Tell Magazine

Entrevistas

EDICIÓN | Abril 2013

Aventurero empedernido

Maximiliano Mills, escritor
Aventurero empedernido

 

Entre acantilados y aeropuertos se titula su primer libro, una entretenida e increíble compilación de historias reales, que tuvieron como protagonista a este viñamarino, fotógrafo, escritor, viajero, surfista, cronista de viajes y más.

 

 

Por Maureen Berger H. / Fotografías Juan Francisco Cárcamo 

A todos les ocurren episodios increíbles en la vida, historias que quisiéramos atesorar en un libro, quizás para dejar huella y dar fe que sí ocurrieron. Tal es el caso de Maximiliano Mills (49), quien más por causalidad que por casualidad ha sido protagonista de sus propios sueños, que comparte con el mundo a través de Entre acantilados y aeropuertos. El escritor viñamarino, sin tener una casa editorial, se abre camino vendiendo su libro como e-Book en www.entreacantiladosyaeropuertos.com y en Amazon.com. 

Aunque estuvo a punto de nacer en Valparaíso, según él la ciudad más bella del planeta, finalmente vino al mundo en Viña del Mar. Estuvo en varios colegios y entró a estudiar técnico universitario en diseño y construcción de matrices en la Universidad Federico Santa María, pero no terminó la carrera. “Mi primer trabajo verdadero fue a los dieciséis años como discjockey (no DJ) en la desaparecida pista de patinaje Pepsi Roller, que estaba frente a la Plaza de Viña. El dueño no me ofreció un sueldo en dinero, pero si tenedor libre en su restorán, pero comía tanto que me llamó cinco meses después y me dijo: “me hubiera salido bastante más barato haberte pagado un sueldo fijo”, (ríe). Desde ahí, su próximo sueldo mensual apareció cuando trajo a Chile la marca Rip Curl, en 1993.

Maximiliano reparte su vida entre Viña del Mar, la Cordillera de los Andes y su Casa-Faro construida por él sobre la costa de la región del Maule, donde vive como anacoreta. Cofundador de la revista Nauta, se desarrolló como cronista de viajes y fotógrafo para revistas de aventura y naturaleza en los noventa (es también el pionero en Chile de la fotografía profesional de surf). A finales de la década fundó la consultora meteorológica Meteocean. Después adquirió la viña Valdemadera, por lo que estuvo involucrado en la vitivinicultura por algunos años. 

Sus otras pasiones son el buceo, la melomanía, la navegación a vela, el cine, la permacultura y escribir poemas. También es un omnívoro musical, estudioso de los maremotos y analista de accidentes aéreos.

Actualmente se dedica a escribir y a la pintura abstracta. Además es filántropo, viajero empedernido y promotor de energías limpias provenientes del viento, el sol y la fuerza mareomotriz. 
 

ALGUIEN QUE ESCRIBE LIBROS

¿Quién eres?: ¿un fotógrafo, un hombre de montaña, un cronista de viajes, un diseñador de casas, un navegante, un escritor o un cinéfilo? ¿Qué te define más?
Ni yo sé la respuesta (ríe) y te faltaron varias facetas más. Un gran amigo que ya se fue me dijo una vez que cuando le preguntaban por mí “no sabía dónde ubicarme”. De otros amigos él decía “es profesor, es médico o es contador, pero tú eres inclasificable”. Cuando no tengo ganas de recitar todo mi CV, simplemente digo que soy surfista místico. Las personas quedan tan descolocadas con mi “profesión” que no preguntan nada más (ríe). Desde el 2012, simplemente me presento como alguien que "escribe libros".  

¿Y cuáles son los lugares más increíbles que has visitado?
Si hay algo que trato de no interferir son mis emociones y usualmente, cuando me voy de un lugar, despegando en el avión y mirando por la ventanilla, comienzo a llorar… He estado en noventa y dos lugares ¡Pero el único donde comencé a llorar aterrizando fue en la Antártica! Su nivel de pureza me traspasó. Es una tonalidad de blanco tan sublime que me desarmó desde la llegada. Fui hace veinte años y aún me cuesta dimensionarlo en palabras. Las Islas Falklands me sorprendieron, ya que poseen un paisaje extraño, cambiante y salvaje. Y son tan extensas que espero volver a recorrerlas durante meses. Además, estuve un día completo recorriendo el Parque de la Paz en Hiroshima y fue una vivencia demoledora. Fui justo para el sesenta aniversario de la bomba atómica.

¿Qué tal tu paso por La Gran Muralla, que relatas en el libro?
Según los chinos, “ningún hombre alcanza la grandeza si no ha caminado por la Gran Muralla”. No lo sabía cuando me regalé dos días de mi vida para recorrerla. Desde ahí pude contemplar el amanecer y el atardecer… ¡también la salida de la luna llena! Es una verdadera cápsula del tiempo. No se divisa ninguna ciudad o detalle moderno. Lo que tú ves es el mismo paisaje que existía hace siglos, cuando fue construida. Es sorprendente. 

