisísmicas y hay un doble acceso controlado con guardias de seguridad. Las bóvedas donde se almacenan documentos de valor tienen puertas blindadas y personal de seguridad adicional.
Las bodegas poseen, además, sensores láser de humo al interior de cada galpón, conectados a una alarma con sistema VESDA (siglas en inglés para detección temprana de incendio). Asimismo, una planta propia de bomberos y estanques de agua con cuatrocientos mil litros disponibles, entre otros. Estas características les valieron la certificación ISO 9001 y 27001, esta última relativa al tema de la seguridad.
¿Cómo resguardan la confidencialidad de los documentos?Aquí la gente no tiene tiempo de curiosear, estamos siempre contra el reloj. Se digitaliza el documento y se despacha, no hay tiempo para nada más. En nuestros contratos hay una cláusula de confidencialidad muy fuerte y la hacemos valer.
Y si de digitalización se trata, en Mega Archivos operan en conjunto con HQB. ¨No quisimos inventar la rueda y buscamos a los mejores en el tema. Ellos son ágiles como conejo y se instalaron en las dependencias de Mega Archivos¨, cuenta Prieto.
¿Toda la información se digitaliza?No, eso tendría un costo altísimo que nadie estaría dispuesto a pagar. Nosotros digitalizamos información técnica de cada empresa, como documentos de recursos humanos o fiscalía. Aquí almacenamos y administramos archivos físicos que se guardan en cajas de cartón, con un código de barra y hacemos un registro de lo que contiene cada caja.
Para realizar ese servicio de gestión documental cuentan, además, con un software de clase mundial —Oneil—, que les permite respaldar y acceder en línea a toda la información que la empresa necesita.
APRENDER Y REARMARSE
Ex alumno del Verbo Divino, deportista de toda la vida y campeón nacional de squash por muchos años, José Miguel Prieto tuvo en uno de sus viajes oportunidad de conocer a su señora y madre de sus nueve hijos, Ligia Tchobanian. Fue con ellos que el 2004, y mientras sostenía conversaciones para la venta de Storbox, agarró camas y petacas y partió rumbo a Australia.
“Fueron dos años en los que estudié inglés y monté junto con unos socios los famosos carritos maniseros Oye nuts 2 go, sorprendiendo a los australianos que descubrieron el maní confitado y el aroma a vainillina, típico olorcito que emana de estas preparaciones”.
No hizo fortuna viviendo fuera de Chile, pero confiesa que quedó feliz con el emprendimiento. Luego vinieron tiempos difíciles y, para alguien que no estaba acostumbrado al fracaso, la lección fue dura.
“Si existiera un premio Guinness de cómo perder lucas sin tirarlas por el baño, yo me lo habría ganado. Estaba acostumbrado al éxito, tanto en el deporte, como en mi matrimonio y los negocios. Y con humildad tuve que reconocer la derrota. Fue muy difícil”.
Pero fue entonces que dio un nuevo giro a su vida y decidió comenzar de cero. “El destino fue que yo me parara de vuelta. Con la ayuda de Dios, conocí a los socios de Mega Archivos, me pusieron la plata y montamos la empresa. Fue un gran acierto”, concluye.
“Con una cañita de pescar empecé a visitar a los clientes y me los traje. En dos años hemos reclutado más de cien empresas y sesenta eran de la competencia”.