Desde su rol como presidente de la Escuela de Negocios Mineros, este destacado antofagastino, está convencido de que la mejor fórmula para que la industria minera permanezca productiva en el tiempo, es difundir el conocimiento en el terreno donde esta surge. Mal que mal, el norte chileno es casi un laboratorio al aire libre, donde los profesionales del área logran un grado de especialización basado en la experiencia y la aplicación de los más altos estándares a nivel mundial.
Por Claudia Zazzali C. / Fotografías: Maximiliano Troncoso
“Nunca dejes de aprender” le dijo una vez un profesor en el colegio y esta frase le hizo tanto sentido que hasta hoy la aplica en cada momento de su vida. Quien recibió este consejo es Pedro Damjanic, vicepresidente de Producción de Minera Escondida, director del Centro de Entrenamiento Industrial y Minero, CEIM, miembro del Consejo Económico de la Universidad Católica del Norte, empresario y, además, presidente de la Escuela de Negocios Mineros de ese plantel.
Antofagastino de tomo y lomo, amante confeso de Hornitos y su extensa playa, deportista y con un talento único para sacar el máximo provecho al tiempo, defiende el talento local, mientras no pierde ni un detalle de los procesos productivos de la minera privada más importante de Chile.
APRENDER HACIENDO
La Escuela de Negocios Mineros, una entidad autónoma que funciona bajo el alero de la Universidad Católica del Norte, nació como respuesta a la necesidad de mejoramiento continuo de quienes trabajan en la industria de la gran minería.
El medio exige estar al día, y ojalá un paso adelante, en materias que van desde la optimización tecnológica, hasta el desarrollo de habilidades blandas. Por ello, la ENM cuenta con el apoyo de las grandes mineras nacionales e internacionales que operan en Chile.
Su objetivo principal es generar líderes para la industria minera del futuro y su carta de presentación es el Magíster en Gestión Minera, programa que se dicta en conjunto con la Universidad de Queensland, Australia, y en el que participan destacados profesionales y docentes con amplia trayectoria en minería local, nacional e internacional.
“Hoy en día, uno de los principales orgullos de nuestra Escuela de Negocios es que gran parte de sus egresados cumplen funciones directivas en diversas empresas, validando los esfuerzos de todo el equipo humano que está detrás”, asegura Damjanic.
EL FUTURO
Además del perfeccionamiento de las personas, otra de las prioridades de Damjanic es asegurar la sustentabilidad de la industria minera en el largo plazo. Según su visión, es fundamental entender los escenarios futuros y de esta forma, reducir al mínimo los riesgos, en todo ámbito. Desde lo medioambiental hasta lo económico.
¿Cuál es la clave para mantener vigente esta importante industria?
El secreto está mantener procesos óptimos. Para lograrlo se requiere un conocimiento profundo de cada etapa, analizando los factores que pueden mejorarse o suprimirse, en pos de lograr la simplicidad del negocio. Este concepto a veces parece inalcanzable, pero si visualizamos el camino, planificamos los pasos uno a uno y hacemos el trabajo bien desde el principio, pasar de lo complejo a lo simple, es muy posible.
Y en esta constante evaluación de los procesos ¿qué rol cumplen quienes trabajan en la industria?
Las personas son quienes protagonizan un proceso exitoso. Para producir bajo los altos estándares de exigencia que existen en nuestra área, requerimos de profesionales de excelencia, infraestructura de primera calidad y servicios ad hoc, lo que genera un círculo virtuoso que, en la actualidad, funciona perfectamente. Para que todos ganemos, todos debemos mantener objetivos comunes y estar con un pie en el presente y otro en el futuro.
Suena bien ¿pero funciona en la práctica?
Definitivamente si. Somos una industria globalizada y por lo tanto, más que una necesidad, es un deber proyectarnos en el tiempo y buscar las formas de mantenernos de manera sostenible. Por eso las empresas están constantemente invirtiendo en tecnología, porque de esta forma los resultados llegan. Pero ojo que cuando hablo de tecnología no me refiero solo a comprar equipos, sino más bien al conocimiento asociado. Un caso bien emblemático en Estados Unidos, es el de la industria del petróleo. El precio que manejan ha permitido que se invirtiera mucho dinero en investigación y desarrollo. Gracias a eso, ellos hoy son capaces de producir petróleo nuevamente a rangos altos y con una proyección que, el 2020, nuevamente los posicionará como los primeros productores de petróleo en el mundo. Ese es un ejemplo de inversión en conocimientos y retorno económico.
