Tell Magazine

Entrevistas

EDICIÓN | Febrero 2013

“Soy la peor gurú del mundo”

Isha, guía espiritual
“Soy la peor gurú del mundo”

Dice que no le gusta que la sigan a ella, sino que pongan en práctica su sistema. Considerada por muchos como la gurú del jet set criollo, Isha rompe algunos mitos y explica cómo se transformó en guía espiritual sin buscarlo. “Yo solo enseño lo que viví. Nada más complicado”.

Por Mónica Stipicic H. / Fotos Andrea Barceló / Agradecimientos Hotel Sheraton Santiago.

El día que Jennifer Lee Duprei, vocalista de una banda de rock en Australia y entrenadora de caballos de carrera, se dio cuenta de que seis integrantes de su familia habían muerto en poco tiempo, que profundos cambios la acechaban, que ya no tenía dinero y que no importaba cuánto trabajara para lograr sus objetivos, siempre aparecía algo que le impedía sentirse satisfecha y feliz; ese día, esta mujer decidió ir hacia su interior y buscar dentro de ella misma algo que perdurara.

“Ese fue el nacimiento de mi sistema. La consecuencia de cambios, de pérdidas y de darme cuenta que había algo más importante. Cuando me conecté internamente, lo que más me sorprendió fue darme cuenta de que no me amaba a mí misma, que todo lo que hacía era para demostrar cuánto valía. Cuando encontré ese lugar interno de amor consciente, supe que eso era lo más importante”, explica.

Isha, nombre en sanscrito que significa “conciencia humana completa”, se aleja un poco de la imagen tradicional de un gurú espiritual. Con el pelo largo y siempre vestida de negro, va a todas partes en compañía de su asistente y amiga Durla, quien oficia de traductora, porque aunque Isha entiende perfectamente el español, sus respuestas son en un marcado inglés australiano. Durante la conversación se toma una coca light, se ríe y bromea… no parece uno de esos personajes que levitan y reparten por el mundo mensajes de paz y amor.

¿En qué minuto decidiste empezar a transmitirle a otros lo que tú estabas viviendo?
Me considero una mujer muy afortunada, porque tengo un proceso de conciencia muy fuerte y logré encontrar lo que muchos buscan: vivo en plenitud, despierto feliz, no tengo adicciones… he dejado ir todo eso. Cuando uno logra ese estado, empieza a hablar sobre eso, a compartirlo con el resto. Jamás pensé en convertirme en maestra espiritual.

¿Sientes que has debido sacrificar algo para dedicarte a esto?
Nada. Al contrario, lo he recibido todo. Soy la mujer más afortunada de la tierra. Amo mi vida, estoy rodeada de gente increíble, mi equipo de maestros es mi familia, atraigo a la gente más hermosa a mi mundo.

La base de tu experiencia es que para dejar atrás adicciones, depresiones y pérdidas hay que trabajar desde uno mismo…
Muchas personas pueden ayudar, pero, en última instancia, cada uno es responsable de su propia felicidad. Yo viajo por todo el mundo y me encuentro con mucha gente esperando que alguien les dé algo… que Dios, el presidente, la pareja, los niños hagan algo por ellos, cuando la búsqueda debe darse en uno mismo. Lo más importante de mi mensaje es promover la capacidad de estar con nosotros. Todo es contractual, lleno de condiciones, pero cuando uno se transforma en el amor, entonces ya hay conciencia de los propios comportamientos.

¿Cómo se estructura este sistema?
Lo que yo enseño es exactamente lo que viví. No es nada complicado. Hay que usar ciertas facetas para ir hacia adentro, para llegar a un lugar interno de paz. Como consecuencia de eso, nuestra propia vibración comienza a elevarse, cambias el comportamiento y te vuelves transparente, vulnerable y honesto. El sistema tiene pasos, pero en realidad son una consecuencia automática de la expansión de la conciencia.


SISTEMA Y MEDITACIÓN

El Sistema Isha posee ciertas etapas o “facetas”, como ellos prefieren llamarlas. Nuevas y diferentes a cualquier técnica de meditación, control mental, yoga o reiki, estas son: Repetir frases con los ojos cerrados durante una hora diaria; Sentir las emociones; Hacer ejercicio físico; Beber agua; Ser reales, completamente humanos; Hablar siempre la propia verdad; y Enfocarse en el amor-conciencia.

¿La meditación juega un rol muy fuerte en estas facetas?
Yo solía meditar mucho… era la reina de la meditación. Lo hice durante veinte años y lo enseñé. Pero esto va más profundo, uno se transforma en la experiencia y eso no solo se logra cuando uno medita, al unificarse se empieza a sentir paz todo el tiempo, incluso caminando por la calle.

Pero para llegar a eso hay un proceso muy fuerte, como el que vivió la actriz Ximena Rivas, quien estuvo en tu centro durante seis meses, meditando diez horas diarias.
Uno tiene que encontrar ese lugar en la mente y vivir el momento, no ocuparse del futuro ni del pasado. Ximena hizo un proceso de autoconocimiento a full que puede cambiar tu vida. De verdad, hay un antes y un después, eso es lo que ella y muchas otras personas han hecho. Y el cambio es impresionante.

Algo parecido pasó con Jael Unger, quien dejó todo atrás para seguirte…
Ella es un gran ejemplo de cómo alguien puede tenerlo todo y no ser feliz. Jael tenía la familia y la carrera perfectas, todos la amaban, hermosa y con un buen pasar económico; pero no estaba feliz, porque no se amaba a sí misma y era muy insegura y enfocada en lo que le faltaba. Si uno la ve ahora, se da cuenta de que es una flor, como un sol… está llena de amor, confianza… una persona completamente diferente.

