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EDICIÓN | Febrero 2013

Marcando la ola

Marciel Charrier, sharper y dueño de Cipressurfboards
Marcando la ola

Marciel es un chileno fanático del surf, y como una manera de cumplir el sueño de surfear las mejores olas de Punta de Lobos, en Pichilemu, decidió dejar su vida en Santiago para dedicarse a correr la ola, y también a algo que pocos saben hacer en nuestro país: las tablas más cotizadas en la zona.
 

Por María José Pescador D. Fotografías: Danny Bolívar U.

Trabaja como corredor de seguros, pero desde niño que viajaba con su familia a Pichilemu. Fue con las olas de la playa Punta de Lobos que se enamoró del deporte y del lugar. El problema es que, en aquellos años, como él mismo dice, era casi imposible conseguir en Chile tablas de surf y el equipamiento necesario para practicar esta disciplina. “No había mercado, fue muy difícil empezar en esto. No existían ni las tablas adecuadas, ni los trajes. Estamos hablando de los años ochenta”.

Así fue como este emprendedor de cuarenta años, recuerda que apareció una sola tienda en Santiago donde poder comprar algunas cosas: La Tropicana, pero era extremadamente cara. “Las tablas las traían de países que ya tenían un desarrollo en el tema, como Estados Unidos, Brasil…”.

Los viajes a la playa ya se hacían arduos para Marciel, quien todos los fines de semana se escapaba a Pichilemu. De esta manera, decidió dejarlo todo en la capital e instalarse en este maravilloso pueblo de la región del Libertador. Además, empezó a viajar al extranjero, para conocer otras realidades, en donde experimentó el verdadero mundo del surf. Así, el año 2000, este empresario, ya con la experiencia necesaria, tomó camas y petacas y llegó a instalarse, junto a dos amigos, a Punta de Lobos a una cabaña que arrendaron. “Conocí a unos amigos gringos que también querían hacer tablas. Y ellos traían desde California contenedores con los foam (pieza base para fabricar una tabla de surf) y todos los materiales necesarios. Entonces, empezamos juntos el negocio de fabricación y venta de tablas personalizadas”. Dos años después sus socios se fueron de vuelta a California y Marciel continuó con el trabajo solo.

“Recién hace unos quince años que el tema del surf se empezó a mover en Chile. Y fue entonces cuando empecé a hacer mi propia tabla”. Completamente autodidacta, con lo que había aprendido de sus partners y buscando en internet, fue que Marciel empezó a incursionar en el tema de la fabricación de este implemento deportivo. “Además, siempre fui bueno para la manualidad, y los dos años que estuve trabajando con mis amigos me sirvieron mucho”.

CAMBIO RADICAL

“Los amigos más conocidos me encargaban tablas y así empecé, de a poco”. Según Marciel, para hacer una tabla es necesario saber “leerla”, y usarla. Así se aprende y te das cuenta por qué funcionan las tablas, por qué hay que diseñar una para un tipo de ola y otra para otro tipo. Hay que sentir el porqué hacer una tabla, el porqué diseñarla y, sobre todo, el para quién es.

¿De qué depende la confección de una tabla?
Depende, básicamente, del nivel del surfista y la altura y peso de la persona que la va a usar. Del nivel, porque si es primerizo va a necesitar un lomboard, que es más ancha, gruesa y bastante más alta que el tamaño del surfer. Así esta tabla entrega estabilidad. Dependiendo del nivel, la tabla va bajando de tamaño, hasta lograr conseguir que esta tenga el mismo porte de la persona. De esta manera, con más experiencia y una tabla más manejable, se pueden hacer piruetas y trucos.

Pronto instaló un taller y empezó a trabajar como el primer chileno que comenzó a desarrollar tablas en serie. “Lo tomé en serio, era y es mi proyecto de vida”. En estos años el crecimiento del negocio ha sido grande, pero a Marciel le gustaría que la gente se atreviera más con los productos chilenos. “Nuestro mercado es muy difícil de abordar, porque siempre las cosas que vienen de afuera son mejores que las nuestras. Esa es la tranca que tengo, la credibilidad de la gente”.

¿Tuviste algún maestro?
No, he sido bien autodidacta, pero, por ejemplo, estuve con los shapers Gary Linden y Gerry López, que me dieron algunos tips. Aquí nadie te enseña a hacer esto.

¿A quiénes les has hecho tablas?
A grandes surfistas de Chile, como Ramón Navarro, Fabián Farías, Cristián Merello, Cristián González. Ellos fueron los primeros que quisieron desarrollar sus propios modelos, así que con ellos trabajé prototipos top. Ganaron varios campeonatos con tablas Ciprés.

¿La tabla que tú haces difiere mucho de una traída del extranjero?
No, porque los materiales son los mismos ya que los traigo de Estados Unidos, Australia y Brasil. Varía solo la mano de obra, pero hoy estamos internacionales. Puedo decir que las tablas que diseño están a la altura y corren a un nivel igualitario como las que fabrican connotados shapers del mundo.

¿Cómo se diseña y fabrica una tabla?
En computador,a través de un sistema digital llamado DSD (Digital Shape Design), hago los cortes, y esto lo puedo realizar gracias a Pedro Salerno, un brasileño que también hace tablas de surf pero él está en el mismo pueblo de Pichilemu y es quien tiene este sistema y me ha enseñado a usarlo. Puedo decir que soy el único chileno que sabe usar la máquina. En este programa se manejan números, lo que hace que puedas diseñar a la perfección, claro que el producto se termina a mano.

¿Qué tipo de tabla es las que más haces?
Lo que hago ahora es casi puro CustomMade, es decir presto un servicio único para la persona, muy personalizado, a la medida. De todas maneras tenemos un soporte técnico y servicio de reparaciones, para la comunidad que viene a surfear, que no son pocos hoy en día.

¿Qué es lo bueno de estar instalado en Punta de Lobos?
Que está todo el año lleno de extranjeros porque aquí la ola corre todos los días.

¿No te gustaría enseñar?
No me siento aún preparado. Tengo mucho que aprender para ser un buen shaper.

¿Cuántas tablas haces al año?
Hago entre cien y ciento cincuenta, y entre las que reparo, unas doscientas en total.

¿Tiempo de fabricación de una tabla?
Cuatro días, mínimo.

¿Cuáles son los precios de las tablas?
Fluctúan entre doscientos cuarenta mil y quinientos mil pesos.

¿Qué está haciendo tablas Ciprés para crecer?
Lo que me hubiese gustado que hicieran conmigo alguna vez: auspiciando nuevos talentos del surf.

¿Qué le dirías a quienes quieren comprar una tabla de surf?
Que compren productos chilenos, son doce años de trabajo en donde me he dado cuenta que el surf ha crecido muchísimo, tenemos excelentes corredores que a corta edad prometen bastante. Eso porque hoy ya es factible comprarse una tabla y la idea es que los surfistas crean, confíen en nuestras tablas, que se atrevan y dejen el estigma que lo de afuera es mejor que lo nuestro.

www.cipressurfboards.cl


“Nuestro mercado es muy difícil de abordar, porque siempre las cosas que vienen de afuera son mejores que las nuestras. Esa es la tranca que tengo, la credibilidad de la gente”.

 

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