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EDICIÓN | Febrero 2013

Recorriendo Pisagua

Leyendas de Puerto

En el mundo existieron pocos lugares estratégicamente tan importantes como Pisagua. Aquí confluyen historias épicas militares como el primer desembarco anfibio en la historia de la humanidad, donde Chile inicia su invasión y dominio del norte grande, proeza que se vuelve cada vez más sorprendente al ver la geografía y acantilados que caracterizan la zona.

Por: Soraya Valdivieso V.; Fotografías: Soraya Valdivieso y Nomad Expeditions.

Para llegar a Pisagua se deben recorrer 161 kilómetros desde Iquique. Nomad Expeditions se hará cargo de nuestro tour, lo que incluye necesariamente, sombrero, bloqueador, traje de baño, agua, bicicleta, cámara fotográfica y, muy importante, una camioneta 4x4.

Son las siete de la mañana en punto y comenzamos el recorrido por la carretera A-5 norte, tal como si fuéramos camino a la ciudad Arica. La primera parada es Dolores, un lugar donde se vive un fragmento de la historia de la Guerra del Pacífico. Cinco mil soldados acamparon aquí durante semanas, en espera al encuentro bélico con el ejercitó aliado.

Es muy intenso estar en este lugar. Dice la leyenda que si se visita de noche se pueden oír los gemidos de los soldados en la lucha. Recorremos los diferentes rincones sobre mountain bikes mientras los tamarugos dan sombra fresca. En sus alrededores se aprecia el cerro San Francisco separado de Dolores por una quebrada que según nuestro guía, mantiene su vegetación durante los 365 días del año. Es como una mancha de verde intenso, que indica la existencia de agua, principal elemento de sobrevivencia militar. Nos despedimos de ese pequeño oasis desértico para seguir la ruta al ex puerto.

La carretera cuesta abajo sinuosamente se abre paso entre dos cerros de gran altitud. Antiguamente esta ruta, que por cierto es la única, era de mucha peligrosidad, sin embargo hoy en día el camino está pavimentado y mejoró la abierta pendiente que de a poco deja ver la inmensidad del Pacífico chileno. Es un paraje de película, todos sacamos nuestras cámaras e intentamos plasmar esa postal, pero el vértigo de la bajada disminuye los impulsos. El pueblo se comienza a divisar y con ellos la historia de miles que allí estuvieron.

De pronto avistamos la Torre del reloj, que actualmente funciona como mirador al pueblo. Esta construcción conmemora el desembarco de las tropas chilenas en Pisagua. Pronto se distingue el teatro. Comenzamos a recorrer sus calles donde el estilo inglés nos retrae al 1900. La antigua calle Comercio, hoy día Arturo Prat, conserva casas de dos pisos construidas de pino oregón, en época salitrera.

Nos explican que el nombre de esta calle se debía justamente a que era el centro económico de este lugar, lleno de tiendas, bancos, sombrererías, joyerías, almacenes de abarrotes, y grandes hoteles para los pasajeros que venían del extranjero.

Este ex puerto mayor, fue en una etapa el desembarcadero más importante y cosmopolita del mundo occidental. Aquí llegaban embarcaciones de toda clase con distintos propósitos. Me imagino Pisagua en su tiempo de gloria, iluminado, colmado de embarcaciones recientemente arribadas y la gente, engalanada para ir de visita al teatro que presentaba algún artista de nivel mundial.

Pisagua es mágico. Un lugar afamado y visitado por cientos de estudiosos y empresarios de todas partes del mundo, no solo durante el auge salitrero, sino hasta hoy, pues su historia atrae a cientos de turistas que a pesar de su lejanía y aislamiento deciden osadamente visitar una zona del litoral costero favorecida por la naturaleza y recuperada por sus pocos habitantes, quienes mantienen ese entorno que habla de tesón y esfuerzo.

PISAGUA VIEJO

Tomando la carretera antigua de tierra que se ubica en un corte en medio del cerro llegamos hasta Pisagua Viejo. Aquí habitó el pueblo chinchorro centenares de años atrás, lo que nos habla de la increíble capacidad de adaptación del ser humano.

La quebrada que se visualiza es Tana y se puede cruzar en auto para llegar a una de las zonas arqueológicas más importante de la región. Muchos de los vestigios que aquí se han encontrado forman parte de la colección del Museo Regional de Iquique.

