Dueña de una imaginación desbordante y de una capacidad de observación que va más allá de lo normal, Veruschka se embarcó en la tarea de contar una historia juvenil que narra las aventuras de una joven inmigrante alemana que llega a hacerse cargo de un campo al sur de nuestro país. Una historia llena de magia, leyendas y misterio que, sin lugar a dudas, cautivará a grandes y chicos.
Por María José Garay A. / fotografía Margarita Landeta R.
Esta es la historia de una mujer espectacular, llena de entusiasmo, intensidad y energía que decidió que nada es imposible y que en esta vida hay que realizar todos los sueños que uno atesora por muy locos que parezcan.
De chica, Veruschka pintaba y dibujaba todo el día. Lo máximo para ella era cuando su mamá le compraba lápices de colores y daba rienda suelta a su imaginación. Súper independiente y observadora, muchas veces se refugiaba en su pieza y se pasaba horas feliz haciendo sus monos o escribiendo historias. “Me encantaban mis momentos de soledad y tranquilidad y disfrutaba cuando nos íbamos al campo con mis papás, porque organizaba a los niños que vivían en los alrededores y hacíamos monitos y cosas manuales. Siempre estaba ocupada en algo, así canalizaba mi exceso de energía”.
Una vez que terminó sus estudios en la Alianza Francesa de Curicó, Veruschka se fue a Santiago a estudiar turismo en el CET (Centro de Estudios Turísticos.) Todas sus prácticas las realizó en el lago Ranco, en un campo que tenía su papá en esa zona. La idea era hacer turismo aventura y excursiones ecológicas en donde junto a sus clientes se sumergían en la magia de los bosques sureños, cautivados por sus atractivas cascadas, lagunas y volcanes. “Me encantaba traer gente a Chile para que conocieran nuestro país. Hacia excursiones para extranjeros, principalmente británicos y norteamericanos. Compartí mucho con personas muy distintas, con historias de vida súper entretenidas. Siempre me ha llamado la atención la magia del bosque, los olores, colores, texturas, belleza y la energía que se siente allí”.
Veruschka terminó turismo y entró a trabajar en Santiago en la agencia de turismo Rapa Nui y después en Meliá, empresa en donde aprendió muchísimo del tema, pero más que estar adentro de una oficina coordinando viajes y excursiones, lo de ella era estar donde se vivía la aventura, donde se estaba realmente en contacto con la emoción y lo natural. Una vez casada, Veruschka continuó viajando al lago Ranco a hacer sus excursiones, pero cuando empezaron a nacer sus hijas ya no pudo continuar con el ritmo de vida que tenía. Un rato aquí y otro allá. Y decidió cerrar un ciclo.
ADMIRAR LA NATURALEZA
Aventurera, impulsiva, amante de la naturaleza, esta joven mujer aprovecha los minutos de la vida a concho, convencida de que no hay que dejar de sorprenderse de las pequeñas cosas que están a nuestro alrededor. “Siempre cuento la historia de unos amigos que llevamos a las Siete Tazas para que conocieran ese maravilloso lugar y no se quisieron bajar porque según ellos ¡hacía mucho frío!”.
También a Veruschka le encanta pintar y en su departamento en Curicó tiene unos cuadros hechos por ella que reflejan su amor por la naturaleza. Paisajes y flores destacan en sus muros mezclando diversas técnicas. Durante un año tomó clases con el director del Museo de Arte Contemporáneo en Santiago, Francisco González, quien le enseñó a mirar el arte con otros ojos.
Como le encanta la vida al aire libre, cada vez que puede se arranca a la precordillera o a su campo en Chépica y junto a su marido, Paulo Richasse, y sus cuatro hijas recorre maravillada los distintos lugares que va descubriendo. Paseando entre coihues, mañíos y robles es donde Veruschka encuentra la paz y la tranquilidad que se siente cuando uno se conecta con la naturaleza.
¿En qué momento descubriste que querías escribir?
Siempre me gustó expresar sentimientos, contar historias, transmitir emociones a través de la escritura. Palabras perdidas en un papel. Pero escribir un libro son palabras mayores y fue un viaje al sur, con mis hijas que venían súper aburridas en el auto, lo que me empujó a hacerlo. Un viaje largo, ocho horas de encierro físico pero de libertad para la imaginación. Entonces empecé a contarles un cuento. No paré de hablar desde Los Ángeles a Curicó. Estaban muy entretenidas y resultó que yo hablaba y hablaba y ellas se fueron interesando cada vez más en mi historia. En un minuto, Paulo, mi marido, me dijo “eres tan grupienta y tienes tanta imaginación que debieras escribir un libro”. Y así empecé a darle vueltas a la idea.
