Hace poco tiempo participé en un encuentro por el cáncer de mama y todos los especialistas recalcaron lo importante que era hacerse la mamografía, para poder detectar el cáncer en etapas iniciales de la enfermedad.
Al pensar por qué ese cáncer es la primera causa de muerte de mujeres en Chile, me preguntaba qué hace que una mujer no se cuide a sí misma para prevenir esta y otras cosas importantes de la vida. También me cuestioné por qué manteníamos relaciones dañinas y se nos hacía tan difícil romper círculos de violencia y de miedo.
Parece que el hecho de que las mujeres necesitemos sentirnos necesarias, nos hace mantener unidos el amor al sufrimiento y parece ser que mientras más aguanto, más soporto, más sufro, más te amo y esto deriva en que el otro, siempre sea más importante que yo.
No vamos al médico pero llevamos a todos cuando tienen que ir, compramos ropa a los niños sin culpa, pero cuando lo hacemos para nosotras, nos sentimos culpables. Tendemos a preocuparnos por los demás y no de la misma forma por nosotras. Esto si bien parece ser importante en términos médicos, es mucho más en términos psicológicos, ya que al auto-descuido en esa área es más difícil de registrar por nosotras mismas.
La asociación que hacemos con el dolor, frente a algunas de nuestras emociones y sentimientos, es uno de los aspectos que toda mujer debiera trabajar, para no llegar además a establecer relaciones afectivas adictivas y muy distantes de lo que es el verdadero amor. Relaciones basadas en el miedo y la angustia, donde se termina y se vuelve muchas veces, son marcadas por un mal autocuidado y baja autoestima y esto también se deposita en un mal cuidado del físico y de nuestra salud.
Bien es sabido que nuestros problemas de calcio, dentales, ginecológicos y médicos en general y todo lo que conlleva “estar al servicio de otros” y no de nosotras mismas, tiene relación.
Quiero invitarlas al autocuidado, a quererse dentro de ese proceso, a no postergar la única inversión que vale la pena: la salud y el amor propio.
“Tendemos a preocuparnos por los demás y no de la misma forma por nosotras. Esto si bien parece ser importante en términos médicos, es mucho más en términos psicológicos”.