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EDICIÓN | Abril 2013

“Se nace cetrero”

Eduardo Abugarade Smith, Control Rapaz
“Se nace cetrero”

Pocas disciplinas son tan apasionantes (e intimidantes) como la cetrería: el milenario arte de adiestrar aves rapaces. Porque se necesitan agallas para amansar a un ave depredadora, salvaje, cuyo instinto está en cazar y ser libre. Y claramente se necesita algo más que agallas y sangre fría, para hacer de esto, una forma de vida y un negocio. Desde Laguna Verde, fuimos testigos de cómo los caminos de la vida llevaron a Eduardo a tener el primer criadero de aves rapaces en Chile. Y de cómo estas comen en la palma de su mano. Literalmente.

Por Macarena Ríos R./ Fotografías Vernon Villanueva B.

 

 

 

 

 

Luna está quieta. Su mirada oscura se pierde en el infinito. De pronto, un silbido rasga el aire y la alienta a impulsarse hacia el cielo. En pleno vuelo, Eduardo lanza una tuna al aire. “¡Luna!”, dice con voz fuerte. Los ojos de Luna, capaces de distinguir una moneda a cien metros de distancia, fijan el objetivo y en cosa de segundos, una de sus garras se engarfia a la fruta con un movimiento certero. Luego se eleva entre medio de los árboles, planea, arrogante, inclina sus alas hacia la izquierda, sortea unos arbustos y se posa con suavidad sobre el puño de Eduardo. Con su pico, que crece durante toda la vida, se entretiene arrancando la piel del fruto. 

Eduardo, treinta y siete años, orfebre, buzo comercial, amante de la caza, hijo de madre inglesa y padre palestino, la acaricia, le habla bajito. Luna emite un graznido. “Cada vez que uno de mis pájaros llega volando al puño, alucino”. 

 

DIARIO DE UNA PASIÓN

El dueño de Control Rapaz —www.controlrapaz.cl, un servicio único en el país que ofrece control biológico de plagas como palomas, gorriones, cotorras, cormoranes, gaviotas y conejos en zonas agrícolas, costeras y forestales—, dice que siempre fue fanático por las aves, que no se perdía la serie El hombre y la tierra, y que de chico le encantaba salir a cazar con uno de sus tíos, el mismísimo Marcelo de Cachureos.

“Las aves me volvían loco. Pasaba horas en el Pueblito de los Domínicos (Santiago) mirándolas, observando su comportamiento, aprendiéndome de memoria sus nombres. Debo de haber tenido unos diez años cuando me dejaron entrar a la pajarera y darles comida. ¡No lo podía creer! Por primera vez estaba entre medio de pavos reales, faisanes plateados, palomas, canarios y codornices. Me sentía en el paraíso”.

Un día, uno de los dueños de las tiendas de aves que ahí había, le regaló un peuco (especie de halcón chileno). “Córtale las alas para que no pueda volar”, le dijo al pequeño Eduardo, de entonces doce años. Ese fue su primer contacto con un ave rapaz. “Era mi mascota. Silbaba y aparecía el peuco. Con una onda cazaba lagartijas y ratones para alimentarlo. Pero un día me mató un loro que tenía en Laguna Verde, donde veraneábamos en familia. 

¡¿Lo mató?!
Su instinto fue más fuerte…

Mientras pesa a Luna en una pequeña balanza, me cuenta que tenía diecisiete años cuando se compró El arte de la cetrería, de Félix Rodríguez de la Fuente, algo así como la biblia de la disciplina. “Lo que más ocupé de ese libro fue la sección de medicina para ver tratamientos antiguos, porque me di cuenta de que todo lo que estaba escrito ahí yo ya lo sabía”.

¿Existe la veterinaria de aves en nuestro país?
Es muy precaria, nadie sabe nada. De hecho, a raíz del criadero que tengo conocí a Eduardo Hernández, especialista en cirugía de aves y veterinario de la universidad Santo Tomás. Ellos están formando un centro de rehabilitación y rescate de aves rapaces en la región de Valparaíso, porque el que había en el zoológico de Quilpué, que era el encargado de velar por ellas, fue cerrado por malas prácticas. Imagínate que a un ave con fractura le echaban cloranfenicol y la devolvían a la jaula.

