Son protagonistas de un espacio revelación para nuestra región; el patinaje artístico ya no está destinado a tierras lejanas: sesenta niñas en Iquique se dedican a esta disciplina que mezcla el arte y el deporte. A continuación, Marycarmen Loyola, entrenadora del Club Katari, nos cuenta su particular visión del patinaje artístico, los desafíos y esperanzas.
Texto y fotografía: Soraya Valdivieso V.
El patinaje artístico es una poesía, un arte, una interpretación de la vida lúdica y maravillosa. Quienes lo practican se convierten en protagonistas de un cuento que dura los minutos de una canción, pero que advierte el trabajo duro, la pasión y muchas caídas. No es casualidad que el sinónimo de patinar sea resbalar, porque para conseguir ganar se debe perder, para conseguir saltar se debe caer, así, nos explica la entrenadora Marycarmen Loyola, es como las niñas deben comprender el arte de patinar.
Aunque es una disciplina de constante esfuerzo, la retribución de un acto sin caídas o una interpretación profunda es una hermosa satisfacción que se traduce en mayor autoestima, compromiso y motivación. Por esta razón, los padres y apoderados del Colegio Hispano Británico se reunieron y conformaron lo que es hoy el Club Katari HB, fundado en 2007, cuyo principal objetivo es educar a las niñas en el arte y el deporte. Son sesenta menores quienes pertenecen actualmente al club, todas de diversos colegios, con edades entre los tres y los trece años, que entrenan tres veces por semana, alternando la cancha de entrenamiento, y aunque no cuentan con una implementación adecuada, siguen adelante porque la principal meta es educar a niñas felices.
¿Cuál ha sido su principal logro?
En el último torneo regional, Club Katari brilló, logrando diez medallas de oro, en disciplinas individuales y grupales, ese fue nuestro principal logro en 2011, muy importante para nosotras porque ganamos en el torneo ganamos la Copa Cavancha lo que nos posiciona como las mejores de la región.
¿Cómo se sintieron?
Empoderadas de talento, todas como equipo nos sorprendimos, porque hay otros clubes con vasta experiencia. Después de eso organizamos la última gala de patinaje artístico en el Colegio Hispano Británico y cada una de las pequeñas demostró, a sus familias y público, por qué se ganaron tal reconocimiento.
En qué categoría están como club.
Somos un club de carácter no federado que se dedica a las modalidades libre, figuras y grupales; utilizamos mucho el baile y más expresión que en el patinaje profesional.
¿Los perjudica en algo no competir por la federación nacional?
Es un tremendo desafío para una liga dedicarse a competir federadamente, la implementación es esencial y no contamos con ello. Por otro lado, los clubes o patinadores no federados representamos un sesenta por ciento de los aficionados que se dedican no profesionalmente a esta disciplina y, según mi perspectiva, el desafío va por otra área.
¿Qué áreas son las más débiles?
Ante todo se debe reconocer que, en Chile, el patinaje no se ha ganado un espacio privilegiado, como pasa con muchos otros deportes, pero siento que en regiones estamos muy débiles porque no tenemos personal capacitado y tampoco idóneos en esta disciplina; por eso, como club, estamos trabajando con clínicas particulares que imparte Francisca Cabrera, patinadora nacional de amplio currículo y destacado éxito.
¿Cómo les ha ido con eso?
Excelente es lo mejor para la motivación, ella es un ejemplo importante para las niñas, en las charlas conversan de aspectos técnicos y personales lo que contribuye transversalmente en la educación de la menores. Además, constantemente nos actualiza sobre qué es lo que pasa con el patinaje en el mundo.
¿Cuáles son retos actuales del Club de Patinaje Katari?
Estamos claros que queremos avanzar y fortalecer a nuestras niñas para acceder a la liga de clubes federados. Como club necesitamos el roce de la competencia para crecer en el aprendizaje. Pero no estamos apresurados para conseguir este objetivo, todo llega a su debido tiempo.
En Iquique ha aumentado la demanda del patinaje artístico y cada vez son más las niñas que se ven practicando por el borde costero, ¿a qué se debe este auge?
