Ingeniero comercial viñamarino, quien descubrió que con esta legumbre era posible elaborar sabrosos productos, como salsa tuco o pino para pastas y otras preparaciones, listas para servir, sanas y que saben exactamente como la carne.
Por Maureen Berger H. / Fotografías Vernon Villanueva B.
La vida de Javier Quezada (47) ha estado vinculada a miles de rubros, todos distintos a la gastronomía. “Partí bien joven aprovechando una veta que traía del colegio de crear humor en historietas, así a los dieciocho trabajé en el diario La Nación y en El Mercurio de Valparaíso con una sección de tiras cómicas. Tras estudiar ingeniería comercial en la Universidad de Valparaíso, entré a una agencia de publicidad en Santiago (Publiart) y concluí mi etapa de empleado en una corredora de Bolsa (Munita y Cruzat). La dejé al independizarme, para dar paso a la creación de productos para la cadena Village (hoy Happydays, cargo en que continúa) y luego idear un centro deportivo en Curauma”, recordó, mientras conversamos de sus inicios y de cómo, gracias a la decisión de llevar una alimentación más saludable, conoció la soya, materia prima de su marca SOYCHEF.
Santiaguino de nacimiento, estudió en los colegios Nido de Águilas y luego se vino a Viña del Mar, al Colegio Mackay. Como amante del deporte, la vida sana, los buenos hábitos alimenticios, y por estar próximo a cumplir cincuenta años, Javier un día —hace cuatro años— dejó la carne roja, el azúcar, el alcohol (a veces) y, en general, la comida chatarra, coincidentemente se divorció por lo que el tema de su propia alimentación, así como la de su hijo (vive con él), quedó absolutamente sobre sus hombros. Es ahí cuando descubrió la carne de soya y se dio cuenta de que tenía talento para prepararla de manera entretenida.
¿Por qué escoges la soya?
La soya me escogió a mí, ¡soy su mesías! (ríe) Es una legumbre más, solo que la número uno por sus cualidades nutricionales. En Chile recién se están valorando estas cualidades y de suerte me tocó a mí, de cierta forma, partir en esta cruzada. Ojo, mi empresa SOYCHEF solo trabaja con soya no transgénica.
TESTEO CON VECINOS Y AMIGOS
El camino no fue fácil, en sus primeros experimentos se encontró con un problema al preparar esta legumbre tan nutritiva: lo aburrido de estar hidratando la soya y combinándola con los demás componentes cada vez que quería utilizarla. Por ende, decidió cocinarla una vez por semana, envasarla en frascos y de paso comenzar a testear la venta con sus vecinos y amigos que, curiosos, le compraban parte de su producción.
¿Cómo fueron esos inicios de testeo de producción?
Primero envasé el producto en frascos y los vendía en el barrio a gente conocida; ellos me contaban después las reacciones de sus familias. Luego, como en esa película de Mel Gibson, Lo que ellas quieren, aproveché mi gimnasio para infiltrarme entre las dueñas de casa para saber exactamente lo que pensaban y buscaban frente a un producto alimenticio. Era muy divertido, me tuve que meter a clases de pilates, yoga y baile en donde era el único hombre (ríe). Aprendí que ellas están tras lo sano y sobre todo práctico, productos con los que tengan que trabajar lo menos posible, ojalá abrir y consumir.
¿Qué productos existen hoy?
Se trata de dos preparaciones gourmet, bajo la marca SOYCHEF, de carne de soya, una al tomate y otra tipo pino con un poco de jalapeño. La primera es como un tuco de tomate, solo que reemplacé la carne de vacuno por la de soya y casi ni se nota, de ahí el nombre “Increíble que no sea carne”. El segundo, está pensado en todas las preparaciones que requieran pino (que da tanta lata hacer), acá está listo y, más encima, sin grasa y ultra sano.
Háblame del proceso de preparación
Es la parte más entretenida de todo el proceso, la que más disfruto. Parto comprando todos los vegetales en la zona (Hijuelas y Calera), muchas veces recién cosechados. Zanahorias, perejil, pimentones, para luego llevarlos a la planta en que son lavados, pelados y picados. Entonces, están listos para ser cocinados en las marmitas en donde se integran a la carne de soya. Posteriormente, viene el proceso llamado auto clave, en donde las latas, ya cerradas, son sometidas a altas temperaturas, logrando así su esterilización y conservación en el tiempo sin necesidad de preservantes.
¿Dónde empezaste a vender el producto una vez envasado?
En los típicos almacenes de comida natural, a mis conocidos, a la gente del gimnasio (Cuerpo Mente). El dueño del gimnasio es mi mejor cliente, dice que puede terminar bien la maratón gracias a “Increíble que no sea Carne” (ríe).
CONSERVAS CENTAURO
Pero no podía seguir vendiendo el producto en frasco y surgió la idea de enlatarlo. Con este fin, Javier Quezada se acercó a Pablo Molfino (industrial de la zona), quien lo respaldó financiera y comercialmente, contactándolo con la centenaria empresa local Conservas Centauro S.A., que los acogió y apoyó.
¿Cómo fue la acogida de Centauro?
Conservas Centauro S.A. es una empresa con el ciento por ciento de tiempo ocupado en atender su propia producción, por lo que estoy muy agradecido que me hayan abierto un espacio, dándome todas las facilidades y apoyo. Me han tratado como si fuera parte de su familia.
¿Es cierto que un gerente de Jumbo te llamó a ti?
Eso fue muy divertido, un amigo bromista —una semana antes— me había llamado haciéndose pasar por alguien de compras de Jumbo interesado en mi producto. Yo pisé el palito, hasta hoy me acuerdo de sus carcajadas… Pero tiempo después, era tarde, pasadas las 22:30, sonó mi celular y una voz con acento español me ofrecía disculpas por la hora y me señalaba que era gerente de Cencosud. Yo no iba a caer de nuevo, lo traté pésimo y le sugerí que si tenía tanto interés que me mandara un email. ¡Casi me muero cuando al otro día abrí mi correo!
¿Cómo te ha ido en los supermercados?
Mis productos marca SOYCHEF: “Increíble que no sea carne” están en góndolas de Jumbo, rompiendo récord de ventas y, por sobre todo, haciendo fácil, sana y sabrosa la alimentación de la familia chilena.
¿Los restaurantes se han interesado acá o en Santiago?
La verdad, partí hace muy poco comercializando el producto y aún no he tenido el tiempo de acercarme a ese sector.
¿Has participado de ferias o eventos gastronómicos?
Me encantaría, pero de verdad con lo explosivo y demandante que ha sido esto de estar en supermercados no he sabido de pascua, año nuevo, verano… ya habrá tiempo para eso.
¿Sabes que existen fondos estatales que apoyan empresas como la tuya?, de SERCOTEC, CORFO, PROCHILE…
Me encantaría postular a esos fondos, toda ayuda es bien recibida. Por el momento tengo un socio estratégico que me apoya a morir: Pablo Molfino, él es un industrial de la zona que siempre ha creído y apoyado este proyecto y de quien, obviamente, estoy muy agradecido.
¿Qué novedades habrá próximamente en la producción?
No quiero anticipar nada, pero… ¿no encuentras que la leche de soya está muy cara en los supermercados?
“Son dos preparaciones gourmet: Un tuco de tomate, solo que reemplacé la carne de vacuno por la de soya y casi ni se nota, de ahí el nombre “Increíble que no sea carne”. El segundo, está pensado en todas las preparaciones que requieran pino, acá está listo y, más encima, sin grasa y ultra sano”.