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EDICIÓN | Marzo 2013

La nueva cara del Motocross

José Ignacio Cornejo, motocross
La nueva cara del Motocross

Yamaha Racing se adueñó de este talento local, que con dieciocho años ya cuenta con auspiciadores internacionales y se posiciona como uno de los grandes exponentes nacionales del motocross. Aunque tiene una impecable carrera, sus objetivos son ambiciosos y se proyecta en grande. Muy pronto comenzará a competir en enduro, para finalmente consolidarse en el Rally Dakar.
 

Texto y fotografía: Soraya Valdivieso V.

La vida de Ignacio Cornejo gira totalmente en torno al mundo tuerca. La competencia es el eje de su vida cotidiana a lo largo de los últimos cinco años, durante los cuales su desempeño ha sido brillante, convirtiéndose en el campeón indiscutible de Tarapacá. Su destacada performance se ha robado el protagonismo, incluso, de los más expertos. La trayectoria del “Nacho Cornejo”, como lo apodan, ha estado marcada por importante triunfos en gran cantidad de pruebas a lo largo del país.

En el último campeonato al que asistió, en las dunas de Putú, en la Región del Maule —prueba organizada por Francisco Chaleco López—, obtuvo el primer lugar en la categoría expertos, mientras que en la general quedó séptimo. Ni hablar de la competencia local, porque en el último campeonato de motocross en verano, se llevó la corona de un modo irrefutable, lo que lo convierte en el mejor referente regional.  

Su alto rendimiento se debe, claramente, a sus cualidades innatas. Sencillo y de trato muy amigable, Ignacio nos relata cómo es estar en la competencia de uno de los deportes extremos más peligrosos del mundo.

¿Qué sentiste con tus logros en el último campeonato en Putú?
Creo que marca una etapa muy importante, no solo porque la organiza el mismísimo Chaleco López, que es uno de los principales referentes de este deporte, sino porque corre la mayoría de los motocrosistas de Chile. Una excelente oportunidad de medir el nivel nacional. Dentro de los parámetros quedé muy bien y fueron estos buenos resultados los que atrajeron a mi nuevo auspiciador, Yahama.

¿Qué significa para tu carrera firmar contrato con una marca de este calibre?
En primer lugar, es un honor correr con una marca tan importante como Yamaha. En términos prácticos tener un auspiciador así significa que podré profesionalizarme y dedicarme ciento por ciento a mi vocación, lo que a su vez es el primer paso para crecer como deportista y proponerme mayores desafíos, tanto en Chile como en otros circuitos del mundo.

¿Qué desafíos te propones ahora?
Es mi sueño quedar en primer lugar nacional. Dos veces he estado a punto, pero en una ocasión me lesioné y, en la segunda, quedé vice campeón. Tampoco me caliento la cabeza pensándolo porque sé que los triunfos vienen a su debido tiempo. Con respecto a mis desafíos personales, estoy entrenando para empezar a competir en enduro y finalmente llegar al Rally Dakar. Ese es mi próximo objetivo a largo plazo. Mi estrategia radica en no arriesgar más de lo que puedo, con trabajo duro superaré mis récords y lograré entrar a la competencia Rally, pero no solo por participar, sino que para posicionarme entre los mejores.

Entonces eres un corredor de cabeza fría…
Algo así. Consolidar este deporte exige inteligencia y experiencia, las carreras son durísimas, lo que requiere que todos tus cálculos y ecuaciones salgan perfectos. Para ser piloto profesional se debe poseer el potencial necesario, tener estrategia. Si no logras mantener tus objetivos claros, puedes sufrir accidentes o caídas y eso, incluso, puede estancar o finiquitar tu carrera.

¿Sientes que has hecho un buen trabajo?
Es un arduo camino el que se debe recorrer y, sinceramente, siento que, gracias a mi familia, he logrado gran parte de lo que soy hoy. Pero este es recién el principio de lo que espero sea una larga carrera.

¿Tu familia se involucra en tu carrera deportiva?
Mi padre es un genio de las motos, yo prácticamente nací en su taller y desde chico conocí este mundo. Ahora me apoya con todo lo necesario, me acompaña a cada carrera, es mi fiel y más crítico amigo. Mi hermano, José Antonio, es mi manager, me ayuda a comprender cómo es el trato con las empresas, cómo potenciar mis auspiciadores y me aconseja de modo que mejore mi imagen. Mi madre nos apoya ciento por ciento, nos cuida y nos alimenta muy bien, además de hacernos barra y darnos todo el soporte emocional que necesitamos.