¿Cuáles son las resistencias conscientes o inconscientes que tienen las personas para entregarse a este proceso?
La gente no cree que merece el amor, las personas son muy adictas a sufrir, a sentirse víctimas y tienen mucho miedo al cambio. Pero siempre hay un punto en que es necesario cambiar para que la vida no se nos haga intolerable. Los seres humanos tienen que evolucionar y en esta evolución comenzamos a encontrar más libertad, a disfrutar la vida… la vida es maravillosa, el mundo es maravilloso. Pero estamos tan enfocados en lo malo que no podemos verlo.

¿Y eso es un símbolo de estos tiempos o siempre ha funcionado así?
Siempre ha sido igual. Los seres humanos siempre están llenos de conflictos y dramas, siempre saliendo a la guerra, matándonos unos a otros. Las personas están muy cerradas en sus estructuras mentales y limitaciones. Pero creo que estamos viviendo un buen momento, todo está empezando a cambiar, cada día hay más gente buscando espiritualidad y eso es maravilloso.


CRÍTICAS Y AMOR

Isha vive la mitad de su tiempo arriba de un avión. Acaba de llegar de Europa y ahora continúa viajando por Latinoamérica hasta enero, cuando participará en un evento en India junto a cincuenta líderes espirituales del mundo, incluyendo al Dalai Lama. No se sorprende del lugar que ocupa hoy, básicamente porque no tiene demasiada conciencia del éxito y la fama: “Es curioso lo que me pasa, pero no me sorprendo. Es como ‘ok, bueno’, porque lo único que hago es transmitir un mensaje que para mí es absolutamente natural”.

¿Por qué crees que tu sistema tiene tanto éxito en América Latina?
Porque los latinos son perfectos para el sistema. Son muy emocionales, apasionados y naturalmente espirituales. El sistema lo asimilan muy rápido porque no viven tanto en sus cabezas y hasta el más intelectual tiene la capacidad de sentir su corazón.

El centro neurálgico del sistema Isha está en la costa uruguaya, en una casa frente al mar, donde todo el año llegan personas interesadas en aprender el sistema, realizar sesiones de autoconocimiento o, simplemente, compartir con ella. También tiene un centro en México y más de treinta maestros que reparten sus enseñanzas alrededor del mundo.

Te dedicas a una actividad en que es muy fácil encontrar “chantas”, falsos vendedores de promesas…
El otro día leí una historia, un cuento hindú, de un tipo que vendía pastillas para ser más inteligente. Un comprador volvió una semana después a reclamarle que las tabletas no funcionaban, que eran solo azúcar. Y el vendedor le dijo: “claro que funcionan. La semana pasada me creíste y ahora eres capaz de venir a reclamarme”… Todo sirve, porque en algún punto ayuda a evolucionar, a crecer. Ningún maestro puede sanarte. Pueden darte herramientas y ayudarte, pero tú tienes que hacerlo. Si estás buscando una cura milagrosa no la vas a encontrar.

¿Cómo enfrentas las críticas? Hay quienes dicen que esto no funciona, que es un negocio, que solo es para los “famosos”…
Los humanos son así, y está bien. No tengo que confrontarlos ni probar nada. Yo sé, en mi corazón, lo que estoy haciendo y hay gente que puede decir lo contrario, pero soy yo la que duerme conmigo todas las noches...

Amarse a uno mismo suena lógico… hasta evidente. ¿Cómo se logra hacerlo en términos prácticos?
Si comienzas a practicar empiezas a desarrollar la seguridad interior y a experimentar un estado de conciencia que te empuja a ir más adelante. Es como alimentar a un recién nacido, una evolución natural. La gente realmente no tiene idea de qué es el amor. No es una cena romántica, sino que una energía y cuando la encuentras es como si hallaras la primera gota de agua en el desierto.

¿Existe efectivamente un minuto preciso en que uno siente que encontró lo que buscaba?
Claro que sí… después son muchos más momentos. Empiezas a tener revelaciones. Cuando nos sanamos, toda nuestra familia empieza a cambiar, todos los dramas se empiezan a ir y el amor brilla.

Llegar a esta alegría implica darle cabida a otros sentimientos, como la pena, la ira…
Absolutamente, es cosa de mirar a los niños… ellos tienen emociones a flor de piel, viven el momento preciso y no están llenos de prejuicios.

¿Cómo puede llegar la gente a Isha?
Hay muchas formas. Yo vengo dos veces al año a Chile a dar cursos y tengo maestros par dar apoyo. También es posible viajar a Uruguay, donde tenemos intensivos maravillosos y súper accesibles. Y si no es posible hacer nada de eso, hay libros que te enseñan, y una película… todo está disponible. Este sistema no implica entregarse a nadie, trasciende a la persona. Siempre digo que soy la peor gurú del mundo, porque estoy repitiendo que no hay que seguirme a mí, sino buscarse a sí mismos. Es un mensaje muy moderno y terrenal, acorde con nuestros tiempos.


“Las personas son muy adictas a sufrir, a sentirse víctimas y tienen mucho miedo al cambio. Pero siempre hay un punto en que es necesario cambiar para que la vida no se nos haga intolerable”.
 

 

Otras Entrevistas

» Ver todas las entrevistas


OPINA

  • Verificación Anti SPAM, Ingrese el resultado de la siguiente operación9+7+5   =