Piloto chileno-argentino de la fórmula Star Mazda, Martín Scuncio se encuentra en Estados Unidos peleando el cupo para acceder a la Indy Light. Este año espera dar el salto, luego de correr en Argentina, Suiza e Italia, para así llevar su carrera a instancias superiores.
Por Érico Soto M./ fotografía Sonja San Martín D.
Los sacrificios que viene realizando Martín Scuncio tienen que ver con el difícil camino que deben recorrer quienes deciden hacer del automovilismo más que un pasatiempo. El piloto penquista corre hoy con la bandera chilena en la exigente serie Mazda Star, que se desarrolla durante el año en Estados Unidos. Luego de un prometedor comienzo de temporada, ahora espera arremeter en la segunda parte del torneo para alcanzar el título de la categoría que es considerada la antesala de la Indy light.
Proveniente de una familia argentina, llegó desde Bahía Blanca para establecerse el 2002 en Concepción, donde continuó sus estudios y le dio vida a la naciente afición por los motores. Su principal espejo fue su hermano Ramiro, quien falleció hace tres años en un accidente automovilístico, pero a quien recuerda y trata de emular con un estilo agresivo e inteligente de conducción. El menor, Javier, también compite y sigue los pasos de ambos.
Su relación con el deporte tuerca nace muy temprano, cuando apenas tenía seis años y conoció los circuitos de karting, figurando en los primeros lugares tanto en Argentina como en Chile. Su etapa de formación también posee capítulos en las series 2000 Light, Renault Suiza, Renault Italia, Fórmula 3 y USF 2000. Este año encara su segunda temporada sucesiva en Norteamérica, esta vez con mayores ambiciones y en una categoría a la que ya le tomó el peso, alcanzando pole position y podios durante las primeras fechas.
¿Cómo ha sido correr en la Star Mazda?
Es algo bonito y muy importante, porque es la tercera categoría más importante de monoplazas en Estados Unidos. Así que, obviamente, es una tremenda experiencia, con autos que son muy lindos y de gran potencia. La primera fecha fue en Tampa, Florida, un circuito callejero donde nos pusimos a punto. Luego corrimos en Alabama, Indianápolis, Milwaukee y la última en Iowa. Recuerdo en forma particular la de Milwaukee, porque partí séptimo y tuve una muy buena remontada.
¿Es muy distinto a lo que habías hecho antes?
El año pasado me había tocado correr allá, pero no en las mismas pistas, porque hay distintos tipos de óvalos. La categoría es muy competitiva, muy peleada. No hay tantos autos, pero sí es muy fuerte. Somos cinco pilotos que estamos ahí, peleando.
¿Cómo consideras tu actuación en la temporada?
El auto está bueno, he mejorado mucho desde el comienzo de año hasta ahora, para empezar a pelear el campeonato. Podría estar mejor en el ranking en este momento, porque en una carrera partimos segundos y llegué a estar primero, pero me pasaron, tuve que hacer una corrección y casi me voy contra la pared, sacando el auto. Seguí segundo, a buen ritmo, pero en la vuelta cuarenta y cuatro de cien, el motor dejó de andar. Empezó a salir humo. La mala suerte es un tema, porque a los otros no les ha tocado todavía, así que espero recuperar terreno. Deberíamos estar terceros en el campeonato, pero estamos quintos, con ganas de recuperarnos.
¿Hay chances de dar el golpe?
Quedan varias fechas, una doble, y tenemos buenas opciones de seguir firmes arriba. La expectativa es ganar el campeonato. Está al alcance y matemáticamente todavía se puede. Hay que hacerlo bien en la carrera que viene y luego en las otras dos.
¿La consigna es aprender o ir a ganar?
Creo que ya tuve tiempo suficiente de aprendizaje, por lo tanto, el objetivo es ir a buscar el campeonato. La idea es dar el ciento por ciento, ganar y seguir arriba. Se ha mejorado la puesta a punto del auto para poder lograrlo
¿Qué es lo que más destacas de esta temporada?
