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EDICIÓN | Diciembre 2012

Nuestro Norte

Reportaje Aniversario

Antofagasta es tierra de oportunidades y de sueños. Desde todas las latitudes del país y del mundo, hombres y mujeres han llegado a esta tierra a hacer historia. Así también, hace ya seis años, Tell Magazine comenzó su expansión por Chile, eligiendo como punto de partida a la querida “Perla”.
 

Por Claudia Zazzali C. y Lorena Cisternas M./ Fotografías Andrés Gutiérrez V. y Maximiliano Troncoso
 

Son setenta y dos ediciones, con casi cuatrocientos temas regionales, donde queremos destacar los valores propios de quienes le supieron doblar la mano al desierto. A veces, el cambio es duro. Muchos extrañan el verde o la lluvia. Pero poco a poco, los cerros van mostrando sus colores y el mar, cercano y omnipresente en nuestro paisaje, va seduciendo con su azul inmensidad.
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Nacen hijos, se forman familias, se generan vínculos y Antofagasta se pega en la piel. Hoy, estamos de aniversario y queremos festejarlo con hombres y mujeres que, por diversas circunstancias, están ligados profundamente a nuestra ciudad. Celebren con nosotros un año más construyendo región.

 

Nicolás Donoso Pérez, Gerente de Inmobiliaria Aconcagua.
Soy talquino, estudié en Santiago y, en el 2006, me vine a Antofagasta por trabajo y estuve cuatro años. Luego regresamos a Santiago y desde el año pasado estamos de vuelta en Antofagasta.  
Casado, dos hijos, de cuatro y ocho años. Mi familia me ha acompañado siempre en todos mis proyectos y cambios de ciudad, esto nos ha permitido conocer muy buenos amigos.
 
¿Qué fue lo que más le impactó cuando llegó a Antofagasta?
Lo árido del paisaje. Cuesta acostumbrarse a este entorno cuando uno viene del sur, pero con el tiempo me he convencido de que tiene su encanto.
 
¿Qué lo enamora de nuestra ciudad?
El clima, el mar y la tranquilidad.
 
¿Qué cambios haría para mejorar la calidad de vida de los nortinos?
Soy un convencido de que esta ciudad, con el potencial económico que tiene como capital minera del mundo, su extenso borde costero y el favorable clima, debiera ser una de las mejores ciudades para vivir en Chile. Para esto, creo que debe existir una mejor planificación urbana, que persiga mejorar el estándar de la ciudad, propio de una urbe moderna e industrializada, generando la infraestructura adecuada en términos de salud, servicios, seguridad, transporte y esparcimiento, lo que, sin duda, mejoraría enormemente la calidad de vida de los antofagastinos.




Patricio Mora Cartagena, Gerente Zonal SALFA Antofagasta,
Llegué hace veinticinco años a esta ciudad, soy originario de Valparaíso, estudié en la Universidad de Chile y me vine al norte por razones de trabajo. Mi esposa, dentista, también ha podido desarrollar su profesión en Antofagasta; mis hijos crecieron, se educaron e hicieron buenos amigos en esta ciudad.

¿Qué fue lo que más le impactó cuando llegó a Antofagasta?
La aridez de esta región, pero desde siempre me sedujeron sus paisajes, tan de contrastes de colores y, a la vez, me impresionó lo lejos del resto del país que esta ciudad se encuentra. Me habían dicho que la gente era arisca y hosca, lo que no ha sido nuestra experiencia. Por el contrario, hemos construido amistades muy profundas en esta ciudad a lo largo de nuestra estadía.

¿Qué lo enamora de nuestra ciudad?
Desde que llegamos a la zona, provenientes de la Región de Valparaíso, siempre tuvimos una mirada positiva de Antofagasta, pues se nos acogió con trabajo, amigos y toda una vida de familia que ha sido plena.

