Un grupo de veintidós pedaleros -—aficionados del ciclismo— desafiaron la altura cordillerana, los ascensos delirantes y el viento en contra, en un recorrido de más de doscientos cincuenta kilómetros. Dos mini buses, un camión, preparación previa y mucho entusiasmo fueron los compañeros esenciales para llegar a destino. El trayecto por tramos, desde La Serena hasta San Juan, marcó un hito deportivo con esta primera cicletada de integración chilena y trasandina.
Por Verónica Ramos B. / Fotografía: Patricio Salfate T.
Eran cerca de las nueve de la mañana del miércoles 21 de noviembre y en el frontis de la Intendencia Regional se disponía todo el aparataje logístico para dar inicio al Primer Rally Mountanbike Paso Internacional Agua Negra.
De a poco, los veintidós ciclistas participantes se iban sumando al esperado evento. Con chaquetas distintivas y ordenados en línea con sus bicicletas fueron despedidos, formalmente, por las autoridades locales. Luego, una salida simbólica por el centro de la ciudad, mientras, el camión y los dos mini buses esperaban para el traslado de los deportistas hasta Vicuña.
Fueron meses de organización y todo debía salir perfecto. Un nutrido programa de actividades acompañaría el circuito, de manera que los tiempos estaban acotados, al igual que los objetivos de esta iniciativa: deporte, recreación y evangelización.
Al desafío deportivo, se sumó la idea de integrar a esta región con la Provincia de San Juan. Una iniciativa que tuvo su origen en la Corporación para la Integración Paso Agua Negra, en conjunto con el Gobierno Regional de Coquimbo, y lo que en definitiva motivó a que un grupo de ciclistas de la Iglesia Cristiana presentaran este proyecto, el que finalmente fue aprobado.
EL GRUPO DE LOS VEINTIDÓS
El entusiasmo por el proyecto contagió, también, a otro grupo de ciclistas de la zona, llamado Cumbres. Es así como el reto de atravesar en bicicleta la cordillera de Los Andes congregó a veintidós aficionados al ciclismo, un grupo heterogéneo en oficios y profesiones, pero con un espíritu deportivo común que, sin duda, fue el principal aliciente de la travesía.
Empresarios y profesionales reconocidos de esta zona, además de un representante del Gobierno Regional, se hicieron parte de este desafío. Durante seis meses se prepararon, entrenando todos los fines de semana, en un promedio de cuatro a cinco horas de ciclismo de montaña. Subían y bajaban cerros en grupo y cada uno realizaba acondicionamiento físico en gimnasios para estar en forma.
“El proyecto original contemplaba la participación de quince ciclistas, que son los que integran el grupo de la Iglesia Cristiana. El ánimo se expandió e incorporamos a siete personas más, seis del grupo Cumbres y a un representante del gobierno regional. Había mucho interés y tuvimos que cerrar en veintidós, primero, porque manejar un grupo numeroso resulta más complicado y, además, porque el entrenamiento y la preparación debía ser parejo”, comenta el gerente de la Corporación para la Integración Paso Agua Negra y participante del rally, Rodrigo Díaz.
Agrega que, a pesar de que eran de grupos distintos, todos se conocían. Varios de ellos habían sido compañeros de curso, de universidad o de trabajo, lo que facilitó mucho más la organización. Además de Rodrigo Díaz, participaron de esta travesía cordillerana Carlos Martínez, Erick Hicks, Jorge Vargas, Carlos Olivarez, Hans Gálvez, Andrés Valdés, José Antonio Navas, Fernando Sánchez, Peter Mac-Evoy, José Tomás Corral, Mauro Rizzoli, Bruno Velasco, Diego Lastarria, Juan Castillo, Andrés Corral, Daniel Mas, Álvaro Cisternas, Jaime Mizón, Carlos Flores, Sebastián Brito y José Estefano Corral.
PEDALEO EN ALTURA
Por la ruta D-43 Gabriela Mistral, el grupo de los veintidós tuvo su primera salida desde Juntas del Toro hacia el embalse La Laguna, en un recorrido de treinta y dos kilómetros. El siguiente tramo fue desde el Llano Las Liebres hasta el límite fronterizo. Aquí se hizo notar la altura. Son cuatro mil setecientos cincuenta metros sobre el nivel del mar y no todos logran llegar…
“El kilometraje de este recorrido es muy corto, pero el ascenso es muy empinado y la falta de oxígeno afecta bastante. Solo cinco ciclistas llegaron al límite y la gran mayoría se quedó en los cuatro mil doscientos cincuenta metros de altura, pero no por falta de condiciones físicas, sino por un tema de tiempo, ya que el compromiso era estar presentes en la inauguración de la apertura del paso Agua Negra”, recalca Rodrigo.