¿Y en nuestro país?
De Chile me quedo con el triunvirato que existe entre Portillo-Laguna del Inca-Cuesta Caracoles. Ya subir a la Cordillera de los Andes resulta sobrecogedor, pensar que estas montañas, hace setenta millones de años, ¡eran parte de una playa! Enfrentarse a la belleza de la laguna rodeada por cumbres de una magnificencia que purifica el alma se transforma en un ritual necesario… y terminar ingresando al Hotel Portillo es como volver a tu primer colegio, cuando eras niño. Esa hospitalidad y calidez inmutable de sentir que estás en tu casa, con los mismos amigos de hace décadas, con don Henry Purcell supervisando y compartiendo con esquiadores de todo el mundo en esta “embajada de Chile en la cordillera”, resulta para mí una vivencia que siempre agradezco casi de rodillas.

 

FANÁTICO DEL CINE 

Como fanático del cine, ha tenido la valiosa oportunidad de trabajar como asistente de producción en la logística de las películas Natural born skiers, Blue horizon y Step into liquid.  "Cuando termina una película soy el último en dejar la sala. Leo todos los créditos y los detalles de su gestación. La historia detrás de cómo se hicieron las grandes películas es siempre más atractiva que lo mostrado en pantalla", agrega quien también es columnista de Tell Magazine en la sección Cine Paralelo. Sus proyectos incluyen la publicación de varios libros de diversos géneros, incorporando dos recopilaciones; una con sus poesías y otra con fotografías de Rapa Nui. En paralelo, ya se encuentra bosquejando el guión para filmar un documental sobre la felicidad y espera llevar al formato de cine alguno de sus cuentos cortos: una comedia satírica acerca de la reencarnación y una historia de ciencia ficción sobre el proyecto Genoma.

¿Cuándo y por qué surge tu afición por el cine?
No recuerdo un momento revelador, pero una tía me llevo al Cine Arte cuando exhibían Odisea del espacio de Kubrick. Tenía cinco o seis años y obvio que no la entendí, pero jamás olvidé varias escenas icónicas que definieron mis futuros lazos con la ciencia-ficción. Recuerdo las ciclos de películas de Sandro en el Cine Rex o la serie de La pantera rosa en el Cine Olimpo, las que cimentaron mi infancia visual. Hasta cuando vi, a los doce años, en el cine Imperio, La canción es la misma de Led Zeppelin, ¡ha sido la primera y última vez que estuve “drogado” con música! Luego vino la saga de La guerra de las galaxias y Stalker de Tarkovski,  que reprogramó mi apreciación visual. 

Y debe haber influido cuando coincidiste en Isla de Pascua con la filmación de Rapa Nui… 
Seguro, mi devoción final por el cine ocurrió cuando estuve en Isla de Pascua durante los últimos tres meses de producción de Rapa Nui (1993). Uno podía asistir a los lugares de filmación sin restricciones, y lo que observé y lo que aprendí fue como ir al colegio, la universidad, hacer un posgrado y sacar un doctorado en cine al mismo tiempo: era una producción extraordinaria ¡era Hollywood en el medio del Pacífico Sur!, con un presupuesto amplio que nunca tuvo escollos logísticos y dirigida por Kevin Reynolds. Lo que me fascinó fue la pre-producción y todo el trabajo que requiere filmar una gran escena. Por eso es muy inusual que califique a una película como mala. Siempre hago un promedio y destaco lo positivo. Aunque no perdono un guión básico y poco creíble. La falta de imaginación es el cáncer actual en la industria del cine globalizado.     

¿Sigue en pie la idea de hacer una película con tus cuentos?
De todas maneras. Gran parte de las películas hoy son tan insulsas y débiles que cada día me convenzo más de que yo filmaría historias muy entretenidas.

 

ENTRE ACANTILADOS 

¿Qué te llevó a escribir Entre acantilados y aeropuertos y por qué el nombre?
Desde 1992, a mis amigos y parientes más cercanos, les envío, el día 21 de diciembre, una introspección que se llama Carta desde mi interior. Aquí reviso cómo ha sido mi año mes a mes, contando lo que me ha ocurrido, ya sea alegre o triste, viajes realizados, logros profesionales o personales y quizás lamentar la pérdida de seres muy queridos. Todo va aquí, escrito con alma lavada. A los pocos años, varios receptores de esta carta comenzaron a decirme, “escribes tan bien que deberías sacar un libro”. Al final me decidí a escribir una crónica de veintitrés hechos extraordinarios que habían ocurrido en mi vida. El nombre me surgió entre devaneos crepusculares frente al mar. Me detuve… y sabiendo que venía la ansiedad de la inspiración, pensé “al final, mi vida se ha desarrollado entre acantilados y aeropuertos”.

