Muchos años pasaron desde que se inició el test del lugar, en Chajnantor, en las cercanías de San Pedro de Atacama, a cinco mil metros de altura, en donde la transparencia de la atmósfera y la falta de humedad, indicaban que ese era el lugar en donde las antenas parabólicas iban a recibir las señales radiales del espacio, para estudiar el origen del universo y comenzar la búsqueda de moléculas complejas, que signifiquen, de alguna manera, vida orgánica. No necesariamente vida inteligente.
Chajnantor, en la lengua de los antiguos atacameños, significa "lugar de inicio", qué mejor nombre para ese lugar, en donde se buscará, precisamente, el inicio de todo lo que conocemos, con la puesta en marcha de las sesenta y seis antenas parabólicas, que forman ese complejo llamado ALMA. (ALMA = Atacama Large Milimeter Array = Gran Complejo Milimétrico de Atacama).
No es fácil encontrar un lugar en la Tierra en donde exista una planicie tan extensa a cinco mil metros de altura, sobre el nivel del mar, y que presente un clima transparente y con una humedad casi al cero por ciento. El gran problema que tiene la radioastronomía es la humedad, ya que las ondas de radio que provienen del espacio, se ven afectadas por la humedad y las señales se deterioran con la presencia de moléculas de agua.
El seco desierto de Atacama favorece a la recepción de esas débiles señales del espacio. Las sesenta y seis antenas se irán distribuyendo y moviendo en una extensa superficie casi plana, en donde todas ellas podrán estar juntas o bien separadas por algunos kilómetros, formando un plato receptor de varios kilómetros de diámetro, el más grande y potente de la Tierra.
Debido a la altura en que están las antenas en Chajnantor, la vida de los operadores se ve afectada por la falta de oxígeno y es necesario el uso constante de pequeños estanques portátiles, para poder trabajar en esa área. Producto de lo anterior, se estableció una base más abajo de donde están las antenas, es decir, se construyó una mini ciudad a tres mil metros de altura, en donde la vida es más normal que a cinco mil metros. En esta base están las oficinas administrativas, dormitorios, bodegas de ensamblaje de las antenas y oficinas de reducción de datos. Toda la información que se obtiene con las antenas, es transportada vía fibra óptica al campamento base que está a tres mil metros de altura.
Este radio telescopio, a diferencia de los telescopios ópticos, puede trabajar las veinticuatro horas del día, ya que el día y la noche no lo afecta, si lo comparamos con un observatorio óptico, en donde el trabajo se realiza, principalmente, de noche.
Para evitar la contaminación de señales de radio externas, producidas en la Tierra, los detectores trabajan casi en el "cero absoluto", es decir a temperaturas de -269 grados Celsius. El "cero absoluto" está a -273 grados Celsius.
Este complejo astronómico abre una ventana para estudiar a sistemas extrasolares, en estrellas cercanas a la nuestra, además de buscar formaciones de planetas con características como nuestra Tierra, en donde se puede dar la posibilidad de vida, si se encuentran moléculas orgánicas. Estudiar el centro de nuestra galaxia, ya que el radiotelescopio puede observar y "escuchar" detrás de murallas de polvo y gas, cosa que no pueden hacer los telescopios ópticos. Y como es el radio telescopio más potente del mundo, los astrónomos encontrarán, noche a noche, cosas que nunca se imaginaron ver o escuchar.
Pero lo más importante es que está aquí, en Chile. Y como lo dije en una ocasión, en uno de mis primeros artículos, nuestra canción nacional, al igual que una máquina del tiempo, ya se había proyectado con una frase muy significativa para nuestro país, cuya estrofa dice "Puro Chile es tu cielo azulado”.
Hoy, Chile reúne la mayor cantidad de telescopios en el mundo, tanto por su tamaño, como por su potencia para escudriñar los confines del universo.