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Tell Magazine - Ernesto Parodi, pesca con mosca
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EDICIÓN | Marzo 2013

Ernesto Parodi, pesca con mosca

La buena pesca
Ernesto Parodi, pesca con mosca

La filosofía de vida que entrega este deporte y el amor por la naturaleza, son los principales incentivos del arte de imitar moscas de río para conseguir peces, con la técnica necesaria para conseguir el objetivo. Una actividad en la que Ernesto Parodi tiene un nombre bien ganado.

 

Por Érico Soto M. /fotografía Sonja San Martín D.

Ernesto Parodi Pérez de Arce (55 años) es un nombre conocido en el ambiente de la pesca con mosca, un deporte de creciente práctica en Chile, y que cada temporada  atrae a más aprendices, advertidos de las sorprendentes posibilidades de tirar el anzuelo que ofrece la riqueza ribereña y lacustre de esta parte del país.

Con más de ochocientas moscas de diseño propio, su amor por la naturaleza y la técnica de esta disciplina lo han llevado a compartir todos sus conocimientos en charlas, seminarios y su página web ( HYPERLINK "http://www.moscasparapescar.cl" www.moscasparapescar.cl), donde expone sus creaciones, siempre solícito a las consultas y a proyectar su filosofía de vida.  

Casado y padre de tres hijos (Ernesto, Ignacio y Francesco), este ingeniero civil industrial agradece las enormes posibilidades geográficas que ofrece el entorno del Biobío para pescar, aunque su trabajo en Antofagasta ha reducido en los últimos años su opción de pasar más tiempo en el agua. Cada vez que regresa donde la familia, a San Pedro de la Paz, prepara la caña, la lienza y el resto de sus implementos para probar sus nuevos diseños de moscas, atadas con máquinas de vanguardia, pero que él mismo finiquita con el remilgo de un cuidadoso artesano.

Jamás ha vendido una mosca, pues dice que su pasión no pasa por el dinero. Y eso que lo conocen en todos los locales especializados de pesca, así como pescadores de Chile y Argentina, visitantes habituales de su web. Aunque reconoce el atractivo de tomar un paquete turístico en algún lodge patagónico, con guía y todos los implementos necesarios, Parodi recomienda hacerlo en cualquier río cercano, viviendo intensamente el desafío que propone la naturaleza.

¿Qué es para ti la pesca con mosca?
Para mí, no es solo una modalidad de pesca ni algo que tenga que ver con sacar un pez del agua. Es una filosofía de vida, dado que en esta disciplina puedes encontrar una infinidad de secretos que, finalmente, uno no es capaz de descubrir en su totalidad. Es un mundo muy grande, en el que es posible frustrarse, porque no siempre se encuentran logros ni éxitos. La complejidad en esta actividad se presenta de distintas maneras.

¿Hay alguna receta?
Se pueden lograr una cantidad de patrones, y hacer moscas muy bonitas, pero cuando vas a pescar en el río, las condiciones son tan variadas de un momento a otro, que no siempre te servirá la misma. El pez cambia la forma de consumir el alimento, incluso en minutos. Esto trasunta en un tema mental, que no pasa por la edad o la preparación, sino en algo muy profundo, como la religión. Es encontrarse con la familia, con Dios, con uno mismo. Yo, por ejemplo, me desconecto y siento que me sitúo en un nivel superior al de mi vida diaria.

¿Dónde se pesca mejor?
Depende de lo que quieras hacer. Hoy en día, en Chile, la pesca con mosca se ha transformado en algo muy elitista. Personas con más recursos van a lugares más difíciles, para fotografiarse. Para mí, quienes lo practiquen, deben querer mucho la naturaleza. Se obtiene una recompensa por la vía de sacar un pez, pero la verdad es que no es solo eso, hay que quererlo y devolverlo. Es un sentimiento básico que cualquier pescador con mosca debe tener.

¿Todos lo hacen?
No necesariamente todos lo entienden así. Las personas todavía tienen la idea de que pescar significa alimentarse, lo que puede ocurrir, pero eso difiere mucho de lo que realmente se pretende. La pesca con mosca es un deporte exitoso cuando se logra tal nivel de aprendizaje. Porque uno va a un río a sacar peces, pero hay que tener en cuenta que las truchas son territoriales, pues pertenecen a ese lugar. Y esa es la gracia de devolver, de no agotarlas, porque la recreación debe estar asociada a la vida de los peces.

¿Qué peces son las más recurrentes en esta zona?
Normalmente, estamos acostumbrados a hablar de salmones, pero acá tenemos solo truchas salmonídeas. Las más particulares son la arcoiris y la fario o café.

¿Dónde se puede pescar?
En cualquier río, lago o mar. En la región, he elegido el río Cruces, en Laraquete, como un río escuela, dado que puedes sacar en una tarde cuarenta o cincuenta peces, lo que sirve para mejorar la técnica, "pinchar mejor", que es la forma en que se retiene el pez cuando captura la mosca. En esa medida, tenemos una especie de modelo; si aprendes a hacerlo bien ahí, puedes pescar bien en cualquier parte de Chile. En todo caso, en la zona tenemos una cantidad enorme de ríos para esta actividad.