SALTOS Y DERRAPES

La moto llega ser una extensión más del cuerpo de los aficionados a la velocidad, quienes logran dominar este monstruo de metal con maestría. Una motocross de competencia es capaz de lograr una aceleración en tramos cortos que es comparable a los mejores automóviles deportivos. Es así que en un circuito la motocicleta demanda mucha resistencia y fortaleza física de parte del piloto.

¿Cómo sientes la velocidad?
Con el tiempo uno se va acostumbrado a la velocidad, es algo inherente a andar sobre una motocicleta. No considero que sea la velocidad en sí misma la peligrosa, sino que es el camino. Uno debe anticiparse a la trayectoria, lo que exige concentración y técnica a la hora de superar un obstáculo. Saltar es otro tema. Eso sí que te pone los pelos de punta, por tratar de describirlo de alguna forma… una vez que vas en el aire es irremediable la caída y para dominarla, necesitas mucha destreza y tu cabeza debe estar concentrada para evitar golpes.

¿Qué es lo difícil de este deporte?
La preparación física y el financiamiento que requiere. En la parte técnica es la concentración y mantener los objetivos. Sobre la moto muchas veces uno quiere ir más rápido y se pone muy bruto, no doblas bien, vas rabiando con la moto y es justamente ahí donde hay que aplicar la técnica.

¿Cuáles son tus auspiciadores?
Jet Motors, Yamaha, Manada Rally Team, Liqui Moly, Shark Energy, esos son los internacionales y los nacionales son Kemaquinas, Constructora Lemat y Marvi Ingenierías. En general, busco perseverar con los que me han acompañado desde el principio, eso es algo importante que me enseñó mi padre.

En lo cotidiano, José Ignacio no cuenta con un entrenador personal o acceso a un gimnasio; más bien este chico es un ejemplo de espíritu de superación, pues él es su propio preparador físico. Rememora que fue gracias a uno de los Pro Raiders locales, “Yiyo Illanes”, que conoció lo necesario para tener un plan de entrenamiento adecuado y la importancia de fijarse objetivos. A su corta edad es entrenador de otros corredores, entre ellos mujeres, niños, jóvenes y adultos, a quienes instruye dos veces por semana.

¿De dónde nace la idea de ser coach?
De mi experiencia personal. Yo tuve el apoyo de Yiyo a mis trece años y desde ahí comprendí la importancia de un entrenamiento dedicado al motocross. Existen otros sistemas de entrenamiento específicos, como por ejemplo para los rallys o las carreras de enduro, lo que se traduce en un enfoque determinado para cada disciplina.

¿Y tienes éxito entrenando a otros deportistas?
En el norte no se da muy seguido que alguien valore un entrenamiento concreto y que tenga, además, la voluntad de entrenar a otros. Fue sugerencia de uno de los padres de los chicos lo que me incentivó y desde ahí no he parado; de hecho, se han ido integrando más personas. Eso me alegra y me motiva, porque me mantiene siempre alerta.

Pero tienes solo dieciocho años ¿no sería mejor que te entrenaran a ti?
Después de entrenar con el “Yiyo”, me quedé con el mejor entrenador y compañero: mi papá. Yo mismo puedo hacer mis rutinas y me ha dado resultado. Tampoco siento que entrenar a otros me perjudique, al contrario, corregirlos es también corregirme y así he ido aprendiendo mucho también, solo que desde otra perspectiva.

Suenas muy profesional. Con todo el tiempo que inviertes en este deporte, ¿te quedan momentos para tener polola o compartir con amigos de tu edad?
Estuve lesionado hace un tiempo y mientras duró mi recuperación tuve una polola, pero fue relámpago, porque una vez que estuve nuevamente bien, seguí entrenando y no pude dedicar la atención suficiente a la relación. Es que debo distribuir muy bien el tiempo y aprender a mantener el equilibrio. Tratar de llegar a la elite es muy demandante y, finalmente, estoy siempre corriendo, entrenando, limpiando o refaccionando mi moto, entonces debo darme espacios de descanso y ahora que entré a la universidad, buscar la mejor forma de coordinar todo.

¿En tu tiempo libre qué haces?
Lo disfruto con mis amigos, juego fútbol, voy a la playa o al estadio a ver a Deportes Iquique.

¿Y los estudios?
Estoy en mi primer año de ingeniería civil industrial en la Universidad Arturo Prat. Recién voy a empezar y espero hacerlo bien. Es un nuevo desafío y tengo confianza en que, igual que en las pistas, voy a dar lo mejor de mí.


“Consolidarse en este deporte exige inteligencia y experiencia, las carreras son durísimas, lo que requiere que todos tus cálculos y ecuaciones salgan perfectos”.

 

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