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EDICIÓN | Marzo 2013

La sensibilidad como motor

Carolina Schmidt, ministra del SERNAM
La sensibilidad como motor

Comprometida y enamorada de su trabajo a cargo del Servicio Nacional de la Mujer, hace un positivo balance del lugar que hoy ocupan las mujeres en Chile. Reconoce que queda mucho por avanzar y no piensa descansar hasta lograr todos los objetivos que se ha propuesto. Y hasta el último día, porque ya descartó la posibilidad de una carrera parlamentaria.

 

Por Mónica Stipicic H. / Fotos José Luis Salazar

No es fácil tener el minuto para hablar con ella. Súper activa, su agenda siempre está copadísima y debe conciliar el exigente trabajo como Ministra del SERNAM con sus tareas de mamá y esposa, tratando de no fallar en ninguno de los frentes.

Fuimos testigos de sus intensas actividades, de cómo entra y sale de la oficina y de cómo debe modificar constantemente su agenda en pos de la contingencia. Por lo mismo, cuando pudimos sentarnos a conversar tranquilamente en su moderna oficina, la pregunta de rigor fue ¿cómo se hace?

“La verdad es que uno nunca siente que lo logra. La sensación es de una permanente búsqueda por equilibrar las cosas y cumplir en todos los ámbitos. Soy apasionada e intensa, entonces cuando estoy en un tema me meto con todo en eso. No es fácil, todas las mujeres sentimos la presión permanentemente, porque todos los días son diferentes: las situaciones, las edades de los niños, las demandas del trabajo… todo va cambiando. La clave está en no sentir que siempre se puede hacer perfecto”, explica.

Cuando se junta con mujeres a hablar de estos temas, de la importancia de la familia, del equilibrio, ¿nunca ha sentido que usted misma no lo está logrando?
No, porque esta ha sido una temática recurrente en mi vida. Me la he tratado de jugar por el equilibrio en lo personal, en lo social y en lo laboral, no solo por mí, sino por las otras personas. Este ha sido un motor de lucha importante, incluso en mi trabajo como ministra y una de las razones que me llevó a aceptar este desafío: creo que se puede hacer mejor, sobre todo en un mundo laboral, cuyas reglas del juego se establecieron cuando los hombres salían a trabajar y las mujeres de quedaban a cargo de los hijos. Muchos creen que las mujeres nos tenemos que adaptar a este mundo laboral masculinizado y rígido, y no es así, lo que hay que hacer es flexibilizarlo para que ambos tengan las mismas oportunidades.

Para eso hay que flexibilizar a los hombres también…
Claro, esto es como la historia del huevo y la gallina, un cambio social gigante. Hoy ni a mujeres ni a hombres les gusta trabajar diez horas diarias, pasarse dos arriba de una micro y perderse todo lo demás. Eso no es sustentable en el largo plazo y es lo que nos debe mover a cambiar.

Marzo es el mes de la mujer, ¿por qué es importante que exista una fecha como esta?
El 8 de marzo es el día de la mujer y es una convocatoria mundial que nos recuerda que aún existen en el mundo diferencias de oportunidades y derechos entre hombres y mujeres. Eso se grafica en varios ámbitos, desde países que aún privilegian el nacimiento de niños hombres u otros que practican barbaridades como mutilaciones corporales, hasta naciones desarrolladas con dramáticas diferencias en el acceso a oportunidades de trabajo, salarios, violencia, etc. Lo que se hace este día es ver cómo estamos y si algo hemos avanzado en superar esas diferencias.

CELEBRAR A LAS MUJERES

Trabajó hasta hace tres años en el mundo privado. Participó de grandes empresas, se codeó con los más importantes grupos económicos hasta que la invitación del presidente Piñera la trajo directamente al mundo de la política y el servicio público.

“Siempre he tenido el switch de la cosa pública. Desde el colegio, estuve muy metida, fui presidenta de curso todos los años mientras estuve en el Villa María, directora de INFOCAP, consejera de Comunidad Mujer desde sus inicios, siempre involucrada porque creo que nuestro país tiene una oportunidad enorme”, aclara.