Como dicen, no hay que preocuparse… hay que ocuparse
Por supuesto, y por ello es relevante invertir en desarrollo tecnológico e intelectual y asegurar de esta forma el largo plazo. Esa es mi opinión personal y que es compartida por todo el Comité Directivo de la Escuela de Negocios Mineros. Sabemos que estamos bien encaminados porque hoy vemos los primeros frutos, que son un adelanto de lo que vendrá: profesionales de excelencia involucrados en una estructura virtuosa desde la teoría a la práctica.
¿Mantener el mejoramiento continuo fue la razón de ser de la Escuela de Negocios Mineros?
En la medida en que el entorno del negocio se iba complejizando, se hizo imprescindible generar una instancia para potenciar el capital humano local. Estamos en primera línea y por ende, ¿quién mejor que nosotros, los que trabajamos día a día en esta industria, puede entender las necesidades del negocio? Uno de nuestros valores agregados es que nuestros profesores conocen lo que significa ser minero y eso nos ha permitido tener un estándar muy bueno, práctico y efectivo.
¿Quiénes hacen el programa de Magíster en la Escuela de Negocios Minero?
Lo ideal es que sean profesionales que ya estén ejerciendo alguna función dentro de la industria, para que aprovechen al máximo cada instancia. Por otro lado, los conocimientos que se adquieren también pueden ser aplicados en otros ámbitos, pues la minería debe ser la industria más sofisticada que hay en Chile. En nuestro sector hay una constante innovación en técnicas, tecnologías y sistemas de administración que son de altísimo nivel y, obviamente, se van traspasando a otras áreas de desarrollo.
LECCIONES DE VIDA
Su padre llegó de Croacia y su ejemplo de trabajo y esfuerzo lo marcó a fuego. El deporte y el estudio lo acompañaron siempre, sobre todo después de escuchar a uno de sus profesores en el Colegio San José que le dijo: “el que no sabe, no vale”. A partir de entonces, nunca dejó de estudiar y perfeccionarse. Ingeniería primero, después un máster en matemáticas, uno en estadística, un diplomado en administración de negocios, un MBA, estudios en Estados Unidos, Suecia y Cambridge, son parte de su historia intelectual.
¿Qué lección le daría a un joven que está recién empezando y que se siente abrumado con tanta responsabilidad?
Hay que organizar las prioridades, no podemos hacer de todo, todo el tiempo. Si conocemos nuestras responsabilidades, nos involucramos con nuestro equipo y entendemos los objetivos de nuestras tareas, tendremos claro el camino. Es una cuestión de equilibrio y confianza. En lo único que no se puede transar, es en lo que nos hace bien como individuos. Si no estamos cómodos con nosotros mismos, es imposible funcionar en otras áreas de la vida.
¿Cuáles son sus espacios “intransables”?
Hacer deporte. Desde muy joven he practicado distintas disciplinas y hasta hoy me doy un tiempo para hacerlo con la mayor frecuencia posible. Juego tenis y troto mucho. Cuando troto, me siento bien conmigo mismo, reflexiono, planifico, pienso en mis hijos, en mi familia, en mí. Qué voy a hacer de mí en el futuro.
¿Cómo se ve a sí mismo?
En el mediano plazo, sigo enfocado en mi trabajo, en entregar lo mejor de mí a cada uno de las responsabilidades que asumo. A futuro, me veo dedicado a mi negocio que, hasta hoy, me ha dado muchas satisfacciones. Como se trata de una empresa más pequeña, me mantiene cerca de lo cotidiano, lo que es muy importante cuando se trabaja con personas. Por muy alta que sea la posición que uno tiene, no debemos afectarnos por “mal de altura” y buscar la forma de mantenernos conectados con los detalles de la vida diaria. Así no nos perdemos en cifras y seguimos luchando por ser cada vez mejores, en todo ámbito.
Dentro de las prioridades, ¿dónde está la familia?
Siempre en primer lugar. Mi mujer ha estado siempre apoyándome, dándome los espacios necesarios para estudiar, para cumplir sueños y para mantener mi identidad propia. Mis hijos también son fundamentales: tres hombres y dos niñitas, con quienes comparto un lenguaje común que es el deporte, porque nos entrega el equilibrio y los momentos para compartir. Nos encanta Hornito, una playa maravillosa. Ahí pasamos fines de semana con amigos y mi grupo más cercano.
Mientras hablamos, saco la cuenta y no me alcanzan las horas del día para hacer todas las cosas que hace…
Siempre hay tiempo. Es cuestión de organizarse.
“En estas posiciones de altos niveles en la industria, la gente pierde un poco la noción de lo cotidiano. Algunos se afectan por “mal de altura” y se olvidan que las cosas no son tan fáciles, hay que ganarse todos los días el puesto que uno tiene”.