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EDICIÓN | Febrero 2013

El antes y el después de los observatorios astronómicos

Por Arturo Gómez, astrofotógrafo Observatorio Astronómico Cerro Tololo
El antes y el después de los observatorios astronómicos

Quizás los lugares en donde se ve una mayor evolución tecnología mundial, sea en los observatorios astronómicos. El ojo humano frente a los oculares, ha sido reemplazado por sensibles cámaras de televisión. Incluso los astrónomos, muchos de ellos, ya no viajan ni vienen a Chile, porque los sistemas satelitales de comunicación, han facilitado estar "presentes" en nuestras salas consolas, dirigiendo en forma remota, la observación.

Afortunadamente para nuestros profesionales chilenos, nuestro país cuenta con los centros más famosos del mundo, tanto en la astronomía óptica como en la astronomía de especiales longitudes de ondas, que son captadas y estudiadas solamente con antenas parabólicas, astronomía llamada "radioastronomía" y que, en la actualidad, el mayor observatorio radioastronómico del mundo está en Chile, en San Pedro de Atacama, en el complejo "ALMA", a cinco mil metros de altura sobre el nivel del mar.

Desde hace cincuenta años que el Observatorio de Cerro Tololo está en Chile y desde esa fecha, 1962, los cambios que han experimentado los instrumentos y telescopios son impresionantes.

Largas noches de observación, en donde al ojo, frente a los oculares, se le exigía su máxima capacidad para ver débiles objetos en las profundidades del espacio. Allí, al lado del telescopio, no era posible usar una estufita para aminorar las bajas temperaturas de la noche, o bien, no era posible usar una fuente de luz cercana al telescopio, porque ambas cosas alteraban la eficiencia y nitidez de las imágenes, que quedaban registradas en placas fotográficas, las cuales, al amanecer, eran reveladas con químicos que se preparaban en el mismo observatorio.

La falta de computadores, en aquellos años, hacía que cada astrónomo y su ayudante chileno se esforzaran al máximo para que la noche rindiera en una mayor cantidad de objetos observados por hora.

En las largas noches de invierno, que duraban doce horas promedio, las temperaturas bajo cero eran habituales; pero en verano la cosa cambiaba radicalmente, ya que la noche se reducía a ocho horas cálidas y breves.

Los voltajes usados en las fuentes de poder, para activar los instrumentos y hacerlos sensibles a los reducidos fotones que llegaban desde las estrellas, galaxias y nebulosas al telescopio, fluctuaban entre los seiscientos mil y veintisiete mil voltios.

El uso de elementos criogénicos para bajar las temperaturas de los detectores de fotones, como el "hielo seco", nitrógeno líquido y el helio, eran de uso habitual. Los cursos e instrucciones para la manipulación de estos elementos estaban a cargo de expertos en prevención de riesgos.


Muchos premios Nobel vienen a estos centros astronómicos a desarrollar sus teorías y, para ello, piden que los instrumentos que usen en sus investigaciones estén a la altura de sus exigencias; es decir, muchas veces instrumentos únicos en el mundo, desarrollados y creados para una investigación específica.

Recuerdo que en la década del setenta tuvimos, en Cerro Tololo, al Premio Nobel de Física que desarrolló el famoso y útil "Rayo Láser", que hoy en día, para escuchar música o apuntar a una pantalla, lo usamos a diario, y su creador estuvo aquí, en tierra chilena, empleando nuestros instrumentos. Su nombre... doctor Charles Townes, hombre sencillo y cordial. Se fue enamorado del Valle de Elqui, por su belleza natural, y de nuestros cielos limpios y transparentes.

Y no solo físicos visitan estos centros astronómicos, también astronautas que, usando el conocimiento de esta ciencia exacta, han instalado complejos telescopios espaciales en órbita terrestre, llevados por alguno de los transbordadores espaciales, en el pasado.

Lo más reciente en Premio Nobel, fue el recibido, en el año 2011, por tres astrónomos que usaron, en Tololo, el potente telescopio óptico "Víctor Blanco", para dar paso al descubrimiento de la Expansión Acelerada del Universo y que revolucionó la astronomía actual.

Pero lo que nunca ha variado en el tiempo, han sido sus exigencias cuando vienen a usar los complejos instrumentos y telescopios, ubicados aquí, en un lejano país, cuna de ideas y proyectos y que, muchas veces, desconocemos que se originan acá, en nuestra tierra… en Chile.

 

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