¿Qué cambios haría para mejorar la calidad de vida de los nortinos?
Creo en el trabajo que deben hacer las autoridades comunales y de gobierno, pero también en el aporte que debemos hacer todos para el mejoramiento de nuestra ciudad en cuanto a los hoyos de las calles, tanto para el tránsito de vehículos, como de los transeúntes; es una vergüenza que alguien que aloja en un hotel de la ciudad, no pueda salir a dar vueltas caminando por los alrededores sin arriesgar un accidente.
El vertedero actual es un gigantesco lunar de nuestra ciudad. La basura nos supera y va ganando el partido; por supuesto los perros vagos, mi idea es que la municipalidad desarrolle campañas de tenencia responsable de animales.
Por otra parte me encantaría que llenáramos la ciudad de jardines nortinos, no tanto pasto en las avenidas, sino dar preferencia a especies más sustentables y de poco riego y tierras y piedras con contrastes de colores.
Generar instancias que fomenten el cariño hacia la ciudad, esto es un compromiso que todos quienes vivimos en la ciudad deberíamos asumir, la limpieza y el respeto por el vecino.
Respecto a vialidad, es necesario también hacer un paso para los camiones por fuera del circuito central de la ciudad. Además, se debenmejorar los espacios para estacionamientos y que los autos no se tomen las veredas de los peatones.
En cuanto a seguridad, creo que es necesario regular el tema de la inmigración y también de la cantidad de personas que vienen de otras regiones a vivir en las calles sin que exista claridad del aporte que vienen a entregar a la ciudad.
Finalmente, agradezco el espacio a la revista Tell Magazine para exponer ideas que permitan mejorar la calidad de vida de Antofagasta, que merece ser la ciudad más bella de Chile. Felicidades en su aniversario.



Fernando Pinto Alfonso, Gerente de Gimnasios SportlifeRegión Antofagasta.
Nací en Concepción, pero viví muchos años en Talcahuano; llevo casi doce años en Antofagasta y llegué para instalar la primera sucursal de Sportlife en el 2001. Me casé en Antofagasta y hoy tenemos dos hijas, Mariaignacia, de tres años, y Gabriela, de seis meses.
 
¿Qué fue lo que más le impactó cuando llegó a Antofagasta?
Lo sucio de la ciudad, aunque afortunadamente eso ha ido cambiando. Pero lo que más me impactó es este clima soñado para quienes venimos de tierras lluviosas.
 
¿Qué lo enamora de nuestra ciudad?
Su borde costero, con un mar que no me canso de mirar y disfrutar cada vez que puedo en alguna playa de los alrededores.
¿Qué cambios haría para mejorar la calidad de vida de los nortinos?
Antofagasta tiene un potencial turístico inmenso, que explotándolo permitiría mejorar la oferta de entretención, principalmente actividades al aire libre para familias antofagastinas.


Gonzalo Fuentes Mardones, Gerente Regional de LAN
Nací y crecí en Santiago, estoy en Antofagasta desde hace cuatro años, con mi esposa y mis dos hijas. El trabajo me trajo aquí después de un paso por Calama.

¿Qué fue lo que más le impactó cuando llegó a Antofagasta?
Los tiempos de traslado y el hecho de ver mar, básicamente porque venía de vivir seis años en Calama. El cambio entre una ciudad y otra es tremendo.

¿Qué lo enamora de nuestra ciudad?
Son varias cosas que me enamoran de vivir en esta ciudad. Me encanta el mar y los contrastes que se generan con los cerros, son únicos. La posibilidad de visitar lugares de paseo que están muy cercanos, las distancias cortas favorecen también la vida familiar y el descanso.
Estos gustos, afortunadamente, los comparte también mi familia, estamos contentos en esta ciudad, cada vez nos dan menos ganas de ir a Santiago y preferimos compartir en familia y con amigos.