¿Todos pueden adiestrar a estas aves?Tienes que tener un feeling especial. Discrepo de la gente que dice que los pájaros no tienen ningún lazo contigo. La relación que generas con las aves es de confianza absoluta. Cualquier error que cometas en el adiestramiento te puede costar caro, lo que significa que esa ave no vuelva nunca más. 

¿Cuánto te demoras en amansar a un pájaro?
Mi récord son dieciséis días. 

HERIDAS DE GUERRA

Pero lo del criadero de aves rapaces no fue tan fácil como pensaba. Con la imagen todavía en la retina de un indio de la tribu Miccosukee practicando cetrería en Miami, resolvió traer la idea a nuestro país. Luego de un largo periodo trabajando en las salmoneras en el sur de Chile como buzo comercial, se aventuró en este nuevo emprendimiento y decidió conjugar su amor por las aves y su gusto por la caza y empezar un nuevo negocio: el control de plagas con aves rapaces. Su experiencia en adiestramiento con diversas aves de presa, avaló su decisión.

Corría el 2008 cuando importó desde España a Luna y Quito, como llamaría a estos dos halcones de la especie harris hawn. La idea era ofrecer un servicio de control biológico de plagas para la zona agrícola —específicamente para las plantaciones de arándanos, uva y cereza—, a través de la cetrería. Sin embargo, obtener los permisos del SAG fue otra historia. “Chile tiene muchas restricciones a las importaciones de aves dentro de Sudamérica, porque estamos libres de pestes, como la fiebre aviar y distintos tipos de salmonellas”. Después de mucho papeleo, llegaron a vivir con él a Laguna Verde. Eduardo se convertía así en el primero en introducir este tipo de aves en el país. 

¿Cuáles son los requisitos para practicar la cetrería?
Se dice que en el lenguaje de la cetrería antigua y actual, se nace cetrero. 

¿Amansar es lo mismo que adiestrar?
En cetrería existen dos etapas: el amansamiento y el adiestramiento. En la primera tienes que lograr que el pájaro no te tenga miedo, que esté tranquilo contigo, que tenga confianza. Al principio te arañan, aletean, no quieren recibir comida. Con el adiestramiento, tienes que enseñarle a cazar con presas vivas. Es súper crudo. Y también divertido, porque un pájaro que ha sido criado en cautiverio y que no ha visto nunca un conejo, cuando se lo muestras, ¡se asusta! 

¿Cuánto duran esas etapas?
Es muy relativo y depende de cada ave. Hay algunas súper dóciles y otras extremadamente agresivas. Hay harris que no los puedo dejar sueltos cuando estoy con gente porque pueden atacar. Lo mismo pasa con los canes. Cuando nacieron las crías de mis perros, les tuve que poner una malla sobre el canil para protegerlos porque se los querían comer. 

¿El secreto del éxito?
Mucha paciencia.

¿Qué cuidados debes tener con estas aves?
Tienes que mantenerlas con ejercicio, que vuelen por lo menos dos horas diarias. Debes salir a cazar con ellas y preocuparte de que tengan una alimentación adecuada, que coman presas vivas de vez en cuando (conejos, tórtolas, palomas), frescas, calientes, para no perder el trainning de matar. El pico les crece si no roen la carne.

¿Cuál es su expectativa de vida?
En cautiverio pueden llegar a vivir veinte años. En vida salvaje, unos ocho.

¿La mejor hora para soltarlos?
Yo vuelo con ellos siempre en las tardes. 

¿El ave rapaz más difícil de adiestrar?
Un harris hawn (hija Quito y Luna) que le puse Blanca. Cuando la vuelo, siempre estoy solo, incluso tengo que tenerla con las pihuelas atadas para que no me dé arañazos con las garras. ¿Te acuerdas en el Happening con ja de una mascota que se llamaba Fifí y que la mantenían encerrada y que cada vez que abrían la puerta volaban plumas? Bueno, después de un tiempo, Blanca se pasó a llamar Fifí.

