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EDICIÓN | Abril 2013

Sincronía de color

Abner Galindo y Carolaine Bahamondes, Abnericaro
Sincronía de color

De un encuentro entre ambos, nació una increíble conexión con el arte y la creatividad. Juntos diseñan, cortan, pintan y controlan la calidad del producto terminado. La artesanía en cuero pintada a mano, fina y exclusiva, de atractivos diseños y colores, que denotan un vínculo con nuestras raíces y lo natural, es un lazo que parece indestructible para este matrimonio y que los tiene más que motivados para un nuevo desafío. 

 

 

Por Verónica Ramos B. / Fotografía: Patricio Salfate T.

Abner Galindo y Carolaine Bahamondes se conocieron en Tomé, hace quince años. Ella, hija de artesano en cuero, heredó la técnica de su padre convirtiéndose en su gran referente, hasta hoy. Por largo tiempo, trabajó en el área de la salud como paramédico y, en sus ratos libres, se inspiraba curtiendo pieles, dándoles forma y color a cada uno de sus productos. 

Primero fueron amigos, luego él, motivado por aprender de este arte de la mano de Carolaine, hizo que entre ambos naciera una mágica relación. Con el tiempo, Abner comenzó a experimentar y a aplicar en los cueros su propia técnica, sin dejar de lado, lo tradicional. Así, fusionaron las ideas, complementaron su imaginación, dieron vida a su propia empresa de artesanía fina en cueros y unieron sus nombres para sellar el nuevo y fructífero emprendimiento: Abnericaro.

Ya casados, en el año 2010, dos días antes del terremoto del 27F, se encontraban de visita en el Valle de Elqui. Se enamoraron de El Molle y juntos soñaron en que algún día este sería el lugar que los acogería a ellos, a su hijo Valentín y a su empresa. Al regresar a Concepción, ciudad donde vivían hace ya varios años, se encontraron con el lamentable y fatídico panorama. Su casa estaba en el suelo y solo fue posible recuperar sus cosas personales. Para ellos, esto significó una gran señal. Decidieron adelantar el sueño y materializarlo una semana después. Carolaine había encontrado un nuevo hogar, a los pies de un cerro, en la pequeña localidad de El Molle… el pueblo que los había cautivado.

¿Cómo fue el período vivido en Concepción?
C: Nos fue muy bien. Formamos parte de una agrupación de artesanos, participamos en varias ferias y exposiciones importantes de la ciudad. Teníamos nuestro taller en Tomé y viajábamos a Concepción, donde instalamos una tienda.
A: Lo que nos catapultó fue nuestra primera participación en la Feria de Arte Popular Parque Ecuador, en el año 2004. Este evento se hace todos los años en Concepción ¡es espectacular! y estuvimos presentes tres años consecutivos. Participar en esta feria nos dio mucha seguridad y siempre recibimos buenas críticas.

¿Qué los enamoró de El Molle, para tomar la decisión de trasladarse?
C: Sus valles transversales, el clima, la gente. ¡Nos encantó todo! Cuando llegamos acá sentimos que este lugar nos acogió de una manera increíble.


SIN PATRONES

Cada uno de los trabajos que realizan tiene un sello propio. Son exclusivos y especiales. “El diseño o dibujo de nuestros productos está enfocado en las etnias de la zona y en la naturaleza. Nos importa mucho el rescate cultural y nos inspiramos en nuestras raíces. Por ejemplo, un porta notebook puede tener un diseño abstracto, étnico, orgánico, o bien, una fusión. No tenemos un patrón en eso, damos rienda suelta a nuestra imaginación y nunca repetimos el dibujo”, destaca Carolaine.

¿Dónde adquieren los materiales?
C: En Santiago, porque en esta zona no encontramos nada. Compramos los cueros, los metales y las pinturas. Otros materiales los traemos de Concepción, cuando vamos a visitar a nuestras familias. Eso es al menos tres veces al año, porque hacemos una inversión importante.

¿Qué tipo de cuero es el que trabajan?
C: Trabajamos el cuero natural o sueleta y el cuero procesado de curtiembre. A estas pieles les damos la forma y aplicamos el color. 

