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EDICIÓN | Abril 2013

Pasión Animal

Ignacio Vial Mazieres, polero curicano
Pasión Animal

 

Casi toda una vida arriba de los caballos, hacen del “Nato”, como le dicen sus amigos, un jinete de excepción. Lleva años jugando exclusivamente polo, deporte que implica un fuerte trabajo y mucha dedicación, porque en este juego los protagonistas son los caballos. Aquí Ignacio nos cuenta los secretos del polo.

 

 por María José Garay A. / fotografía Margarita Landeta R.

En el circuito del polo en Chile, el nombre de Ignacio Vial Mazieres suena fuerte. Es uno de los poleros nacionales más conocidos en este deporte, ya que el oficio y la perseverancia de este fanático de los caballos lo consuman como uno de los buenos en esta disciplina.

Desde hace dos años y medio, este ex alumno de la Alianza Francesa de Curicó e ingeniero comercial de la Universidad Diego Portales, trabaja como Export Manager en la Viña Casa Silva y, además, juega en el equipo de la viña junto a Andrés Vial y a los hermanos Silva Castelblanco, Max y Mario, logrando excelentes resultados en las competencias nacionales. “Tengo la suerte de trabajar en una empresa en la que los dueños son amantes del polo, la viña tiene su propio equipo y la cancha de polo está muy cerca de mi lugar de trabajo”.

Ignacio se inició en este deporte porque su papá fue siempre amante del rodeo y del polo. Desde muy chico empezó a andar a caballo y los mejores panoramas eran cuando iban al Club de Polo de Curicó a “taquear”, sobre todo los fines de semana. “Desde los cuatro años me crié en torno al polo. Muchos amigos de mi papá eran poleros y yo era como la mascota. Siempre estaba arriba de un caballo. Me gustó desde niño la idea de practicar un deporte en que el caballo fuera tan importante como el deportista, que fuera un cuento de a dos. En esta disciplina es fundamental conocer bien a tus caballos, cuidarlos, quererlos. A los doce años empecé con clases de polo con Alex Hamilton y mis primeros partidos en Curicó fueron a los catorce años”.

Además de tu papá, ¿a quién consideras como tu mentor en este deporte?
Aprendí mucho de José Antonio Iturrate, con él estuve un verano completo en Los Ángeles, región del Biobío, aprendiendo porque él tiene una escuela de polo profesional, donde te enseñan desde herrar, poner un freno, vendar la cola, ensillar un caballo, hasta las reglas básicas, los golpes, el juego en general.

Después de ese verano, Ignacio volvió a Curicó y siguió jugando regularmente en las canchas del Club de Polo Las Mercedes en Requínoa, Región del Libertador, hasta que a los dieciséis años obtuvo una beca para jugar en el Club de Polo San Cristóbal, en Santiago, en donde estuvo tres años. “Ahí me pegué un salto grande porque en un año logré subir de uno a tres goles. Mis recuerdos de esa época son espectaculares, pero también hubo mucho sacrificio de por medio por los constantes viajes a Santiago; sin embargo, la única forma para acceder a un buen nivel y entrar en las grandes ligas es estando allí”. Años más tarde, un gran amigo de Vial, Michel Clement, lo ayudó a buscar una fórmula para hacerse socio del club. “Ahí están los mejores jugadores, los mejores caballos, el nivel es muy bueno, para mejorar hay que jugar en la capital”.

¿En qué consiste el polo?
En el polo son dos equipos conformados por cuatro jugadores cada uno y existen dos niveles o series en las que puedes jugar: una es a cuatro chukkers, en un nivel un poco más bajo, y la otra a seis chukkers, que es más alto. Los chukkers son tiempos de siete minutos cada uno. La gran diferencia con otros deportes es que si tú metes un gol en el arco norte, el otro debe ser en el arco sur, porque cuando se creó este deporte en Inglaterra, en sus comienzos las canchas eran muy disparejas. Si un solo equipo atacaba a un solo lado, los caballos llegaban más cansados al otro lado y los del otro equipo llegaban más rápido al otro arco; para hacerlo más parejo se hace así. Hay dos árbitros dentro de la cancha y otro que está afuera. Un árbitro puede decir que hay falta, el otro puede no estar de acuerdo, entonces se le consulta al tercero.

En cada tiempo se utiliza un caballo para no agotarlos ni lesionarlos. Puedes ocupar dos caballos en un tiempo.

