No tiene por qué ser un lugar feo y sucio, ni mucho menos la última prioridad al momento de organizar un evento. Esa es la premisa de este joven emprendedor, que descubrió un nicho de negocio donde nadie antes se había querido meter: el baño.
Por Mónica Stipicic / Fotos: Andrea Barceló y gentileza Matías Silberstein
La imagen es la siguiente: matrimonio ultra lujoso, ochocientos invitados, aire libre, la mejor comida, tragos a destajo y una banda tocando en vivo. Uno de los invitados —top, por supuesto— decide ir al baño. Camina entre el pasto y el polvo y ¿con qué se encuentra? Con una caseta química, sucia e incómoda. Todo el glamur se fue al tacho de la basura.
Matías Silberstein (veintinueve años, periodista) vivió exactamente esa situación y pensó que algo no andaba bien; que no era posible que alguien invirtiera en una fiesta de primer nivel para que los comensales se fueran hablando del baño y que había una oportunidad de negocios ahí, un nicho que a nadie se le había ocurrido explotar.
“Después de salir de la universidad me fui de viaje por harto tiempo. Estuve en Chicago y me tocó vivir allá los seis meses del año en que se hacen muchas actividades al aire libre y estuve en el Festival Lollapalooza. Ahí habían instalado baños al aire libre que no tenían nada que ver con los que conocíamos acá; eran unos cubículos de diez metros que adentro parecían hoteles, con un hall central y varias cabinas”, recuerda.
¿Cómo te imaginaste que debiera ser un baño portátil perfecto?
Yo no sabía nada del tema, pero de inmediato me fijé en las debilidades tecnológicas que tenía. No podía ser que en un evento de gran nivel el baño colapsara a las doce de la noche. Me imaginé de inmediato que tenía que existir un baño que fuera capaz de funcionar doce horas seguidas, aunque estuviera en el desierto, que tuviera la autonomía suficiente. Y me puse a buscar.
En esta aventura, Matías se asoció con sus hermanos Nicolás y Javier. Junto a ellos presentó la idea de negocio a su padre, quien los apoyó con la mitad del capital inicial. Era el principio de Baños de Lujo (www.banosdelujo.cl). “Partí a Estados Unidos y me reuní con cinco empresas distintas, hasta que di con la adecuada y nos pusimos a trabajar juntos en adaptar el espacio a los requerimientos locales”, explica.
¿Qué cambios debieron hacerle?
Trabajamos tres meses en adaptar el diseño a nuestra realidad, incorporando detalles como posavasos en los baños. Después de eso, llegamos a un acuerdo: ellos son mis fabricantes, yo les compro los baños y los ayudo con los contacto en Sudamérica.
EVENTOS TOP
“No puedes tener baños químicos en eventos top. Las productoras y los organizadores ya se dieron cuenta de eso”, explica Matías. Sus clientes son banqueteros, empresas y productoras que, por estos días, tienen copada su agenda de actividades.
¿Has seguido creciendo?
Partimos con el primer baño en noviembre de 2011. Hoy ya tenemos tres hechos en Estados Unidos y estamos fabricando los propios. En marzo, además, lanzaremos un baño de lujo para discapacitados. Mi primo y mejor amigo es tetrapléjico y con él he descubierto que la mayoría de los baños —de todo tipo, no solo los portátiles— no cumplen con las normas. Por eso nos interesa hacerlo bien y ser los únicos que entreguen ese servicio como corresponde. Desde ahí queremos hacer nexos con la Teletón para que nos ayuden a llegar a los municipios con este servicio.
¿Cuáles son las características de tus baños que los hacen tan exclusivos?
La idea central es que el baño deje de ser un lugar inhóspito y feo. Nosotros tenemos música ambiental, flores, aire acondicionado, espejos y detalles como mentitas, remedios, costureros… es un lugar que se agradece. Además, en cuanto a la tecnología, son baños inteligentes, no son químicos, funcionan con agua y tienen en la parte de abajo todas las cañerías y el estanque, nada a la vista del usuario. Una vez que termina el evento, llega un camión limpia fosa y lo deja impecable. Además, el arriendo incluye siempre un servicio de limpieza permanente, que no es negociable, porque los baños tienen que estar siempre brillantes.
Me imagino que has tenido que aprender muchísimo…
Estamos súper metidos en temas de reciclaje, administración del agua, ingeniería. El baño pasó a ser un lugar de inspiración, incluso para mis amigos, que están todo el tiempo analizando baños y tomándoles fotos para enviármelas.
¿QUÉ HACES TÚ? “TENGO BAÑOS”
A Matías le gusta trabajar con sus hermanos. Dice que se siente más cómodo y que no hay mayores conflictos porque todavía son una empresa pequeña “Acá no existen los millones, solo las ideas”, aclara.
¿Por qué decidiste emprender en vez de tener un trabajo estable y seguro?
Porque se fue dando. La verdad es que a mí el concepto de emprendedor me da un poco de pudor. Todavía cuando me preguntan ¿Qué haces tú? Yo contesto “tengo baños”… lo que pasó es que me di cuenta de que existía una demanda y el tema de los servicios siempre me ha llamado la atención. Igual me sorprende lo rápido que ha crecido todo y el interés que ha despertado en la gente.
¿Tuviste muchas dificultades al comienzo?
Lo más complicado fue tratar de entrar con algo completamente nuevo. Es como si el eslogan fuera: “Ante lo desconocido, recházalo”… y eso nos pasó mucho al principio en temas administrativos, permisos, inicio de actividades, etc.
¿Qué se viene en el futuro para Baños de Lujo y para ti?
No me gusta mucho pensar en el futuro. La empresa hoy funciona muy bien y eso es lo que me importa. ¿Lo que a mí me gustaría hacer?: crear empresas y venderlas. Creo que lo pasaría bien haciendo eso.
“Música ambiental, flores, aire acondicionado, espejos y detalles como mentitas, remedios, costureros… es un lugar que se agradece”.