No importa el rol que interprete en televisión, Juan Falcón (48) siempre arrasa. Este cubano nacionalizado chileno posee el auténtico sabor caribeño en sus venas. Estudió teatro en la Escuela Nacional de Arte de Cuba, participó en programas infantiles y telenovelas, en cuatro películas y cuando alcanzaba la fama, a los veinticinco años, se vino a Chile por amor.
Por Maureen Berger H. / Fotografías Vernon Villanueva B.
Tras algunos años, se le abrió una puerta en Canal 13, donde no tardó en destacar en varias teleseries, tanto como en Mega y TVN. Se lució también en Locos por el baile y fue coronado rey del Festival de Viña 2006. Este padre de cuatro hijos —María Carla (25), Leonardo (21), Amelia (15) y Camila (11), todos chilenos— hoy continúa en pantalla en Chilevisión y animando eventos. Conversamos en torno a un café en el Hotel Diego de Almagro de Valparaíso, mientras se preparaba para ponerse el traje de cazador en la obra Blancanieves, que itineró por el país con Mall Plaza.
¿Por qué llegaste a Chile?
Llegué en abril de 1990, estaba casado con una chilena, mi primera mujer, y nos vinimos a su país. Llevo más de veinte años acá y sólo vuelvo a mi isla para ver a mi familia y desordenarnos un poco (ríe). Antes de irme, allá también era actor de televisión y cine y tenía mi fama.
¿Fue difícil hacer carrera en nuestro país?
Claro, durante cuatro años estuve sin pega en lo mío, solo trabajé de mesero y barman en restaurantes, vendí permisos de circulación e, incluso, pintaba casas. Hasta que el director de Canal 13, Oscar Rodríguez, me descubrió y me dio un papel de jardinero en Top Secret. Estuve en varios castings, porque primero tuve que eliminar mi acento y aprender a hablar como chileno (ríe).
¿Si se diera la oportunidad retomarías tu carrera actoral en Cuba?
Me gustaría volver a hacer cine allá; ellos tienen un excelente nivel, tanto en sus escuelas como en la realización de filmes.
¿Te sientes un poco embajador de tu país acá, o ya te chilenizaste?
Creo que me he mimetizado un poco, por una cuestión de tener trabajo y poder insertarme en el medio. Estoy bien acostumbrado a las comidas, al clima —hasta disfruto el frío, aunque no lo creas (ríe)—, pero aún me cuesta entender, eso sí, cuando me están diciendo algo, si es verdad o mentira. Los chilenos no son tan directos, se dan muchas vueltas para pedir algo.
¿En qué teleserie te ha gustado más trabajar?
Siento que haber trabajado en Isla de Pascua gracias a Iorana (TVN), fue muy entretenido. Y después hacer al carismático Jason en Brujas (Canal 13), me permitió jugar y salirme un poco del personaje de galán.
¿Cómo te has sentido en Chilevisión?
Muy cómodo, aunque solo llevo dos teleseries, La doña y La sexóloga, donde fui Eloy Garay, el dueño de un centro de eventos. También fui jurado de Fiebre de baile, he estado en Infieles y Teatro en Chilevisión, y este año seguramente me incorporaré a otra telenovela.
¿Has sido villano?
Nunca me ha tocado, debe ser porque tengo tanta cara de bueno, ¿o no te parece? (ríe).
¿Tus hijos siguen tus pasos?
La mayor, María Carla, estudió cine en la Universidad de Chile y Leonardo, salió de actuación de la misma entidad académica, ambos ya están trabajando bien. Nunca les puse peros en su elección de estudios, solo espero que les vaya bien pues este medio es bien incierto.
En Locos por el baile nos dejaste a todos con la boca abierta… ¿talento innato?
La verdad es que antes de estudiar teatro, estuve en una escuela de ballet clásico en Cuba, de los nueve a los catorce años. Por eso no me costó agarrar el ritmo en ese concurso televisivo, que finalmente gané.
¿Entrarías a un reality?
No estoy para que experimenten conmigo, ni para exponer mi vida. Encuentro que los reality sacan lo peor del ser humano. Van dirigiendo la vida de la gente para gatillar cosas, hay mucha manipulación. De hecho, me invitaron a Mundos Opuestos II, pero lo rechacé. Ahora bien, aunque hoy no estoy interesado, quizás en el futuro, si no tengo pega y encuentro que es una oferta atractiva, tal vez podría aceptar.
¿Te sientes pleno?
Sí, estoy bien conforme con mi presente, me gusta mucho trabajar, disfruto a mis hijos, a mi pareja y a mis amigos. Puedo decir que soy un hombre pleno.