Por María Paz Macaya O. / fotografía Francisco Cárcamo P.
El abuelo de Manuel José Henríquez, don Víctor Henríquez Solar, comenzó en esto cuando heredó un campo en Parral para trabajar con viñedos y, en forma muy artesanal, producir vinos. Luego, en mil novecientos treinta y seis, don Víctor adquirió la actual bodega de esta viña que, desde mil novecientos veintidós, estaba en manos de empresarios franceses y que funcionaba para vinificar y envasar bajo la marca El Aromo.
Después que Víctor Henríquez compra esta bodega y se hace cargo, logra tras años de trabajo y visión emprendedora, que viña El Aromo se convierta en una reconocida empresa vitivinícola de la región. Por eso para Manuel José y su primo Arturo Henríquez, es importante contar esta reseña del pasado que es muy significativa, sobre todo porque ellos se definen como una empresa familiar. “Mi papá –Manuel Henríquez- entró a trabajar a la viña cuando tenía veinte años, y con su hermano Arturo se hicieron cargo cuando mi abuelo enfermó. Ahora, nosotros con mi primo Arturo nos incorporamos a la empresa hace algún tiempo, cada uno en su área, para hacer esta transición de la segunda a la tercera generación”.
Para Manuel José, la familia es un aporte de valor a la empresa, que les permite tener una visión a largo plazo, mayor unidad ante los desafíos, lealtad y hacer una buena gestión para continuar con el desarrollo y crecimiento de su patrimonio.
Viña El Aromo es conocida, no solo por el estilo y la calidad de sus vinos, sino también como una importante distribuidora de licores y vinos. “Con la crisis del vino de los ochenta, tuvimos que reinventarnos y para poder seguir produciendo, nos abrimos en forma paralela a la distribución de licores y vinos de otras marcas. Esto nos permitió armar un consolidado sistema de reparto y comercialización, con cobertura en la sexta, séptima y octava región, además de dos comunas de Santiago”.
¿Cuál es el sello empresarial que los identifica?
Creo que nuestro sello, y en eso nos diferenciamos, es que podemos acomodarnos a las exigencias del mercado. Somos flexibles a nuevos proyectos, a nuevas ideas o propuestas que nuestros clientes quieran desarrollar y súper abiertos a innovar. Otra fortaleza es nuestra visión positiva para comercializar, o sea, nos atrevemos a invertir con nuestros clientes, pues tenemos una fuerte cultura por todo lo que sea promocionar nuestros productos, sobre todo en nuevos mercados.
¿Cuáles son las fortalezas de Viña El Aromo?
Una de nuestras fortalezas es que tenemos viñedos propios, son doscientos cincuenta hectáreas destinadas para nuestra producción. También hemos logrado producir vinos, tanto en las líneas varietales y reserva, que sean comerciales, es decir, que se dejen tomar, que no te cansen. Son vinos muy suaves, con mucha presencia de fruta y frescor. A la larga, nuestros vinos son hechos, principalmente, para el consumidor en general, y no para alguien más especializado que anda buscando algo más complejo. Sin embargo, para los más entendidos también tenemos la línea Dogma, que es nuestra marca premium. Y por otro lado, tenemos mezclas un poco distintas, porque el mercado actualmente lo exige, como por ejemplo, de la línea Aromo Barrel Selection, la variedad petit verdot, muy novedosa para nuestro país.
¿Cómo describes el consumo de vino en Chile?
A pesar de que somos un país productor, el consumo de vino en Chile ha bajado, estamos cerca de un trece por ciento per capita. Creo que esto se debe, primero, a la nueva ley de Tolerancia Cero; además, el precio del dólar permite que ingresen licores a más bajo costo, lo que motiva a las personas a elegir otras bebidas alcohólicas. Otro fenómeno que ha afectado el consumo de vino, es el tremendo desarrollo que ha experimentado la industria cervecera en los últimos años en Chile, sobre todo, la cerveza artesanal. Por último, otro factor que a mi juicio también afecta el consumo, es que la industria vitivinícola y la enología han impuesto muchos formalismos para tomar vino y esto hace que, a veces, la gente se complique y se decida por cualquier otra bebida.
OTROS HORIZONTES
La casa matriz de esta viña, se encuentra todavía en la bodega original de los inicios, ya que es un edificio histórico que la familia Henríquez conserva con mucho orgullo. Sin embargo, en los años noventa, la empresa compró la bodega Trapiche. Esta expansión les permitió tener un crecimiento en la capacidad productiva y así comenzaron a elaborar nuevas líneas de vinos embotellados, incorporaron espumante, además de continuar con la distribución de licores a terceros.
