Estamos en pleno otoño, ya pasó el vendaval festivalero, pero no puedo dejar pasar este comentario, con las mil historias de dimes y diretes, sobre los vestidos de la protagonista del certamen Eva Gómez.
No sé, si es su nombre, porque según mis estudios, que no son pocos, todas llevamos una Eva, no sé si fue por Adán (que traducido al castellano es Pablo Morales). Pero, esta figura menuda, de mediano porte, fue víctima del circo romano, que hoy son los medios de comunicación, que arremetieron contra ella, sin perdonarle ni una. Rescato, la fortaleza, responsabilidad y garra de haber continuado adelante; destaco la elección de un gran modisto nacional, para su ajuar festivalero; resalto la integridad de no haber caído en comentarios del todo viperinos a su alrededor, ¡hay que tener agallas para pararse ante un público tan masivo!
Sugiero, desde mi columna, que el modisto de turno, diseñe vestidos bellos pero acompañados de capas, pieles, tapados, vestidos con mangas. No es posible estar en cueros, con el frío de la Quinta Vergara. Siempre los diseños se arman en cuanto al entorno, para mi gusto aquí hubo un gran error.
Ya se empieza a preparar el festival 2014, esperemos que sus creativos sean iluminados para dar un valor real a los sucesos. Que el evento no sea solo un derroche de antorchas y gaviotas. Que Viña sea tribuna de buenas cosas y no solo pelambre y comentarios de personajes de poco peso, si igual se puede pasar bien.
Aprendamos de Elton John, nada dijo, mostró su espectáculo y se fue.