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EDICIÓN | Marzo 2013

Tololo y sus primeros instrumentos astronómicos


Por Arturo Gómez, astrofotógrafo Observatorio Astronómico Cerro Tololo
Tololo y sus primeros instrumentos astronómicos



Siempre hay una primera vez y lo que en algún minuto es primera línea en tecnología, al paso de algunos años, queda postergada por nuevos instrumentos, que son más sensibles a los débiles rayos de luz que vemos en el cielo.



En estos días estamos celebrando los cincuenta años de Cerro Tololo en Chile. Aún recuerdo cuando, en las frías noches de invierno teníamos que pulsar con nuestro dedo índice un botón verde que, por las bajas temperaturas, era como un suplicio tocarlo para que comenzara una nueva secuencia de observación. ¡Eso se hacía cada diez segundos!


En 1969, cuando ingresé a Cerro Tololo, todos los instrumentos electrónicos, como osciloscopios, fuentes de poder, cables conductores de energía, etc., solamente los había visto en revistas especializadas internacionales; pero ahora estaban allí, al alcance de la mano y yo usándolos. Me sentía una persona favorecida en Chile por poder manejar aquello. Como lo indiqué en algún momento, eran los mismos equipos que vi en las películas de James Bond, el famoso 007. 


Los aparatos meteorológicos para medir la presión atmosférica, humedad y temperatura eran muy apetecidos porque, de la lectura de ellos, íbamos a programar la observación astronómica en la noche. El detalle era que servían solamente para un entorno cercano a Tololo. No teníamos los sistemas satelitales actuales, en los cuales ahora uno ve el comportamiento global al instante, incluso en lugares en donde no hay estaciones meteorológicas, como es el caso del Océano Pacífico.

Lo más cercano sería la Isla de Pascua, con una estación. Los datos eran grabados en metros y metros de papel, en una línea continua, que subía o bajaba según el brillo de las estrellas, por ejemplo.
Las imágenes que observaban los astrónomos, quedaban registradas en emulsiones que estaban en placas de vidrio, las que se revelaban durante unos treinta minutos en un cuarto obscuro. Solamente después de esos treinta minutos, podíamos saber, mirando la placa con un microscopio, si el trabajo era bueno o había que repetirlo. Hoy en día, los sistemas digitales de CCD, conectados a las computadoras, hacen el trabajo más rápido y seguro, ya que no hay químicos contaminantes en esos cuartos fotográficos.

Cerro Tololo tiene aún en su historial tecnológico, los instrumentos que, en aquellos años, fueron usados por eminentes astrónomos, muchos de los cuales han recibido, por sus investigaciones de primera línea, los famosos y apetecidos Premios Nobel. Recuerdo al creador del famoso rayo láser, un físico de apellido Townes, observando e investigando, en una de nuestras cúpulas de Tololo, tiritando de frío y tomando café constantemente para mitigar las bajas temperaturas de la noche.

Muchos astronautas de la NASA, aunque ustedes no lo crean, usaron los telescopios del observatorio para sus trabajos personales. El más reciente es el doctor Steven Hawley, el que viajó  cinco veces al espacio, en los transbordadores de la NASA. El llevó, en su primer viaje, una banderita chilena dentro de su equipaje personal y luego, a su regreso, envió un saludo escrito al Observatorio de Cerro Tololo, enmarcando la banderita chilena y su emblema de astronauta, agradeciendo la ayuda que recibió en Chile, en su investigación astronómica. Bonito... ¿verdad?

En la actualidad, el instrumento más sofisticado que existe en la cumbre del cerro es una cámara única en el mundo y que tiene la misión de descubrir dos elementos "invisibles" en el espacio: La Materia y Energía Obscura, que están ahí, en algún lugar, pero que es totalmente "transparente" para los anteriores equipos astronómicos en uso, en todos los observatorios del mundo. El nombre del novedoso instrumento: "DECam" ("Dark Energy Camera", Cámara de Energía Obscura), cuya fabricación fue liderada por el famoso y prestigioso Laboratorio de Física de Fermilab, en EE.UU.


El Observatorio Interamericano de Cerro Tololo continúa, como en años anteriores, a la cabeza de la investigación astronómica mundial, ya que nuestros cielos, en la región de Coquimbo, aún son los más transparentes y estables del mundo.

“En 1969, cuando ingresé a Cerro Tololo, todos los instrumentos electrónicos, como osciloscopios, fuentes de poder, cables conductores de energía, etc., solamente los había visto en revistas especializadas internacionales”.

 

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