El viaje que les contaré lo hice con un gran guía culinario, mi amigo Miguel Ángel Provoste, quien me acompañó en estas recientes vacaciones por el sur.
Hay varios caminos a seguir. Si partimos en Concepción, como punto neutro, les recomiendo tomar el borde costero hacia el sur y llegar a la caleta Tubul, donde encontrarán los más ricos mariscos. Esta caleta fue arrasada por el maremoto del 2010, pero ya está felizmente en pie.
Pueden ir a Lebu y visitar un restaurant del puerto donde la especialidad de la casa son los ahumados, como la reineta, la sierra y el salmón, que para mí son los mejores de Chile. Por supuesto, acompañados de un muy buen pipeño de la zona. Luego llegarán a Cañete, un lugar bien mágico. Recomiendo acá el restaurant La Sazón, del reconocido chef Carlos Beltrán, con platos vasco-franceses e ingredientes mapuches. Imperdibles, los sándwiches del Bendito Antojo, con los sabores inconfundibles de digueñes, changles, piñoñes, etc. y las aguas minerales Machitún, elaboradas con hierbas naturales.
Nos alojamos en el lago Lanalhue en las cabañas de Pedro Durán, gran empresario de la zona, quien además tiene un catamarán que cruza el lago. Se llama El Arca de Quelén y permite conocer las preparaciones locales y escuchar relatos y música mapuche, a cargo de don Armando Marileo.
Arribamos a Contulmo (lugar de paso) y pasamos derechito a Casa Kortwich, que ofrece recetas con directa descendencia alemana. Ahí “nos sacrificamos” comiendo ganso asado y riquísimos kuchenes. Avanzamos hacia un lugar de tinas calientes, acompañados de buenas cervezas.
Llegamos a Purén, específicamente a Lahuenco (aguas que sanan), donde permiten vivir la experiencia de dormir en una ruca mapuche, entre frazadas de lana de oveja, y conocer la sono terapia.
Después de comprobar que la zona sigue igual desde la llegada de las primeras colonias italianas y de haber disfrutado de todo el recorrido sureño anterior, fuimos a Lumaco, donde la gastronomía es mágica. Nos recibieron en el restaurant Donde Primo (así se llama su dueño), donde comimos todo tipo de embutidos, preparados y ahumados en el mismo local. Al cruzar la calle, hay una bodega gigante con más de cinco mil patas de jamón proscuitto con un sabor único.
Recomiendo que sigan este viaje, donde prima la tranquilidad para todos los turistas.
Les entrego mi receta para que la preparen o se las preparen, un abrazo y a descansar en este verano:
CONEJO ESTOFADO DEL BENDITO ANTOJO
-1 conejo
-4 codornices
-1/2 repollo
-2 zanahorias
-1 cebolla
-6 papas
-1 ajo machacado
-1 litro vino blanco
-Sal, pimienta.
Preparación: En una olla, saltear las cebollas cortadas junto con las zanahorias en rodajas, agregar el ajo. Luego, sumar el conejo trozado y las codornices, el vino, sal y pimienta. Las papas y las hojas del repollo van como tapa. Dejar cocinar por cuarenta minutos y acompañar con un rico arroz. Sugiero acompañar de un carmenere Casa Silva.
“Después de comprobar que la zona sigue igual desde la llegada de las primeras colonias italianas y de haber disfrutado de todo el recorrido sureño anterior, fuimos a Lumaco, donde la gastronomía es mágica”.