¿Pero no se pesca igual en todas partes?
La diferencia radica en los tipos de equipo que debes tener para cada uno de los casos. El tipo de mosca no varía de un total de quince o veinte patrones en total, que fluctúan en tamaño doce a dieciséis, o inferiores, pero no más allá, porque el tamaño de los peces no es tan grande.

¿Qué es lo más difícil?
Para empezar a pescar, lo más difícil es hacer el casting. Es la parte técnica, que consiste en lanzar la cuerda y que depende del lugar donde vayas a pescar y de los espacios que necesites. El número de la caña identifica el peso de la línea (o hilo) para pesca con mosca. La técnica del látigo se realiza gracias la característica de esta línea, que va de mayor a menor diámetro, y es cónica, con pesos centrados en tramos, lo que permite hacer ciertos lanzamientos y colocar la mosca donde uno quiera.

¿Cuándo partiste en esta actividad?
A los cinco años. Primero me interesó la pesca en el mar, que es muy distinta. Pero en un momento de mi vida sentí que me faltaba algo, después de haber pescado en todas partes y competido en campeonatos. Empecé a investigar, hasta que se dio la suerte de que un primo de Estados Unidos tenía viaje y le encargué un equipo de pesca con mosca. Busqué anzuelos, miré revistas, videos, hice moscas y partí al río. En los primeros castings me enrollaba el cuello con la línea.

TEMPORADA DE TRUCHAS

Aunque la temporada de pesca de la trucha se habilita desde noviembre a mayo, durante todo el año Ernesto Parodi elabora sus propias moscas. En el ámbito de la pesca se le conoce con el apodo de "Quincy", la misma chapa que llevan todas sus creaciones para pescar.

¿Qué se obtiene al elaborar moscas propias?
Hacer una mosca te define en un momento de concentración, en que logras un sentimiento que asocias a tu filosofía de vida. Lo que uno pretende cuando ejecuta o ata una mosca, es imitar a un insecto en diferentes etapas de su metamorfosis. Los peces se alimentan de estos, que pueden ser mayfly, caddis o stonefly. Entonces, se trata de simular una mosca en función de ellos, dependiendo también de aspectos como la temperatura del agua o la etapa de su crecimiento.

¿Cómo partiste con tus moscas?
Llevo veintitrés años atando moscas. La verdad es que partí robando las plumas de las gallinas a los vecinos. Al principio eran muy básicas, pero también he descubierto que toda la perfección que uno busca, finalmente tampoco existe. Hay momentos en que se te desarma una mosca cuando estás pescando, pero sigue picando igual. Entonces ahí se pierde la perfección y todo el concepto que uno tiene de la pesca con mosca como un arte.

¿Cómo se fabrican?
Estoy atando todos los meses. Tengo los mejores equipos que existen en el mundo. Hay una herramienta que se llama norvise, que tiene rodamientos montados en cerámica, con alta velocidad y bajo rozamiento, para hacer moscas rápidas y muy bien apretadas. El hilo tiene que quedar firme para que no se desarme. Entre los insumos, lo más usado son los pelos de ciervos, caribú y australian possum. Son impalpables, y en el agua se comportan como la cola de un pez. Las moscas de ese material son atractivas.

¿Cómo recibes el reconocimiento por lo que haces?
En Chile existe egoísmo. Una persona que con una mosca sacó diez peces, la guarda y la esconde; no se la muestra a nadie, porque quiere seguir siendo exitoso. Pero lo que no sabe es que esa mosca ya no le va a servir más. Entonces, en mi caso, estoy tratando de romper ese egoísmo, a través de mi página, de seminarios y de entrevistas como esta. Porque creo que en la medida en que comparta mis conocimientos, más personas tienen la oportunidad de aprender en la vida, van a haber más interesados, y con eso me enriquezco.

¿Cómo nace la idea de la página?
Por lo mismo. Mi página se ve en todo el mundo y está relacionada con poder compartir. Con este deporte logras hacer muchos amigos. Yo he participado en varios encuentros, exposiciones, donde uno conoce gente. Me invitan a lodges a pescar gratis, como ahora que nos vamos a Coihaique. Pero cuando llegas al río, te olvidas de todos, pues viene la parte solitaria en que uno se abstrae del mundo.

¿Cómo es el nivel de nuestra pesca con mosca?
Hay lugares envidiables, pero estamos a años luz de Argentina, por ejemplo. Tenemos el escenario de nuestra zona, con una cantidad grande de ríos y la práctica que se desarrolla con ciertas limitaciones. Y el del país, con una cantidad grande de lodges, cabañas y paquetes con guía, equipo y que se difunden, pero es más turismo que el afán de la investigación.


"Para empezar a pescar, lo más difícil es hacer el casting. Es la parte técnica, que consiste en lanzar la cuerda y que depende del lugar donde vayas a pescar y de los espacios que necesites. "

 

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