¿Qué cambios haría para mejorar la calidad de vida de los nortinos?
Creo que cada vez la ciudad va tomando otro color con las inversiones inmobiliarias que se están realizando. Las cosas que faltan por mejorar van relacionadas con la repavimentación de calles, el transporte público, vías de acceso, más avenidas, aseo en general en la ciudad e invertir en áreas verdes y playas.




Patricia Palma Mella, comunicadora, conductora de programas en radio Madero.
Vivo en Antofagasta desde hace veintidós años, llegué desde Chañaral buscando trabajo en radio y eso es lo que encontré. Tengo una hija antofagastina y un hermano que también se vino hace un tiempo.  

¿Qué fue lo que más le impactó cuando llegó a Antofagasta?
Las oportunidades para desarrollarme laboralmente, que fue lo que me trajo desde un principio a la ciudad. La cantidad de medios de comunicación que había, comparativamente con mi lugar de origen, la hizo muy atractiva. También me gustó ver que la gente se reunía en torno a dos espacios comunes para todos: la avenida Brasil y el paseo costero. De igual forma, me llamó la atención la poca disposición que había, en general, para colaborar con nombres o ubicación de calles y lugares a quienes venían de otros lugares.

¿Qué lo enamora de nuestra ciudad?
El contraste del mar y los cerros, las puestas de sol. Vivir en un lugar donde hay comercio, trabajo, desarrollo, espacios y eventos culturales para todos los gustos. Y finalmente, haber logrado, con los años, lazos potentes de amistad con aquellas personas a quienes esta cuidad me ha permitido conocer y que hoy son mi círculo más cercano.

¿Qué cambios haría para mejorar la calidad de vida de los nortinos?
Limpiaría y ordenaría el casco central, retirando, por ejemplo, los cables que impiden lucir antiguas construcciones. Invertiría en más playas artificiales, creo que se debería además potenciar la investigación en las universidades e institutos locales para que como ciudad seamos un aporte no solo con profesionales, sino también con estudios útiles y aplicables a todo nivel. Otro aspecto tiene que ver con la conectividad de sus carreteras y el servicio del transporte público, tanto urbano como hacia otros destinos, eso habría que mejorarlo.


Andrea Tessa Vergara, músico y cantante.
Paso gran parte del mes en Antofagasta, aunque no estoy del todo radicada aquí. Vengo muy seguido, desde 2009, por razones exclusivamente personales. También he tenido el gusto de trabajar y dar conciertos en la ciudad en este último tiempo.

¿Qué fue lo que más le impactó cuando llegó a Antofagasta?
 Lo que me impacta es ver el crecimiento demográfico y la inmensa cantidad de construcciones que se ven por todos lados. Las calles repletas de autos y los centros comerciales igual. Un fuerte aumento de inmigrantes, sobre todo desde Colombia, y felizmente, mucha actividad al aire libre, en sus playas y canchas públicas.

¿Qué la enamora de nuestra ciudad?
Me enamoran las puestas de sol, su clima y la variedad de lugares para descubrir en sus cercanías.

¿Qué cambios haría para mejorar la calidad de vida de los nortinos?
Me apena la falta de cariño y preocupación por la ciudad de quienes solo la ven como una fuente de ingresos y no como su casa, botando basura por la ventana del 4x4, abandonando animales o dejándolos a su suerte para que no les "ensucien la casa". Su casa  ES Antofagasta.
Me gustaría ver una ciclovía que aborde toda la costanera, hasta Coloso, por el sur. Eso ayudaría a quitar tantos autos de circulación  y a mejorar el estado físico de los antofagastinos que gustan de la comida rápida, que no son pocos. Antofagasta entrega mucho, demasiado. Y recibe mucho menos de lo que merece.