Este es el último año del gobierno, ¿cuáles son los temas que deben quedar zanjados y aquellos que deben instalarse para la discusión?
Donde Chile tenía el mayor atraso era en las oportunidades de trabajo para la mujer. Estábamos diez puntos abajo del promedio de América Latina y a veinte de los países desarrollados. Este no es un tema menor, porque el trabajo no es solo una fuente de ingreso, sino que también de dignidad.

Pero el ochenta por ciento de la fuerza laboral femenina está entre las mujeres que tienen más ingresos y no entre quienes más lo necesitan…
Exactamente. Y eso es una gran injusticia, nuestra participación no sólo es baja sino que muy desigual. Las mujeres de los sectores acomodados son las que más trabajan y lo hacen al mismo nivel de los países desarrollados, pero las más vulnerables casi no participan. Y no es porque no les interese. Por lo mismo, el Presidente nos pidió expresamente que ese fuera el foco de nuestro trabajo y gran parte de nuestros resultados pasan por ahí: hoy tenemos un récord de participación femenina, en Chile se están contratando más mujeres que hombres y eso nos está permitiendo revertir este retraso. Hemos tenido un avance extraordinario en el mercado del trabajo; antes cuando una mujer iba a buscar trabajo casi tenía que esconder a los niños y jurar que no pensaba embarazarse… como si tener hijos fuera un pecado. Por lo mismo, el posnatal de seis meses es muy simbólico y una de las políticas públicas más queridas por la ciudadanía, porque reconoce que es posible conciliar familia y trabajo. Costó muchísimo, dijeron que nadie iba a contratar mujeres, que las licencias se iban a alargar eternamente… y nada de eso se cumplió: nunca se han contratado más mujeres en la historia de Chile que en estos últimos años, jamás el desempleo femenino estuvo tan bajo y las licencias por enfermedad de hijo menor de un año disminuyeron en un setenta y siete por ciento. Pero hay que seguir avanzando y, por lo mismo, uno de los temas más importantes para este año es la modificación del sistema de salas cuna que existe. Nuestra meta es acabar con la injusticia actual que permite el derecho a sala cuna solo a las mujeres que trabajan en empresas con más de veinte trabajadoras, lo que genera diferencias enormes, sobre todo en sectores más vulnerables, donde el costo de este beneficio puede duplicar el de un contrato de una mujer frente a un hombre con iguales capacidades. La idea es tener un sistema tripartito, en que los costos se repartan entre el Estado, el sector privado y las propias personas.

¿Hasta cuándo se necesitará un SERNAM? ¿Es cierto que trabajan para desaparecer?
Así es, por ley trabajamos para desaparecer, porque nuestro objetivo es llegar a la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres. Muchas veces me han preguntado por qué no existe un “Serhom”, pero la verdad es que la desigualdad de las mujeres sigue siendo muy superior, muchas veces basadas en temas culturales que han quedado arraigados en la ley. El Presidente me ha encargado terminar con todas las discriminaciones legales, como la reforma a la sociedad conyugal: hay que terminar con la injusticia que significa que las mujeres aún sean tratadas por la ley como incapaces relativas, es decir, que no se les permita administrar sus bienes propios, los heredados ni los de la sociedad conyugal. Parece insólito, pero lo más increíble es que aún existe gente que defiende esto, porque considera que está hecho para proteger a las mujeres… ¡las mujeres no somos niños ni tontas como para que la ley nos obligue a ser protegidas! Llevo más de dos años peleando por esto en el Congreso… y no pienso descansar.

¿Y qué pasa con las mujeres en política? ¿Cuál es la mejor opción: ley de cuotas, cupos, discriminación positiva?
Hay posturas muy apasionadas en este tema y la verdad es que yo soy muy pragmática. Lo que está comprobado es que ningún país ha logrado aumentar la participación de las mujeres y hacerla más balanceada sin tomar medidas al respecto. No es algo que se corrige con el mero avance hacia el desarrollo y es necesario tomar algunas medidas. Nosotros impulsamos un programa llamado 600 líderes políticas para Chile que capacita y prepara a las mujeres. Dio buenos resultados y comprobamos que, efectivamente, cuando se les apoya y se estimula a los partidos a su incorporación les va mucho mejor. Pero, además, el voto voluntario y la inscripción automática, a pesar de la baja participación, permitieron en las últimas elecciones municipales un cambio muy positivo, en que mujeres que jamás habrían tenido una posibilidad en el sistema antiguo ganaran en sus respectivas comunas.

