Toc show. Lunes a viernes 23:45 UCVTV.
“¿Pechuga o colita?”, se lee en la pantalla, mientras aparecen unas fotos donde cuesta identificar de qué zona femenina se trata. Es un jueves pasado la medianoche, y quien sonríe entre picarón y galán con las imágenes es Juan Carlos “Pollo” Valdivia, el animador y periodista de 46 años. El ex rostro de Extra jóvenes nunca ha dejado de pensar en la teleaudiencia como si se tratara de eternos adolescentes, aunque su target hace rato clasifica en las fiestas ochenteras.
En Toc show —chiste alusivo al trastorno obsesivo compulsivo y al formato de conversación—, Valdivia ha regresado para reincidir en el formato de conversación nocturna desde la posición más ligera posible, otorgando gran protagonismo a los temas eróticos bajo el barniz de abordar asuntos de pareja (tiene una sicóloga en el panel), y relegando hasta la intrascendencia las entrevistas que cada episodio propone. Para que no asumen dudas sobre la perspectiva, las acompañantes de Valdivia suelen ser mujeres guapísimas, vestidas en plan despedida de soltera. Importan más los centímetros de piel al aire que el aporte de sus palabras
El punto no es desechar por mojigatería la obsesión erótica del conductor en sus programas. Al contrario, la sexualidad es de relevancia eterna, y bien expuesta siempre atrae. Lo que sucede —e inquieta para finalmente aburrir—, es que el estilo de Valdivia presume audacia, aunque aborda todo como si se tratara de jovencitos que recién descubren su cuerpo. Lo suyo no es ser extra joven, sino extra adolescente.