Está todo el mundo endeudado, o muchos, por lo menos. Fíjense que salió un estudio donde seis de cada diez futbolistas estaba hasta el cogote y esto fue hecho en Europa. Claro, siempre hablamos de Messi y sus millones, Cristiano Ronaldo y su vida excéntrica llena de lujos y de los montos que rodean al tocopillano Alexis. Pero en cada partido hay veintidós pericos jugando. De esos hay trece o catorce totalmente clavados.
Tomo el fútbol para fotografiar lo que sería el paradigma de nuestra vida o de cualquier mortal en cualquier ámbito laboral. ¿Cuál es el problema? Es que el futbolista para ser aceptado en su círculo tiene que andar con “la mina”, “el deportivo” y la ropa, anteojos y zapatillas de marcas aprobadas por los otros. Y esos ítems chupan más que orilla de playa.
¿Y al resto qué le pasa? Yo creo que lo mismo. No puedes dejar de ir al restaurant donde va toda la familia a juntarse, pides poquito, pero llega la cuenta e igual hay que ponerse. Anda todo el mundo con Whatsapp, eso significa Smartphone, entonces te dicen “es que no podí seguir con ese ladrillo poh”. En la casa, la tele, perfecto. No pues, tienes que ponerle cable y vamos con veinte lucas más + el Foxsport Premium para ver la Libertadores + el CDF Premium para ver a tu equipo. ¿Internet? Si no lo tienes te quedas afuera del barrio, de la comuna, de la ciudad, del país y del mundo, o sea te transformas en un extraterrestre. Y esto suma y sigue, el plasma smarttv 3d, el auto, la ropa, los regalos (“no le vas a llevar esa tonterita a luca pues”), las vacaciones, etc.
Y se me olvida el subgrupo de nuevos aparatos para el hogar: impresora, waterpik, aspiradora chica para el auto, porta iphone, proyector, telón, lavavajillas, secadora, picahielo, blueray, cafetera Nesspresso, ipod, wii, xbox, play3, ds, ps vita, penny, beats y miles que no conozco.
¡Ah! y las mascotas, comida para el perro grande guardián y para el chico que juega con los niños, para los gatos, los hámster, los canarios, los hurones, las tortugas, los peces, los erizos de tierra, las chinchillas, los lagartos y hasta las arañas.
Y como esa presión es diaria y cada vez hay más créditos de la línea del banco, de las tarjetas, de los supermercados, la CMR, la Presto, la Cencosud, no nos cuidamos. “Métale la cuota no más señorita”. ¿Cuánta gente se hará un planillita excel con gastos fijos, variables y los nuevos que yo llamaría “Inversiones en Sociabilización”?. Entonces, es tan difícil salirse del sistema o declararse en bancarrota que mejor sigamos endeudándonos, total cada vez hay más plata que te pueden prestar.
Hace unos días atrás en una farmacia, me topé con una señora comprando remedios para su perro Yorkshire y me contó que el perro peleó en la calle y que lo tiene hace un mes hospitalizado. “¿Cuánta plata vale eso?” le pregunto y me dice “un millón novecientos mil pesos”. Le digo “¿Ud. es rica?, “no”, me dice, “la tarjeta sí”.
Y así como partimos con los futbolistas, yo creo que ocurre en todas las escalas sociales.
En paralelo, cada vez me topo con gente que parece tener muuuuuuucha plata. Amigas de mi mamá que heredaron unas acciones de una gran compañía y se compraron un fundo en el sur con todo, caballos, motos de agua, lanchas y yates. Escucho algo de otra gente a la que le compraron un terrenito que tenían botado para construir una automotora y quedaron “listos” ellos, sus hijos, sus nietos y los hijos de sus nietos. Cada vez más pechugones tomándose años sabáticos, mayores de edad repartiendo la herencia en vida, familiares que me muestran sus cartolas llenas de millones en acciones y gallá que me cuenta que conoce a un gallo que no sabe qué hacer con tanta plata.
Conclusión: No hay término medio o estás forrado o vives pelando forro ¿dónde estaré yo?
“No puedes dejar de ir al restaurant donde va toda la familia a juntarse, pides poquito, pero llega la cuenta e igual hay que ponerse. Anda todo el mundo con Whatsapp, eso significa Smartphone. En la casa, la tele, perfecto. No pues, tienes que ponerle cable y vamos con veinte lucas más”.