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EDICIÓN | Enero 2013

Laguna Viva

Salar de Llamara

Es uno de los pocos lugares en el mundo donde es posible encontrar organismos primigenios de la vida en el planeta; este impresionante e instructivo tour nos lleva más allá de la realidad, en un viaje permanente a la prehistoria. En pleno desierto de Atacama, a un poco más de una hora de Iquique, nos encontramos con este paisaje milenario. A continuación, un safari fotográfico dirigido por Nomad Expeditions.

 

Por: Soraya Valdivieso; Fotografías: Nomad Expeditions.

Para comenzar esta aventura debimos madrugar. A las cuatro y media de la mañana, ya teníamos todo listo y preparado para iniciar nuestra aventura. Muy puntual, justo a la hora acordada, nos pasó a buscar el jeep de Nomad Expeditions. El objetivo de nuestra cita era vivir la experiencia de un safari fotográfico y lograr la mejor postal del lugar visitado. Para conseguir nuestro propósito, la agencia turística nos entrega equipos profesionales y un programa estratégicamente calculado. Iniciar el viaje en ese horario tiene el fin de atrapar el alba en pleno salar.

Por la Panamericana, rumbo sur, comenzamos a divisar los primeros indicios del amanecer. El salar está a ciento cuatro kilómetros desde Iquique, por lo que el trayecto es largo, pero no se hace pesado porque en el camino se aprecia la ex oficina Victoria y se para obligatoriamente en el control aduanero de Quillagua, que, por cierto, es un lugar de aire extremadamente limpio y gélido, además de ofrecer un paisaje coloreado por arbustos verde opaco. Todo parece mágico y hasta el desayuno en el camino tiene un gusto especial.

El viaje está programado en base a los horarios propicios para la fotografía, por lo que a las siete en punto estamos caminando rumbo a la laguna. A medida que nos acercamos, logramos divisar el inmenso campo de sal que cubre todo el lugar. Parece ser un espejismo. Da la sensación de estar caminando sobre hielo ligero, lo que sumado al viento y al intenso brillo blanquecino, nos da la sensación de estar en otro planeta o, a lo menos, en una película de ficción.

Frente a la laguna de Llamara, todos nos quedamos sin aliento y un silencio que pareció perpetuo nos provocó gran escalofrío a los aventureros. Es emocionante estar en presencia de uno de los lugares en que se mantienen ejemplares de las primeras formas de vida en el planeta. Esta laguna es un testimonio, en sí misma, de lo que significa la evolución y es muy potente lograr que todo lo aprendido en libros y clases, adquiera otra dimensión cuando es vivida.

En apenas unos cuantos metros entendemos algo de la magnificencia de la vida en el planeta. Aquí ya no importan las ideologías, ni las creencias individuales: la evolución o la creación nacen del mismo excepcional suceso y está allí frente a tus ojos.

La laguna de Llamara es de aguas cristalinas de color azul turquesa. Las formaciones rocosas son alternadas por agua, que al ojo inexperto tienen la misma forma de hongos gigantes salientes del mar. Una vez cerca se pueden apreciar interminables e ínfimos filamentos de roca salina blanca y si el viajero tiene suerte, se puede ver algún tipo de lagarto submarino propio del lugar o más de una burbuja que nos indica la presencia de otras especies. La laguna no parece ser profunda, pero sus aguas oscurecen a medida que se acercan al centro.

Nuestro guía interrumpe la observación, para darnos una pequeña inducción sobre la zona, los estromatolitos y la fotografía. Concluye diciendo que desde ese momento tenemos dos horas de expedición libre para fotografiar. Son las primeras horas del amanecer y todos, con nuestros equipos, tomamos posición para el mejor ángulo. La sesión de fotos nos hace dispersar. Cada uno, a través del lente, construye una experiencia única, diferente y especial.

El cielo se terminó de pintar rosa y pasó a un amarillo luminoso. Es una luz maravillosa, casi perfecta como para pintar un cuadro, por lo que todos aprovechamos la instancia y desenfundamos las cámaras para tratar de atrapar algo de los colores que nos rodean. El safari fotográfico por el lugar se transforma en una experiencia muy lúdica. Aprovechamos cada momento y hasta nuestros compañeros se convierten en modelos para particulares retratos sobre un paisaje impresionantemente bello.