¿Cuál de todas las historias increíbles que te han ocurrido, lidera tu ranking personal?
Creo que la única historia que verdaderamente “no-se-puede-creer” es cómo conocí a mi esposa. Un siquiatra siempre te dirá que “si escuchas voces estás en problemas” (ríe), pero como lo cuento en mi libro, yo estoy seguro que escuché una voz que me daba una orden, lo que hizo que esa tarde saliera a trotar y la conociera cuando contemplaba la puesta de sol. Nunca antes y nunca después he vuelto a escuchar voces, lo que me hace pensar que solo fue un llamado celestial desde otra dimensión.  

¿Crees en El Secreto? ¿Sientes que algunas de tus historias tienen que ver con la fuerza de atracción? Te pregunto, porque leyendo tu libro, finalmente todo lo que deseas te resulta.
Cuando finalmente vi el documental El Secreto, el 2007, lo primero que pensé fue “bah, yo vengo usando la ley de la atracción desde hace veinte años y no sabía que existía como técnica”. Quizás yo sea la mejor prueba de que esta “ley” -al parecer- existe, pero a mí me coincidió con una etapa muy triste de mi vida, cuando perdí a muchos amigos y parientes en solo unos meses. Además, a mí El Secreto me arruinó mi propia técnica. Sus directrices me confundieron y, el 2007, fue el inicio de varios años bastante desolados. Solo cuando me olvidé de El Secreto y volví a atraer lo que yo necesitaba de la forma en que siempre lo había hecho, pude nuevamente concretar mis anhelos.

 

LA TRILOGÍA

“En diciembre pasado, después de pasar por un largo proceso de traducción, diseño y corrección, finalmente mi libro está disponible en inglés para ser comprado y descargado desde www.betweencliffsandairports.com. Ha sido una travesía eterna, pero bastante más gratificante que decepcionante. Cuando recibo el comentario de un lector desde Lituania, Egipto, Francia, Marruecos o Japón aún me cuesta creerlo. Han comprado mi libro… ¡me están leyendo personas que hablan otro idioma y mi libro les ha dado una alegría!”, afirma Maximiliano Mills.   

¿Cuándo sacarás otro libro con más historias?
Entre acantilados y aeropuertos es parte de una trilogía. Mi segundo libro trata sobre mis anécdotas de viajes alrededor del planeta. Iba por la mitad de Domeratis Ripudam cuando falleció mi madre, lo cual me hizo interrumpirlo. Espero poder terminarlo a fines de 2013. Y el 2014 completar la trilogía con LRdLM, mi libro con ensayos sobre la vida del futuro. Además, está la recopilación de mis poemas, mi libro con fotografías de Rapa Nui y mi libro con entrevistas a chilenos destacados. Y la lista continúa con mis novelas de ciencia ficción, de humor negro y sobre un fin de semana de locura en Punta Pureu. Me gustaría cerrar este capítulo de vida publicando mi primer libro, ¿Qué tomaríamos en la mañana si no hubiera té o café? Y también escribiendo un libro dedicado a todos los que tienen veinte años. Contarles algo de lo que a mí me hubiera servido mucho para enfrentar la vida si me lo hubieran dicho a esa edad… Cómo aprender a atesorar y disfrutar los grandiosos momentos de la vida, que no se repetirán, y los que estuvieron contigo, que algún día desaparecerán. Esto no se enseña en el colegio ni en la universidad, ¡y es tan valioso saberlo cuando joven! Como ves, la editorial que me contrate hará buenos negocios conmigo durante un largo tiempo (ríe).

Ad portas de cumplir cincuenta, ¿cuál crees es la mejor época de tu vida?
Ahora mismo! Aún me siento un adolescente que se hace miles de preguntas y se maravilla con este planeta. Tengo la sabiduría empírica marcada por el cuenta kilómetros de la vida. He enfrentado la muerte, lo que agrega más años a tu alma pero sin envejecer. A mi cuerpo lo he cuidado bastante bien, ayudado con la fortuna de ni siquiera tener un solo hueso fracturado. Y todavía me pregunto por las mañanas “qué quiero hacer cuando sea grande”. 

¿Qué desafíos y metas tienes aún por cumplir?
No sé por qué, pero la vida ha sido benevolente conmigo. Podría dejar mañana este planeta y me iría tranquilo sabiendo que realicé casi todas las visiones y metas que alguna vez soñé. Pero hay lugares que aún sueño con conocer, películas que deseo filmar, ¡quiero volver a enamorarme!, quedan algunas extravagancias por concretar, hay libros que escribir, existen territorios por explorar, y sobre todo, desarrollar mi vocación filantrópica y como mecenas. Entre acantilados y aeropuertos será mi vehículo para realizarlo. Está destinado a ser un libro que será conocido por millones… a mí no me interesan tanto los millones... yo vivo con muy poco. A mí me interesa que me lean y la energía que reciba por este conducto en forma de dinero quiero devolverla al Universo, hacia los que necesitan recursos para que puedan crear con tranquilidad y llegar a ser un aporte. Yo de aquí no me llevo nada. Ya conoces el dicho, “la última camisa que usarás no tiene bolsillo”.

 

 

“En cine no perdono un guión básico y poco creíble. La falta de imaginación es el cáncer actual en la industria del cine globalizado”.     

 

 

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