¿Cuál es el rol de cada jugador?
El cuatro es defensa, el tres es el que arma la jugada, por lo general es el más talentoso, el más pensante del equipo; el dos es el que trata de destruir lo que construye el otro equipo, es el jugador que va al choque, “aperrado”, que anda en caballos grandes y fuertes para neutralizar al creador del otro equipo, y el número uno es el goleador neto.

¿Cuándo comienza la temporada de polo en Chile?
La copa “Fiestas Patrias”, en Cachagua, el 18 de septiembre, da inicio a la temporada de primavera en nuestro país. En el Club de Polo en Santiago se juega octubre, noviembre y diciembre. Los primeros quince días de enero se continúa nuevamente en Cachagua, en donde se realiza la copa de la Universidad Católica y el Máster; aquí se reúnen los cuatro mejores equipos del año. Ya con las primeras lluvias de marzo se sueltan los caballos en las praderas para que descansen. Muchas veces, en esos meses de descanso salen invitaciones para ir a jugar a Estados Unidos, Jamaica, México, entre otros.

SECRETOS DEL POLO

Ignacio ha participado en importantes torneos como el Handicap de Chile y el Abierto de Chile, que son dos de los tres campeonatos más importantes que se realizan en diciembre en Santiago. “Si el promedio general de los torneos es a dieciséis goles, estos dos son a veintidós y veinticuatro goles, y para poder llegar a ese hándicap es necesario invitar a jugadores argentinos que tienen ocho, diez goles de hándicap.

¿Qué torneos quedan por jugar estos meses?
En marzo fue la temporada de otoño en el San Cristóbal. En abril empiezan las cuatro copas privadas “Polo Tour”, la primera es donde Ernesto Mosso, la segunda es en la Viña Casa Silva, la tercera donde Romano Vercellino y la última, donde José Antonio Iturrate. Este “Polo Tour” se viene haciendo hace pocos años, pero es súper entretenido porque uno se va turnando de campos, casas, los anfitriones reciben a los equipos, se hacen asados, fiestas...

¿Qué cualidades debe tener un buen jugador de polo?
Lo primero es ser buen equitador, es la base del polo y de cualquier deporte ecuestre, ser buen jinete. También saber competir, ya que es un deporte muy demandante de tiempo, hay que saber ganar y perder. Ser “machaca”, entrenar, entrenar y entrenar. Hay que ser muy perseverante.

¿Cuántas veces a la semana practicas?
Por lo general, los lunes descanso, el martes voy al gimnasio, el miércoles taqueo, el jueves una práctica, el viernes descanso o un trote suave y juego todos los sábados y domingos, si puedo.

Es necesario tener muy buena resistencia física
La gente que no sabe piensa que el caballo es el que hace todo el esfuerzo, y claramente es este el que queda más cansado. Los caballos de polo pueden llegar a pesar cuatrocientos o quinientos kilos y pueden correr a cincuenta kilómetros por hora, entonces uno tiene que ser capaz de manejarlos y eso desgasta mucho. Es vital tener un buen estado físico. Uno se pone muy nervioso antes de los partidos, el cansancio a veces te hace tomar malas decisiones. Se requiere flexibilidad, fuerza, estar en un buen peso. El cuerpo tiene que resistir.

¿Qué debe tener un buen caballo de polo?
Estéticamente y morfológicamente se puede ver si un caballo tiene condiciones para el polo. En Argentina, hace diez años se creó la raza polo y en Chile, hace dos años, la Sociedad Nacional de Agricultura dio el vamos para crear la raza polo Chile. La idea es lograr purificar las líneas, al igual que los caballos de rodeo. Se necesita un caballo con una estatura media, dócil de boca y tranquilo, después buscas velocidad y otras cualidades.

¿Cuáles son tus objetivos deportivos para este año?
Mi gran objetivo a corto plazo es tener seis buenos caballos de polo. Toda la vida tuve que estar comprando y vendiendo para financiar el tema. El ideal es ocupar un caballo por tiempo, y son seis, entonces, si además alguno se resfría o lesiona, hay que tener como en el fútbol “jugadores” de reemplazo. Lo ideal es tener ocho o diez. Con los ingresos que recibo por jugar en Casa Silva, manejo un poco el tema y en eso estoy, armándome para poder jugar cada vez más y mejores torneos con seis u ocho caballos propios, de buen nivel, y contar con ellos todo el año.

 

“Lo primero es ser buen equitador, es la base del polo y de cualquier deporte ecuestre, ser buen jinete. También saber competir, ya que es un deporte muy demandante de tiempo, hay que saber ganar y perder. Ser “machaca”, entrenar, entrenar y entrenar. Hay que ser muy perseverante”.

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