En alguna época de nuestra historia, el chocolate era más valorado que el oro; se llegó a pagar fortunas para obtener tan solo una semilla. La historia dice que los mayas crearon la bebida hecha con semillas de cacao, que era exclusivamente para los reyes o miembros de la realeza.
A la llegada de los españoles, a Cristóbal Colón lo recibieron con tal alegría, que lo primero que le regalaron fue un saco lleno de semillas más grandes que una almendra. Para su sorpresa, le sirvieron un gran vaso con algo muy amargo y graso, que se tomaba frío.
La palabra chocolate viene del dios Quetzalcóatl (luego se hablaba de xocolatl, como una abreviación de su nombre). Pero la real evolución vino cuando una monja en Oaxaca, México, en el siglo XV, se dio cuenta de que a esta exquisita bebida se le podía agregar azúcar.
Después de haber pasado décadas comiendo chocolate dulce y muy rico, recién en 1875, en Suiza, se les ocurrió agregarle leche, consiguiendo una nueva textura, más suavidad y mejor sabor al paladar.
Esta historia tiene que ver con Semana Santa, celebrada a fines del mes pasado, fecha muy esperada por niños y grandes, pues la adicción al chocolate es para todos los gustos y edades. Repasemos esta linda tradición. La leyenda dice que la diosa Easter, en Alemania, convirtió a un pájaro que se había congelado con el frío invierno y lo convirtió en liebre para que corriera y escapase de ser presa de algún otro animal. Además, le dio otro regalito: que pudiera poner huevos y de colores.
El chocolate está incorporado en la gastronomía, por ejemplo, comer pollo o carne al chocolate es muy rico y distinto, con un sabor más concentrado y diferente a otras salsas agridulces.
Estas barritas sirven para todo, incluso a quienes se quisieron poner en la buena después de haber llegado tarde por la culpa del fútbol. Si llegan a casa con buenos chocolates, la cosa se calma y pueden pasar más piola.
También puede funcionar como una máscara facial y sus beneficios en la salud son varios, ya que tiene magnesio que ayuda a la circulación sanguínea. Es decir, el dios Quetzalcóatl no estaba para nada equivocado con su descubrimiento.
Sigamos disfrutando de esta exquisita bebida que se convirtió en barrita, con esta receta que es muy fácil de preparar.
Filete de cerdo con salsa chocolate:
-500 grs. de solomillo de cerdo
-2 barras de chocolate de muy buena calidad (con mayor porcentaje de cacao)
-1 cucharada de mantequilla
-1 taza de arándanos
-1 taza de vino blanco
Derretir el chocolate con la mantequilla y el vino blanco. Dejar hervir hasta que comience a espesar y agregar los arándanos. Luego cocinar el solomillo en horno a 200 grados, por doce a quince minutos, para que quede jugoso. Finalmente, verter la salsa sobre el solomillo. Lo pueden acompañar con una cerveza Kross negra muy fría. Gracias por darse el tiempo de leer mi columna, acuérdense de escribir y hacer consultas. Buen comienzo de año, por supuesto, con un buen chocolate.
“La palabra chocolate viene del dios Quetzalcóatl. Pero la real evolución vino cuando una monja en Oaxaca, México, en el siglo XV, se dio cuenta que a esta exquisita bebida se le podía agregar azúcar”.