En marzo se hace la vendimia, una de las más importantes fiestas tradicionales chilenas. Una celebración por la cosecha, una oportunidad de conocer el fascinante mundo del vino y, porsupuesto, una ocasión para disfrutar y beber las mejores cepas.
por María José Pecador D. / fotografía Danny Bolívar U.
La fiesta de la vendimia es una celebración que se realiza para agradecer a todos los involucrados en la fabricación del vino, desde la persona que está en el laboratorio probando mezclas, hasta el trabajador que cosecha la uva una por una. La idea es darles las gracias a todos por su esfuerzo y trabajo, además de agradecer a la tierra que cada año da mejores frutos.
La primera de estas celebraciones se realizó en Mendoza, donde existen las mayores producciones de vino de Argentina, con un sesenta por ciento del total de la fabricación nacional. El primer festejo de este tipo data de 1936 y hoy es considerada la segunda fiesta más importante del mundo, después de Acción de Gracias.
En nuestro país, una de las más importantes vendimias es la de Colchagua, donde se instalan más de quince viñas, puestos de gastronomía de la zona y artesanía, además de espectáculos donde han estado los grandes de la música chilena.
Más de ochenta mil personas llegan a estas fiestas que se organizan en la plaza de Santa Cruz. También se hacen elecciones de reina, pisada de uvas y juegos típicos chilenos, como la carrera en saco. Otra fiesta importante es la que se realiza en Curicó, con un contingente generoso de famosos, grandes shows, y degustaciones de los vinos de esta zona: Aresti, Miguel Torres, Echeverría, Las Pitras, San Pedro, Valdivieso, Viñedos Puerta, entre otras.
LOS VALLES DE CHILE
Chile, con el paso del tiempo, ha logrado una viticultura que ha pasado nuestras fronteras y sus grandes vinos están en los mejores restaurantes y tiendas especializadas del mundo.
Nuestro país cuenta con diversos valles de potente tierra productiva. Uno de los más importantes es el valle del Cachapoal, inserto en la cuenca de Rancagua, delimitado por la angostura de Paine y por Pelequén. Está exactamente a ochenta y cuatro kilómetros de Santiago y catorce de Rancagua, con sus viñas Anakena, Chateau Los Boldos, Morandé y Corpora, por nombrar algunas.
El de Colchagua, también ubicado en la región del Libertador, a ciento cincuenta kilómetros de Santiago es, sin duda, el más importante del país. Es un angosto valle que va desde los pies de la Cordillera de los Andes y continúa en dirección oeste hasta llegar al Pacífico. Cruza las ciudades de San Fernando y Santa Cruz, y pueblos como Lolol, Peralillo, Chimbarongo, Nancagua y Marchigüe.
En este valle hay más de novecientas mil hectáreas de plantaciones, y es muy cotizada por los enólogos, ya que se pueden encontrar numerosos microclimas y tipos de suelos. Perfectos para producir Cabernet Sauvignon, Merlot, Syrah y Carmenere. En este valle, que contempla las provincias de Colchagua y Cardenal del Caro, se encuentran las viñas Santa Cruz, Casa Silva, Viu Manent, Montes, Viña Las Niñas, Neyén, Lapostolle, entre un centenar de otras.
Pero el valle de Colchagua no solo tiene vino, sino que mucho turismo; cada viña ofrece, además de degustaciones y tours por las bodegas y el área de vinificación, los panoramas más diversos. La viña Santa Cruz tiene, por ejemplo, un funicular para subir a lo alto de la montaña, donde hay un restaurante, además de un museo, un centro astronómico y construcciones que hablan de nuestros ancestros: hay rucas mapuches, aymaras, pascuenses.
Viu Manent posee un restaurante de lujo emplazada entre las parras centenarias, donde se puede comer exquisitas ostras y pasear a caballo. Por su parte, Casa Silva, además de un lujoso hotel boutique y restaurante, posee una cancha de polo donde se realizan importantes competencias y su propio equipo de rodeo que compite en el Champion de Chile, por lo que en las mismas instalaciones se puede ver el picadero y las caballerizas.
Casablanca es otro valle que llama la atención. Fue la viña Morandé la que se atrevió, en los años noventa, a plantar las primeras parras en este lugar, obteniendo excelentes resultados. Hoy existen las viñas: Casas del Bosque, Indómita, Catrala, Cono Sur, Emiliana, Santa Rita, Ventisquero, Veramonte, entre otras.
Está rodeado por la Cordillera de la Costa, por lo que tiene influencia marítima. Su clima frío favorece una lenta maduración del vino, lo que le otorga una buena concentración de frutas y acidez. Su extensión cubre aproximadamente veinticuatro kilómetros, que van desde el túnel Zapata hasta el santuario de Lo Vásquez. Son veintidós mil hectáreas de terreno con una plantación actual de poco menos de seis mil hectáreas.
Además, a lo largo del país se encuentran los valles del Maule, de Curicó; en el norte, el de Limarí, Choapa, Aconcagua, San Antonio de Leyda, Maipo, y más al sur, los valles del Itata, Biobío y Malleco. Cabe destacar los grandes vinos como Concha y Toro y Undurraga, ambos de la región metropolitana.
¡Chile tiene vino para rato! Y mientras haya vino, hay fiesta de la vendimia. El próximo año ¡a no perdérsela!.
NUESTRO DATO
El valle de Colchagua no solo tiene vino, sino que mucho turismo; cada viña ofrece, además de degustaciones y tours por las bodegas y el área de vinificación, los panoramas más diversos.