Lo bueno es que estoy en un equipo donde hay un cariño muy especial. Hay mucha buena onda, con buena gente y, además, el dueño es argentino, así como el ingeniero y un par de mecánicos. Facilita todo que se hable español, porque salen tallas y nos reímos todos.
¿Quién más conforma Juncos Racing?
El equipo tiene tres pilotos más: la colombiana Tatiana Calderón y los brasileños Joao Horto y Gustavo Menezes. Ella es la única mujer de la categoría, lo que permite también aprender cosas, porque de repente son más exigentes que los hombres. Ella tiene la suerte de ser agresiva.
¿Cuál es el objetivo?
El horizonte es ganar, porque la competencia se corre bajo la modalidad "Road to Indy". Es decir, el ganador de la categoría tiene como premio el ascenso a la Indy Light, con la próxima temporada pagada. Allí hay motores de cuatrocientos y tantos caballos de fuerza, autos más grandes y distintos neumáticos. Es la antesala de la Indy Car.
SUEÑOS DE VELOCIDAD
Con veinte años recién cumplidos, Martín Scuncio ha podido recorrer el mundo aferrado al volante de un auto de carrera. Una formación no tradicional, pero que lo proyecta como pocos en un ambiente de motores y velocidad. El apoyo de sus padres, Alberto y Virginia, hace posible que el sueño de Martín se concrete hoy en las pistas norteamericanas.
Sin embargo, la trayectoria de este piloto chileno-argentino ha debido fraguarse con sacrificio y golpes. El más grande fue la partida de su hermano mayor, Ramiro, quien comenzó con la tradición familiar por los autos y quien hasta el día de hoy es el gran referente de Martín. Su fotografía recorre espacios de su casa, en San Pedro de La Paz, y una firma suya sella el casco con que compiten los dos hermanos menores. El recuerdo sigue latente por el hermano y compañero de equipo, a quien el destino no le robó la vida en la pista, sino en la calle, mientras manejaba su camioneta.
¿Tienes muy presente a Ramiro?
No me gusta mucho hablar de esto, pero sí. Admiraba su manera de manejar. Creo que a mí me falta un poco esa agresividad, que la estoy tratando de aprender.
¿Qué otro deportista admiras?
A nivel mundial, el alemán Michael Schummacher, porque es un ídolo por toda su carrera. Igual me gustaría haber visto a Ayrton Senna, por todo lo que se habla de él. Y de la actual Fórmula 1, me gustan Nico Rosberg y Sebastian Vettel.
¿Ese nivel está muy lejos?
Creo que llegando a la Indy Car hay más posibilidades de acercarse, porque son los peldaños que se deben dar. La edad importa mucho, porque se buscan pilotos jóvenes para ganar por más tiempo. Hay que considerar que, actualmente, maneja más la máquina que el piloto, donde la tecnología está por encima. Se hacen maravillas en las escuderías, pero así y todo, hay alguien que va sentado y es el que conduce el auto.
¿Argentino o chileno?
Desde que me vine a vivir a Concepción, empecé a representar a Chile. Siempre lo hago y es un orgullo, porque soy de acá.
¿Cuáles son las dificultades de esta actividad?
Las complicaciones principales son las económicas, porque está el apoyo de la familia, pero resulta difícil conseguir recursos, auspicios, porque no es barato y no es fácil. Por eso quizás se explique que sea el único chileno corriendo afuera. También está la preparación física, que obviamente es muy importante. Es necesario el gimnasio, correr y trabajar la respiración, porque se oxigena el cuerpo. Hay que pensar mucho, tomando decisiones que marcan cada carrera.
"La Star Mazda es una tremenda experiencia, con autos muy lindos y de gran potencia. La primera fecha fue en Tampa, Florida, un circuito callejero donde nos pusimos a punto. Luego corrimos en Alabama, Indianápolis, Milwaukee y la última en Iowa. Recuerdo en forma particular la de Milwaukee, porque partí séptimo y tuve una muy buena remontada".