¿Has estado en peligro?
Heridas he tenido muchas, tengo las manos cortadas, me han hecho más de veinte puntos por algunos zarpazos que he recibido. Piensa que las rapaces tienen como treinta kilos por centímetro cuadrado de fuerza. 

¿Tu próximo desafío?
Trabajar con los municipios y hacer un tema de educación ambiental con exhibiciones para el público en las plazas principales. Explicarles por qué son tan beneficiosas las aves rapaces, por qué hay que protegerlas, pues son controladores de plagas naturales. Por ejemplo, una lechuza come entre mil y dos mil ratones al año. ¡Solo una!

 

CONTROL RAPAZ

De la mano de Eduardo, Control Rapaz lleva ocho años entregando el servicio de control de plagas con aves rapaces entrenadas para ello. Su radio de acción llega hasta Santiago y la región del Libertador. Ya son seis los halcones que tiene en Laguna Verde —donde vive— y su próximo paso es comenzar a criar aves de presa en alianza con un criadero en Sevilla, España. “Al tener temporadas diferentes de crías, podemos disponer permanentemente de pájaros para el mercado europeo. La tasa de reproducción es de diez a cien pájaros por temporada”.

¿Qué ha sido lo más difícil?
Mantenerme perseverante. Afortunadamente, ahora estoy más estable, pero con tantos altos y bajos, me costó el matrimonio. Cuesta que la gente te crea, pero los clientes que ya me conocen, han visto la efectividad del servicio y son fieles. Somos la única empresa que controla palomas en el país. 

¿La plaga más complicada?
La paloma y el gorrión. Ahora en junio me llega una pareja de cernícalos europeos (especie de halcón más pequeño), que son más ágiles y rápidos, ideal para combatir a los gorriones.

¿Cómo controlas a las palomas?
Una vez me llamaron de un packing que estaba lleno de palomas para que los ayudara. Cuando llegué al galpón con mis halcones y estos comenzaron a cazar y atacar se provocó una batalla campal, todas trataban de arrancar, estaban frenéticas, las plumas volaban por todos lados. Pero la eficiencia fue notable. Como el halcón es un depredador natural, al entrar a los galpones se crea un ambiente hostil; la paloma se da cuenta de que llegó a vivir su depredador natural y que, en cualquier minuto, puede transformarse en su presa. A la semana, después de hacer volar a mis aves un par de horas diarias, no quedaba ni una sola paloma adentro. Y las que merodeaban afuera, no querían volver a entrar. 

¿El plus?

No usamos productos químicos, ideal para los productores de fruta que deben lidiar permanentemente con las palomas en packings de frutas y galpones. Lejos de ser ave endémica, como mucha gente piensa, la paloma se ha transformado en la plaga más grande que hay a nivel nacional. Se ha descubierto que es portadora de la meningitis y de muchas otras enfermedades.

¿Y qué pasa con los conejos?
También son plaga; si no son controlados, pueden provocar grandes daños económicos. Justamente hoy día tengo que ir a San Carlos de Apoquindo para evaluar un trabajo, porque no existen empresas que puedan garantizar un resultado efectivo.

¿Proyectos?
Tengo uno para el aeropuerto, que tiene que ver con realizar un control aviar en la pista. Los grandes aeropuertos del mundo poseen servicio de cetrería y con ello mantienen a raya a los pájaros.

Luna revolotea alrededor, el fruto todavía está en una de sus garras. 

¿Qué significan estas aves para ti?
Mi vida. He dejado tantas cosas de lado por esto, he luchado tanto, que para mí es todo. 

“Heridas he tenido muchas, tengo las manos cortadas, me han hecho más de veinte puntos por algunos zarpazos que he recibido. Piensa que las rapaces tienen como treinta kilos por centímetro cuadrado de fuerza”.

 

 

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