Llega el verano donde todos deseamos darnos deliciosos baños de mar. Por esta razón, quiero recordar aquellos momentos de revolución, en los que ponerse un traje de baño significaba no solo un replanteamiento moral en la vestimenta, sino también el resultado visible de cambios en las relaciones sociales y nuevas costumbres de la mujer moderna de la época.
A finales del siglo XIX algunos médicos descubrieron que nadar en el mar tenía propiedades muy benéficas para la salud. Inicialmente los baños de mar eran una actividad de ocio y relajo, reservada sólo a esas clases que disponían de tiempo y dinero, es decir, de clases privilegiadas que disfrutaban de escapadas en el tiempo estival. Los avances tecnológicos y el ferrocarril propiciaron la expansión de esta costumbre. Sin embargo las mujeres tenían más restricciones que los hombres para bañarse ya que solo podían hacerlo con prescripción médica. Los trajes de baño, obviamente, dejaban al descubierto el mínimo del cuerpo de la mujer y eran bastante poco prácticos en aquellos años. Sabían que...
- En una antigua villa siciliana se han encontrado mosaicos que datan del 1600 a.C., decorados con dibujos de mujeres vistiendo trajes de baño de dos piezas.
- A finales del siglo XVIII ya había nacido la costumbre de bañarse. Fue el rey Jorge III (1738 - 1820) quien más favoreció estos comienzos, al frecuentar la playa de Weymouth en Inglaterra.
- En 1822 fue el primer baño de una mujer. La duquesa francesa de Berry, nuera de Carlos X, se sumergió totalmente vestida en la playa de Diepp (Francia).
- En 1815 desaparecen los calcetines de la vestimenta de la playa.
- El bañador de 1930 mojado pesaba ¡más de tres kilos!
- Ese mismo año Coco Chanel pone de moda el bronceador de rostro.
Y bien, espero que pasen un refrescante verano 2013.