De regreso nos disponemos a subir hasta los cañones peruanos, antigua reliquia de la Guerra del Pacífico. En lo registros históricos queda documentado que estas poderosas arman fallaron en el primer disparo contra Chile, por haber estado mal cementados. Eso entregó una ventaja al ejército chileno,  que procedió al desembarco. Abajo la vista a Playa Blanca es conmovedora.

Esta hermosa bahía apta para el baño, tiene aguas turquesas, arena suave y tibia. Descendemos a bañarnos en esta majestuosa playa. La temperatura del mar es un poco fría, pero al instante el cuerpo se recupera. En medio de la ensenada hay una roca inmensa que parece una enorme ballena blanca, cual si fuera Moby Dick. La vista desde el mar es hacia la inmensa Cordillera de la Costa que recobra una nueva perspectiva alucinante al ojo humano. Al estar ahí, no puedo dejar de pensar en los cientos de soldados que enajenados corrieron por esa playa para dar la vida por la patria, realizando el primer desembarco anfibio de la historia en 1879.

Luego de disfrutar el mar nos acercamos al pueblo a almorzar, frente a la ex cárcel del Pisagua. La señora Mónica nos atiende muy amistosamente y tiene un menú de “chuparse los dedos”. Un imperdible de este recorrido es probar sus empanadas y exquisitas marineras, pues además de ser deliciosas, mientras las disfruta puede resolver todas sus dudas sobre la historia del lugar con la propia chef del lugar, quien conoce a todos los pescadores y habitantes del pueblo. Incluso si se quiere visitar el interior del teatro es ella quien los puede ayudar.

Caminando por las calles de Pisagua es fácil encontrase con algún pescador reparando su red, o toparse con algún bote pesquero cargado de pescados y pulpos frescos. En el paseo por el muelle, visitamos la gruta de San Pedro, el santo patrono de los pescadores y nos encontramos a grupos de niños que felices corren por los antiguos tablones y con gran pericia se zambullen en el mar. Los mismos pescadores ofrecen recorridos en botes y rutas turísticas más desconocidas como Caleta Junín y Caleta Buena. Además señalan zonas de avistamientos de delfines, lobos, pingüinos y ballenas.

Nos adentramos al cementerio de Pisagua. Hay muchos tumbas de niños pequeños. Son los tristes testimonios de quienes murieron por la peste bubónica y los dos inmensos incendios ocurridos en el pueblo. Este es un lugar para recorrer en silencio.

Las innumerables cruces contrastan el azul profundo del mar. De alguna forma resulta ser muy atractivo pasear por el cementerio, aunque se pueden encontrar tumbas semi abiertas y otras simbólicas las que pertenecían a alguna autoridad de la época. Hay partes del cementerio que no están en las mejores condiciones, pero el paseo es escalofriantemente bello.

EN MEMORIA

Seguimos camino hasta In Memoriam, un hito que se levantó en recuerdo de los cientos de detenidos desaparecidos que allí fueron encontrados en 1992. No es extraño coincidir con alguien dejando flores o visitando el lugar, como una forma de mitigar su dolor. Este lugar es un sitio simbólico de una época que debe recordarse, para nunca repetirla. Todos compenetrados, sin distinción de tendencias o simpatías, hacemos un minuto de silencio.

Es importante señalar, que la oscilante historia de Pisagua ha estado marcada  por varios desastres que dejaron al pueblo en total abandono, y debido a su aislamiento y reducida población Pisagua se convirtió en centro de detención de los gobiernos autoritarios chilenos en 1931 y 1973.

Recomiendo antes de viajar a este poblado obtener algún texto de lectura porque aún quedan innumerables historias por relatar. El importante ferrocarril, el auge pesquero y los chinos. Por ejemplo se puede leer “Rescatando la memoria del expuesto de Pisagua a través de relatos, historias y leyendas 1900-2010”, escrito por Caterine Saldaña, quien habita Pisagua desde hace 20 años y ofrece alojamiento en el Hotel La Roca.

Nuestro Dato:
Nomad Expeditons
www.nomadexpeditions.cl
Calle Aníbal Pinto Nº 788, Iquique.
Tours desde Iquique o Antofagasta.
Teléfono: 56-57-473088



El patrimonio inmaterial de la zona atrae a cientos de turistas con intereses especiales, sin embargo, su patrimonio material es atractivo para muchos que tan solo buscan una insuperable postal, porque la panorámica de este lugar no tiene comparación.

 

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