En el noventa y cinco, comienza a surgir la intención de exportar, por eso los enólogos de Viña El Aromo se centraron en producir vinos más finos y complejos. La primera exportación de la viña fue en el año noventa y siete, cuando incursionaron con Ecuador. “A través de un PROFO Wine Crafter (proyecto de fomento), de ProChile, que se realizan para apoyar las exportaciones del rubro, pudimos tener una oficina de comercialización en Ecuador, que compartíamos con otras viñas, modalidad que nos ayudaba a financiar parte de la operación del negocio”.
Desde entonces, esta prestigiosa viña del Maule ha ido ampliándose a nuevos mercados, además de consolidarse comercialmente en nuestro país, con una producción anual de once coma cinco millones de litros. Actualmente, viña El Aromo produce líneas reserva y gran reserva, que han sido galardonadas en importantes concursos especializados nacionales e internacionales. Y en el mercado del retail, se ha enfocado en aumentar las ventas de vino fino. “Para lograr esto estamos potenciando fuertemente nuestra marca Dogma” definida internamente como nuestra línea premium”.
¿Cómo ha sido el crecimiento en el sector exportador?
En un comienzo, nos apoyábamos mucho en las actividades de ProChile, pero poco a poco nos fuimos independizando para comercializar nosotros directamente. Y yo me he hecho cargo de esta labor en la viña. No puedo decirte que tenemos una marca afuera, pero sí tenemos muy buenos clientes. Además, todo este proceso de crecimiento de las exportaciones, que comenzamos hace doce años, nos obligó a invertir en capital humano, tecnología, adquirir más cubas para tener mayor capacidad productiva y toda una infraestructura que permita responder a las demandas y cumplir con los estándares de calidad que hoy exige el mercado.
¿A qué países exportas?
Hemos logrado estar muy fortalecidos en varios países, como es el caso de Japón. También, en Estados Unidos siento que estamos haciendo una muy buena gestión, donde tenemos una persona contratada que vive allá, para promocionar y vender nuestros vinos. Y Brasil, un mercado donde nos estamos consolidando fuertemente. Como objetivos futuros nos hemos propuesto Rusia y China, que tienen un enorme potencial que todavía no estamos aprovechando al ciento por ciento.
¿Cuáles son las líneas más premiadas de Viña El Aromo?
Sin ser soberbio, es muy raro que mandemos un vino a un concurso y no sea premiado. Pero nuestra primera medalla, que fue muy significativa para nosotros, fue en el concurso de Bruselas, el año dos mil, donde nuestro merlot, de la línea Aromo Reserva Privada del noventa y ocho, obtuvo medalla de oro. Eso fue como una inyección de energía, que nos sirvió para creer que se puede, fue darnos cuenta de que nuestro esfuerzo y trabajo era valorado. Otra medalla importante fue el Catador Hyatt, del dos mil seis, que fue el primer vino de la línea Dogma, y ahí ganamos la gran medalla de oro con nuestro cabernet sauvignon. Otro gran logro fue en el dos mil nueve, en el Annual Wines Awards con el cabernet sauvignon Aromo Reserva Privada dos mil siete, que recibió dos premiaciones muy importantes: Best Red Value y Trophy al mejor cabernet sauvignon.
¿Cómo ha sido tu experiencia laboral de trabajar con la familia?
Siempre trabajar en familia tiene complicaciones adicionales, ya que se involucran sentimientos. Pero eso mismo hace que los buenos momentos sean mucho más celebrados. Lo importante es nunca perder el norte, esto es un negocio y, por lo tanto, las decisiones se toman desde la razón y no desde la pasión.
¿Cómo fueron tus inicios en la viña y cómo te sientes ahora?
Cuando partí en la viña me toco viajar mucho, pasaba cuatro meses del año afuera, fue difícil. En cambio ahora, estamos con un equipo comercial estable y trabajando fuerte en el área de producción para garantizar a nuestros clientes que sus productos se fabrican con los estándares que ellos requieren y a tiempo.
¿Cuáles son los proyectos de viña El Aromo?
Dentro de nuestros proyectos, ahora estamos trabajando con nuestra enóloga, Jimena Egaña, en un vino ícono, que vamos a sacar próximamente. Todavía no definimos las variedades, pero lo más probable es que sea tinto. A futuro queremos enfocarnos más en las exportaciones, subir su precio promedio y seguir ampliando nuestros mercados.
"Creo que nuestro sello, y en eso nos diferenciamos, es que podemos acomodarnos a las exigencias del mercado. Somos flexibles a nuevos proyectos, a nuevas ideas o propuestas que nuestros clientes quieran desarrollar."