Los ciclistas que llegaron al límite, ¿tuvieron dificultades?
Los cinco compañeros que llegaron al límite tuvieron que esperar cerca de quince minutos al camión de apoyo, con un viento muy frío y baja temperatura; la verdad es que uno de ellos tuvo principio de hipotermia. Afortunadamente se recuperó, gracias al equipo que nos asistió en todo momento.
¿Pudieron disfrutar del paisaje o la concentración es máxima durante el pedaleo?
Vamos muy concentrados en las condiciones del camino, en las pulsaciones y en la frecuencia cardiaca que es lo que permite seguir pedaleando. Uno tiende a seguir a los líderes, que son personas que llevan más de quince años pedaleando, pero la verdad es que nos cuidamos de mantener nuestro propio ritmo.
El compañerismo y la motivación entre ustedes, ¿se hicieron presentes en todo momento?
La idea es ir en grupo. Muchas veces no logramos llegar al objetivo, porque vas apoyando al resto. En el caso mío, me fui quedando atrás para acompañar y alentar a mis compañeros.
Tengo entendido que la recepción de los argentinos fue espectacular
La verdad es que nos dejaron la vara muy alta. El recibimiento y la hospitalidad de las autoridades y de la comunidad en San Juan fue impresionante. Nos alentaban en las calles, recibimos muchas invitaciones, incluso fuimos escoltados por la policía argentina en diferentes tramos. Nuestro compromiso ahora es atenderlos con el mismo cariño que nos brindaron a nosotros, porque la idea es que se haga otro rally mountanbike San Juan-La Serena.
CICLISMO DE INTEGRACIÓN
El siguiente tramo fue hasta las Termas de Pismanta por camino semi pavimentado. Después de un reparador descanso en este lugar, los pedaleros continuaron el circuito por tierras trasandinas: Pismanta - Las Flores - Rodeo - Dique Cuesta del Viento y Jáchal. Aquí fueron recibidos por el intendente Jorge Barifusa, quien los esperaba con un almuerzo y un interesante recorrido por el Parque Nacional de Ischigualasto en 4x4.
Al día siguiente, sábado 24 de noviembre, el grupo de los veintidós fue invitado por ciclistas sanjuaninos a realizar un recorrido de sesenta kilómetros por la ciudad de San Juan. La llegada fue en el velódromo de Rawson, donde nuevamente las autoridades locales brindaron una bienvenida a los chilenos.
El arquitecto Andrés Valdés, quien pertenece hace quince años al grupo Cumbres, destaca que la llegada a Rawson fue impresionante. “Las autoridades nos tenían un galvano de reconocimiento a cada uno y la verdad es que toda la estadía estuvo marcada por detalles significativos. Conocer la nueva ruta 150 fue una grata sorpresa. En el tema deportivo fue muy enriquecedor compartir con mis compañeros de grupo, siempre nos dimos ánimo cuando alguno se quedaba atrás”.
Para Peter Mac-Evoy, administrador del Observatorio Gemini en La Serena y uno de los veintidós integrantes del rally, esta experiencia fue definitivamente enriquecedora. No pertenece a ningún grupo de ciclismo, pero lo practica con frecuencia en solitario.
Comenta entre risas que le contó a su familia de Inglaterra que haría una travesía en mountanbike hacia la cordillera y que llegaría hasta los cuatro mil setecientos metros de altura. “Me dijeron si estaba loco”, cuenta Peter.
¿Fuiste uno de los cinco que llegaron al límite?
Sí, en mini bus (risas). Fue por tiempo, nos comprometimos a participar de la apertura del paso.
¿Qué te pareció participar en este rally?
Espectacular. Una experiencia fantástica porque pudimos combinar el deporte con una gratísima recepción de los argentinos. El paisaje, en especial, el embalse La Laguna es maravilloso. Yo disfruté mucho la travesía y el compañerismo del grupo.
“El reto de atravesar en bicicleta la cordillera de Los Andes, congrega a veintidós aficionados del ciclismo, un grupo heterogéneo en oficios y profesiones, pero con un espíritu deportivo común que, sin duda, fue el principal aliciente de la travesía”.