Ellas fueron las grandes ganadoras de estas municipales…
Exactamente, y desafiaron a grandes caciques que ningún hombre se habría atrevido a enfrentar. Se abrieron oportunidades de participación y las mujeres fueron las grandes ganadoras. Hubo un cambio de paradigma.

Usted debe haber sido de las pocas que celebró dentro del gobierno…
Por supuesto que para mí, como mujer, era un tema para celebrar. Le hace bien al país tener mayor participación femenina. Además de que nadie cuestionó la forma en que llegaron ahí, simplemente se la jugaron, se atrevieron, desafiaron y lograron mover a la ciudadanía.

NO AL CONGRESO

Muchos apostaban que, tras el fin de este período presidencial, Carolina Schmidt se lanzaba con todo a la carrera política. Con más de un setenta por ciento de evaluación positiva en todas las encuestas, incluso se habló de opciones presidenciales. Pero al momento del cambio de gabinete, ella no se movió de su puesto; ni pretende hacerlo hasta el fin de su mandato.

“Agradezco mucho a los que pensaron en mí como candidata al Senado. Fue muy sorpresivo, no estaba para nada en mis planes y lo pensé bastante. Pero decidí no tomar la opción, básicamente por un tema de personalidad: soy una mujer de gestión, es lo que sé hacer y siento que puedo ser un aporte mayor en un cargo ejecutivo que en uno legislativo, que requiere de una dosis de paciencia mayor a la que yo tengo.

¿Cómo se capitaliza entonces el enorme arrastre popular?
Siento que el apoyo ciudadano tiene que ver con que me haya tocado liderar el tema del posnatal, y me encantaría que todo ese reconocimiento se trasladara al verdadero ideólogo y gestor de ese tema, que es el Presidente. Me hace sentir un poco incómoda que me den el crédito a mí. De lo que sí estoy segura es que cuatro años son muy pocos para un gobierno, no es posible implementar cambios profundos en un período así, por lo que es fundamental tener otro gobierno de la coalición.

¿Está disponible para otro ministerio en eventuales gobiernos de Golborne o Allamand?
Voy a apoyar que tengamos otro gobierno que permita asentar los tremendos avances que se han hecho. Me la voy a jugar para que eso suceda.

Sin duda usted ha tenido mucha mayor visibilidad que sus antecesoras. Acciones como salir al paso de comentarios sin importar de donde vengan o aparecer en un afiche sin pelo, ¿son parte de su sello personal?
No ha sido algo meditado. Creo profundamente en lo que estamos haciendo para que las mujeres tengamos el lugar que merecemos, pero falta mucho por avanzar y hay que ser consecuente con lo que se hace y lo que se cree. Todo lo hecho corresponde a hacer valer esa mirada, del respeto que hay que tener siempre a una mujer, jamás mirarla en menos, no calificarla por bonita, fea, tonta e inteligente, como si su opinión valiera menos.

Si pudiera retroceder cuatro años, y sabiendo todos los costos y beneficios que implica este trabajo, ¿volvería a aceptar ser ministra?
A ojos cerrados… soy una agradecida profunda de esta oportunidad.

¿Nunca tuvo un minuto de decir “por qué me metí en esto”?
No, nunca. Hay momentos difíciles y duros, sobre todo en lo personal. Pero no hay nada que te toque más que saber que el trabajo que haces o dejes de hacer le puede cambiar la vida a una persona.

¿Y cómo se manejan las emociones en ese sentido? Porque usted está constantemente expuesta a historias muy potentes…
A no… yo lloro permanentemente. No me siento abrumada, sino más bien emocionada y movida por hacer las cosas.

Pero tampoco le interesa pasar por dura…
Para nada. Si las lágrimas tienen que salir, que salgan no más. No tengo ningún trauma con eso. Al contrario de quienes creen que la sensibilidad femenina es sinónimo de debilidad, yo creo que es fuente de fortaleza, porque finalmente son los afectos los que mueven al mundo.


“Agradezco mucho a los que pensaron en mí como candidata al Senado. Pero decidí no tomar la opción, básicamente por un tema de personalidad: soy una mujer de gestión y siento que puedo ser un aporte mayor en un cargo ejecutivo que en uno legislativo”.

 

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