¿Y cuándo te decidiste a comenzar a escribir?
Empecé durante un verano en el que el papá de Paulo estaba muy enfermo de cáncer e íbamos mucho a verlo, tenía hartos ratos de ocio así que empecé a escribir. Después me fui interesando cada vez más en el tema y quise ir perfeccionándome un poco más para lo que tomé algunos talleres en Santiago.
¿Pensaste alguna vez que ibas a publicar tu libro?
Nunca tuve esa intención, mi idea era traspasarle a mis hijas mi amor por lo natural, lo salvaje, pero me atreví. Después de mucho andar, y no sin pasar algunos malos ratos, las cosas se fueron dando. Tiempo después conocí a una mujer espectacular, Aileen L´Huillier, de la editorial Unicornio, quien con su energía y entusiasmo me motivó a publicar. Finalmente, en conjunto con la editorial Mar del Plata, salió al mercado Trapananda: magia en los alerces.
MAGIA EN LOS ALERCES
Trapananda se estructura sobre la base de una misión misteriosa, cuyo cumplimiento significa ir descifrando sucesivas y extrañas claves. La protagonista es, sin saberlo, la continuadora de una estirpe dotada de poderes sobrenaturales. La historia comienza en un punto en que se narra la llegada de quien está designada como machi y heredera de los poderes y de la protección de los lugares y objetos sagrados. Luego se va hilando la narración, agregando personajes y seres mitológicos, hasta llegar al punto de la lucha frontal del bien y el mal por el poder sagrado de la tierra.
Toda la historia transcurre con la narración del desarrollo y del proceso colonizador, y la convivencia de los alemanes con los pueblos nativos de nuestro país. Se entregan valiosas pinceladas sobre la forma de vida, organización social, lenguaje, creencias, actividades, artesanía, usos medicinales, comidas de un grupo humano que a través de los siglos lucha por conservar su identidad.
También habla de la importancia mágica de las plantas desde el sagrado canelo hasta el gigante y longevo alerce con su fuerza milenaria, y otras especies, todos representantes de nuestra selva fría o bosque valdiviano. No se trata solo de descripciones detalladas de lagos, montañas, bosques y fauna, sino que se explicita, a través de la voz de la Madre Tierra, la necesaria coexistencia armónica del hombre con el medio en el que vive.
¿Por qué una historia juvenil?
Por mis hijas. Además, porque son livianas, pueden ser mágicas y de mucha versatilidad. Una novela juvenil es para todo tipo de público. Además, con una historia entretenida puedes ir aprendiendo también. En Trapananda hay historia, costumbres de la gente de esa época, como era la convivencia entre los colonos y quienes ya vivían en el sur de nuestro país. Mi idea es que quede algo más.
¿De qué se trata tu libro?
Trapananda, magia en los alerces es un libro de misterio y aventura ambientado en el sur del siglo XIX. Época en que nuestros colonos alemanes llegaron a poblar y a trabajar el sur de chile. Nuestra protagonista está resuelta a encontrar su destino. No en vano atraviesa el Atlántico para tocar y sentir nuestros bosques, en donde interactúa con nuestros pueblos originarios para conseguir lo que busca. Ella es un personaje, sin duda, especial. Hay claves por descifrar, lugares maravillosos, descripciones reales y episodios inolvidables por conocer.
¿Tienes en mente otra historia?
Sí, estoy escribiendo otra novela. Una historia de hoy que detendrá el tiempo en el ayer, haciéndonos volver a nuestro pasado nacional, para luego lanzarnos otra vez al presente entre decepciones y grandes logros. Sus personajes están llenos de tenacidad y pasión. Me parece una buena historia de la que no puedo, en realidad, dar detalles. Me gusta el pasado y los sacrificios que conllevaba estar aislados, con precaria comunicación y transporte, así es que también hay harto de eso.
¿A qué autores les sigues la pista?
Leo a cualquier autor. A veces solo lo escojo por la imagen de la portada o la reseña. Siempre es una sorpresa. Mis favoritos: Wilbur Smith fue el primero que me cautivó. Él es sudafricano, descendiente de ingleses, y sus novelas son increíbles descripciones de África. También considero de importancia leer a autores que me insten a entender la verdadera belleza de la literatura, como Sigrid Undset con Cristina, hija de Lavrans y Jane Austen con Orgullo y prejuicio o Virginia Woolf, con su sensibilidad extrema. Todas ellas mujeres aguerridas para su época y que conocí gracias a mi editora Aileen L´Huillier a quien le tengo mucho cariño.
“Siempre me ha llamado la atención la magia del bosque, los olores, colores, texturas, belleza y la energía que se siente allí”.