Es parte de la nueva generación de emprendedores creativos sub 30, que viven del diseño y que apuestan por la creación desde el norte. Oriundo de Lautaro, en la Región de la Araucanía, Pablo ha hecho de la diversidad de paisajes que reconoce, su propio mundo. Esas imágenes son las que constituyen Favre INC.
Por Lorena Cisternas M. / Fotografías Andrés Gutiérrez V.
Un día se dio cuenta de la tremenda cantidad de material que tenía guardado. Eran ilustraciones en papel o subidas a internet, repartidas sin una organización lógica. En ese momento, Pablo Favre, diseñador y emprendedor cultural, decidió crear un universo para que todo lo que él creara llevara esa denominación. Así nació Favre INC abreviación de Incorporated. “Me pareció perfecto poder incorporar en mi propio universo todas estas creaciones y las que vinieran”, señala.
¿Cuáles son las imágenes que componen este universo de Favre INC?
De partida, pienso que las ilustraciones que hago son súper honestas, reflejan lo que está en mi cabeza. Son como yo, que siempre procuro ser transparente y mostrar tanto mis falencias como mis virtudes, no podría trabajar de otra manera. Es parte de lo que me inspira. Además, me dejo influenciar mucho por la música, cuando voy pensando en las micros, mirando por la ventana, siempre voy con algún disco de Pedro Piedra o de Gepe; la música hace —por decirlo de alguna forma— más simpático y lúdico el traspaso de la mente al papel. El tercer componente fundamental de mis ilustraciones son las emociones de la vida, tanto las buenas como las malas. Puedo describirme como un alquimista de las emociones, porque a veces me pasan cosas súper tristes, pero en vez de quedarme en esa tristeza, la transformo en creación.
Para Pablo, la ilustración dejó de ser un simple trazado en papel, o una ilustración en un computador y de transformó en un espacio de expresión artística y de conexión con las personas, “estampando poleras, tazones, posters, mouse pad, cosas que las personas pudieran llevar a casa y transformarlas en parte de su cotidianidad”.
¿Cualquier persona se puede reconocer en tus ilustraciones?
He tenido la suerte de recibir muchos buenos comentarios, aunque prefiero concentrarme en que la obra sea honesta con lo que siento en el momento en que estoy creando. Eso es lo más importante, es como la dosis de poesía del momento. La poesía siempre está presente; a pesar de que no soy un gran escritor, logro captar ciertas frases que puedo traspasar a una ilustración. La ilustración y la poesía tienen mucho en común.
DISEÑADOR GRÁFICO
Pablo estudió diseño como soporte de su talento, pero sin saber muy bien a lo que se enfrentaba. De todos modos —dice— todo tuvo un final feliz. “Yo entré a estudiar diseño porque era bien ignorante, la verdad, y no tuve mucho roce con ese mundo antes de entrar a la universidad. Creo que el diseño me llamó la atención porque pensé que era algo relacionado con inventar, con diseñar algo nuevo. No me equivoqué tanto. La carrera me enseñó a utilizar las herramientas para traspasar lo que yo tenía en mi cabeza a un soporte mucho más profesional, ya sea utilizando algunos software, aprendiendo también la materialidad, los tipos de papeles, los colores. Fue como una ventana que se me abrió para mostrar lo que tengo para ofrecer”, explica.
De corta pero intensa trayectoria, Pablo Favre ha sido invitado a participar con algunos de sus trabajos en la conferencia internacional de diseño y cultura gráfica Sudala, que se realiza en Santiago e, incluso, sus ilustraciones adornan poleras y merchandising que se venden en México. Todo a través de la tremenda herramienta de difusión y de contactos que es internet. Hoy trabaja en un proyecto que lo une a otros diseñadores y con el que pretenden, en el breve plazo, impactar en Antofagasta.
¿Cuáles son tus principales proyectos ahora?
Estoy de cabeza trabajando en un proyecto colaborativo —una revista impresa llamada Impulso— con otros ilustradores de Antofagasta que son más jóvenes que yo y son talentosísimos; Sebastián Prieto y un artista underground, grafitero muy conocido que se llama Relib. Es básicamente una revista de arte, con un enfoque innovador en el que vamos a aplicar mucha ilustración. Existe una precuela de esta iniciativa que es una publicación online: Clinche fanzine, que fue donde nos conocimos como ilustradores, intercambiando experiencias y aprendiendo todos de todos.
¿Cómo fue exponer en la Sala de Arte Fundación Minera Escondida?
Tremendamente positivo. Quiero hacer mis propias cosas y tengo siempre el interés y la intención de hacer otra exposición individual. Me han ofrecido estar en otras ciudades como Valparaíso o la Agrupación de Santiago Rebelde en Santiago. Y bueno, mi constante es trabajar en el concepto de mi marca, Favre INC. Ahora estoy en medio del proceso de producción de una línea nueva de poleras que voy a sacar.
¿Dónde pueden encontrarse tus creaciones y productos?
Directamente en mi Facebook, Favre INC y en el Café Atelier AC. Me han ofrecido en otros lugares, pero no me quiero extender mucho por ahora, porque no tengo una capacidad de producción tan grande como para estar atento a los requerimientos, por ejemplo, de otras ciudades.
“He tenido la suerte de recibir muchos buenos comentarios, aunque la verdad es que trato de no pensar tanto en lo que la gente pueda opinar. Prefiero concentrarme en que la obra sea honesta con lo que siento en el momento en que estoy creando”.