Y ¿en qué consiste el proceso de elaboración?
A: Hace cuatro años, hacíamos todo a mano con cartoneros, tijeras, etc. El año pasado postulamos un proyecto y ganamos un Capital Semilla. Esto nos permitió comprar una troqueladora de corte, que es una máquina para cortar cuero. Anterior a esto mandamos a elaborar moldes de acero o troqueles de corte. Nuestra producción ha ido en aumento gracias a la maquinaria. ¡Antes nos demorábamos semanas y ahora segundos!

¿Cómo se organizan?
A: Somos un equipo en todo y sacamos provecho a cada una de nuestras habilidades. Después del corte, nos reunimos en el taller y pintamos todo a mano.
C: Trabajamos de manera espontánea, pero nos organizamos al momento de pintar. Por ejemplo, Abner pinta vasijas diaguitas y él dice ¡esta partida tendrá esta connotación! Su mayor habilidad es la pintura, de hecho tomó cursos de pintura, pero finalmente optó por hacer lo que a él le parece intuitivamente.

Mientras conversamos en el living de la casa, Abner muestra un baúl hecho por ambos. La cubierta es de cuero y en el centro resalta una mujer tallada en madera y pintada con intensos colores. “Esto lo hicimos para nuestra primera muestra en Tomé y lo dejamos de recuerdo junto a una cartera de cuero, para nosotros son muy importantes”, resalta Abner, y agrega que ante las positivas críticas que recibieron por sus trabajos, se motivaron para dar continuidad a su labor.

 

CONEXIÓN ESPIRITUAL

Carteras, morrales, porta notebook, alforjas, bitácoras, llaveros, aros, billeteras, chequeras, pulseras, cinturones, porta encendedores, estuches, muñequeras, trabas y monederos forman parte de la exclusiva y fina colección de Abnericaro. Ningún diseño es igual al otro. La repetición no va con ellos. El color, el detalle, la calidad de sus productos y el corazón que ponen en cada una de sus obras, salta a la vista.

¿Cómo ha sido la recepción de sus trabajos?
A: La gente se encanta, se enamora y se lo lleva (risas). Residentes, turistas europeos, norteamericanos, argentinos, etc., nos felicitan y destacan nuestra calidad. Tenemos la suerte de que nuestro público es muy detallista y valora la intención que hay en el trabajo… por el dibujo, diseño, pintura, terminaciones, modelos o por lo innovador, eso es muy importante para nosotros.
C: No podemos decir que nuestro trabajo no es valorado. La gente percibe lo que queremos entregar, que en definitiva, es alegría, amor, una conexión espiritual con lo mágico… con lo natural.

¿Dónde exponen sus trabajos para la venta?
C: En la tiendita del Refugio El Molle, ahí es donde ofrecemos la mayor cantidad de nuestros productos y el otro lugar es en el Pueblito de Artesanos de Vicuña. También a través de nuestra página web www.abnericaro.cl.

Fabricar zapatos, ¿está dentro de sus proyectos?
C: Tengo una lista de espera de zapatos (risas). Estamos disfrutando lo que hemos logrado, pero ¡sí! nos proyectamos al 2014 para comenzar a elaborar zapatos de cueros, con diseños y colores atractivos.

¿Quién de los dos es más detallista?
A: Uno es el control de calidad del otro. Nos hemos acostumbrado a hacer las cosas bien, con dedicación y con entrega.
C: Este trabajo es un hijo, entonces la preocupación es constante.

¿Algún nuevo desafío para Abnericaro?
A: Acá hemos hecho las cosas que nos hacen sentido. Estamos preparándonos para una nueva etapa que es muy distinta a esta. El objetivo es llevar nuestra producción fuera del país. Con Carolaine queremos ir a Barcelona, pero antes debemos empoderarnos de lo que tenemos hoy, formar una familia fuerte y estar seguros de que lo que sale de nuestro taller es impecable.

¿Les resulta fácil trabajar juntos?
A: Nos hemos dado nuestros espacios cuando Carolaine o yo viajamos a otras ciudades para participar en ferias o exposiciones, pero finalmente nos damos cuenta ¡que nos falta el otro! (risas)
C: Hemos crecido juntos en esto y ha sido ¡maravilloso!

 

 

“Uno es el control de calidad del otro. Nos hemos acostumbrado a hacer las cosas bien, con dedicación y con entrega”, Abner Galindo.

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