EXPERIENCIA ANCESTRAL

Seguimos nuestro recorrido hasta la aldea prehispánica de Ramaditas; el paisaje comienza a cambiar o, mejor dicho, a secarse: nos encontramos en plena pampa. Ramaditas fue, antiguamente, una estación de ferrocarril. Abastecía locomotoras a vapor que cumplían la labor de trasladar el salitre. Era un lugar especial, como un oasis en el desierto; el agua que utilizaban provenía de diversas norias. Pronto seguimos camino a la Quebrada de Huatacondo.

La carretera se vuelve inhóspita y se va dividiendo entre dos caudales, ahora secos. La quebrada deja una franja de poca dimensión entre grandes montañas, por las que transitamos apenas. Es como si el desierto se viniera encima. Sin embargo, los arbustos y el colorido de la quebrada nos distraen y nos recuerdan el motivo de nuestro viaje. El invierno estival —más conocido como invierno boliviano— pasa violentamente por esta zona, dejando como linda huella una estela de flora y fauna indómita. Antes de visitar el pueblo nos reunimos para almorzar al aire libre en la misma quebrada.

Huatacondo es un pueblo centenario marcado por la pujanza de sus habitantes nativos, únicos en la región que no pertenecen a la etnia aymara. El recorrido es muy agradable, sus caminos son de piedras construidos por ellos mismos que conservan la técnica hispana.

Pero lo principal de esta aldea son sus cultivos, lo que ha sido una permanente fuente de abastecimiento para sus habitantes. Actualmente, la mayoría son de avanzada edad, aunque no se podría adivinar un rango etáreo, porque se mantienen en excelentes condiciones físicas. Son cincuenta y tres personas las que habitan el pueblo y han tenido un loable desarrollo, el que los destaca como la localidad más limpia de Chile. Dentro de sus exitosas iniciativas, tienen una micro red de generación eléctrica a base de energías renovables no convencionales. La “Energía Sustentable Cóndor” se llama este proyecto que enorgullece a toda la comunidad, compuesta por personas agradables y muy sociables.


CUNA DE DINOSAURIOS

A metros del pueblo y siguiendo un antiguo sendero, encontramos un lugar de gran riqueza arqueológica, la zona se llama Tamentica, que cuenta con un museo de sitio, es que aquí existen evidentes huellas de la vida prehistórica que datan de entre tres mil y mil años atrás.

Los petroglifos de Tamentica se pueden apreciar muy de cerca, en una roca de mediana dimensión son evidentes las aves marinas, hombres cargando bultos en sus espaldas,  lagartos y caminos que reflejan los contactos que estos hombres mantenían con la costa marítima del Pacífico y los lagos interiores del continente como el Titicaca y el Poopó, en la actual Bolivia. Un mirador deja ver la magnificencia de una quebrada adyacente, donde se pueden ver huellas de animales prehistóricos, dinosaurios probablemente.

El recorrido se abre camino hacia las cascadas petrificadas, un lugar sorprendente. Aquí las cascadas de origen natural se formaron hace miles de años y por el escurrimiento de aguas con alto contenido mineral, explica nuestro guía, misteriosamente se petrificaron y, al igual que el salar de Llamara, es uno de los pocos lugares en el mundo que exhibe esta maravilla, sin duda un espacio insólito para la mejor postal.

Con todas estas imágenes en las cámaras, pero sobre todo en nuestras retinas, debemos emprender el camino de regreso. Es una jornada intensa, pero altamente recomendable y que, incluso, puede realizarse más de una vez. De hecho, ya de vuelta recuerdo varios detalles que quizás se me pasó capturar. Parece que tendré que volver mucho antes de lo que pensaba.

Nuestro Dato:
NOMAD EXPEDITIONS
www.nomadexpeditions.cl
Calle Aníbal Pinto Nº 788, Iquique.
Teléfono: 56 - 57 - 473088.


“En apenas unos cuantos metros entendemos algo de la magnificencia de la vida en el planeta. Aquí ya no importan las ideologías, ni las creencias individuales: la evolución o la creación nacen del mismo excepcional suceso y está allí frente a tus ojos”.
 

 

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