En Iquique el patinaje ha logrado un nivel técnico avanzado, si lo comparamos con ciudades como Antofagasta o Arica. Las niñas del Club Katari cuentan con trayectoria y técnicas consolidadas. Existen cuatro clubes iquiqueños, no todos trabajan en el área federada, pero todos vamos orientados hacia allá.
Hay niñas de apenas tres años que entrenan, ¿cómo reaccionan ellas frente a una caída fuerte?
Una caída siempre es dolorosa, sobre todo porque entrenamos en cemento, pero yo me siento orgullosa de mis patinadoras porque han logrado ver las caídas como consecuencia de un crecimiento. Las más chicas, por lo general, tienden a ser más valerosas y pierden el miedo rápidamente. Muchas de mis niñas ya practican saltos combinados y juegos de piso nivel avanzado.
¿Desde qué edad recomienda aprender?
Desde los tres años se puede comenzar a formar a las pequeñas. Cuando son chiquitas se les entrega valores muy importantes y se trabaja cincuenta por ciento práctica y cincuenta por ciento teoría, lo que fortalece el trabajo en equipo y la competición. A temprana edad es cuando más se adquieren los conocimientos, se puede formar a las patinadoras con mentalidad preventiva por ejemplo, para manejar los accidentes y posterior a eso aplicar se vuelve un hábito.
Entrenadora con corazón
Con un amplío currículo deportivo y formativo, Marycarmen Loyola Berríos vino desde Santiago, específicamente a entrenar a las niñas pertenecientes al Club Katari Iquique. Era la única mujer de tres hermanos, el centro de atención de casa, con pieza rosada, tutu rosado y patines. Gracias al estímulo de su madre y de sus primas, comenzó a patinar a los cinco años, logrando ser seleccionada nacional en 1996, además de participar en dos campeonatos de categoría mundial en Brasil y Colombia. Es profesora de educación física, personal training, experta en gimnasia laboral y máster en salud y bienestar humano.
¿La universidad es compatible con un deporte tan exigente como este?
Creo que todo va en la motivación; si bien las carreras deportivas están llenas de obstáculos, siempre hay una alternativa para seguir adelante. Por mi parte, fue una etapa difícil, muy triste, porque llegó un momento en que solo era yo en el gimnasio, ya que todas mis compañeras habían desertado. Entonces escogí la universidad, pero paralelamente mi club Estadio Italiano, me pidió que entrenara a las más chiquititas.
¿Entonces abocarse a ser entrenadora fue algo así como el siguiente paso?
Fue algo intrínseco a mi carrera. Entrenar a las más chicas fue tan especial, que me flecharon. Una vez que me fui interiorizando, me di cuenta de que es parte de mi vocación, que me gusta, lo disfruto y, sobre todo, conforma mi satisfacción. Las chiquitas reciben con cariño los aprendizajes y le sacan total provecho a lo aprendido, después las veo solitas intentando saltos y combinaciones de piruetas.
¿Cuál es tu visión sobre el patinaje artístico?
El patinaje articuló mi vida, en base a ello he logrado mis mayores satisfacciones. Este deporte es una herramienta esencial para aplicar en la vida disciplina. Ayuda con la auto valoración, pues uno debe entenderse como diva y desenvolverse en la pista con profesionalismo y carisma, es una mezcla muy bella entre lo artístico, lo estético y lo técnico. Yo diría que patinar es estar un paso más cerca de la felicidad.
¿Cómo te gustaría que tus alumnas visualizaran esta disciplina?
Es que no se trata de ganar medallas y reconocimientos; al contrario, esa es la consecuencia. Primero me gusta entregarles valores a las pequeñas, que sepan trabajar en equipo, que valoren a sus familias, que se quieran ellas mismas y, sobre todo, que lo hagan con alegría y sean felices. En el futuro deben saber que lo que se propongan lo lograrán si son disciplinadas, como en el patinaje.
“No se trata de ganar medallas y reconocimientos; al contrario, esa es la consecuencia. Me gusta entregarles valores a las pequeñas, que sepan trabajar en equipo, que valoren a sus familias, que se quieran ellas mismas y, sobre todo, que lo hagan con alegría y sean felices”.