Esther Croudo Bitrán, ingeniera comercial, asesora en Emprendedores del Futuro.
Nací en La Serena, pero me fui a estudiar a Santiago. Me vine a Antofagasta por el trabajo de mi marido, al principio solo por dos años, pero llevamos más de veinte. Tenemos dos hijos, uno estudiando en Santiago y el otro pasó a cuarto medio.
En Antofagasta me he desarrollado profesionalmente y me llena de orgullo haber contribuido a la formación de varias generaciones de ingenieros, psicólogos y sociólogos que hoy son un aporte para la región. En los últimos años, he realizado distintos proyectos de emprendimiento.

¿Qué fue lo que más le impactó cuando llegó a Antofagasta?
Llegué a Antofagasta días antes de aquella noche del 18 de junio, cuando uno de los desastres más violentos azotó la ciudad. Salir a la mañana siguiente y comprobar cómo el aluvión cambió la historia de Antofagasta, fue impactante. Dado que recién había llegado y aún no trabajaba, no conocía mucha gente, por lo que me fui a la Radio Máxima a ofrecer mi ayuda en lo que ellos necesitaran. Allí pasé una semana contestando el teléfono, entregando información, escuchando a la gente y comprobando la gran solidaridad de quienes llegaban con ayuda para quienes lo habían perdido todo.

¿Qué la enamora de nuestra ciudad?
Me enamoran los vestigios de su glorioso pasado, sus anchas calles, su riqueza patrimonial y arquitectónica, su legado histórico. Más allá de las fronteras de la ciudad, me enamora el desierto y sus salitreras. Pero, por sobretodo, me enamora la rica herencia de chilenos ilustres que esta región le ha regalado al mundo.

¿Qué cambios haría para mejorar la calidad de vida de los nortinos?
Partiendo de la premisa que experimentar una vida cultural mejora la calidad de vida de una población, es prioritario mejorar el acceso a diversos bienes culturales e incluir a la cultura en las agendas de desarrollo.
En este sentido y motivada por contribuir a aumentar el capital cultural de los antofagastinos, es que actualmente soy presidenta del Centro Cultural Estación Antofagasta, dependiente del Ferrocarril Antofagasta, con quienes estamos comprometidos en acercar este espacio a la comunidad para contribuir así a mejorar el desarrollo de la región y la calidad de vida de sus ciudadanos.



Fernando de la Cerda, Gerente Zona Norte Almagro
Hace diez años que vivo en Antofagasta. Llegué desde Santiago, solo, pero hace seis meses que mi señora se vino también desde la capital.

¿Qué fue lo que más le impactó cuando llegó a Antofagasta?
Me sorprendió el contraste increíble entre el verde de la cancha de Golf del Autoclub, con el café del desierto y el azul del mar. Fue algo inimaginable para mí ver ese pasto verde cuando llegué, un verdadero oasis en el medio del desierto.
Pienso que esta cancha, pese a pertenecer a un club privado, debiera ser una de las cartas de presentación de esta ciudad. No me resulta difícil compararla con esfuerzos inmobiliarios realizados en emiratos árabes y países petroleros, que ocupan este tipo de instalaciones para promocionarse y atraer inversiones y turismo.

¿Qué lo enamora de nuestra ciudad?
Lo que más gusta, es que pese a ser una ciudad grande, sigue sintiéndose un ambiente de provincia. Conoces a todo el mundo, sabes quién es tu vecino, puedes hacer vida a pie, almorzar en tu casa los días de oficina. Los tiempos de desplazamiento son cortos y, además, tienes un clima privilegiado.

¿Qué cambios haría para mejorar la calidad de vida de los nortinos?
Creo que es importante partir por empoderarnos, me incluyo, de nuestra ciudad y sus virtudes. Que no seamos tan críticos de Antofagasta y que tratemos de disfrutarla, quererla, atacarla menos.
Cambiar el discurso crítico constante con que recibimos a la gente que llega de afuera. Discurso sobre los hoyos, perros vagos, que las empresas vienen a invertir y una vez que generan utilidad se van, la contaminación del plomo…es como si quisiéramos asustar a los recién llegados,  en vez de invitarlos a quedarse.
Creo que si cambiamos nuestra mirada sobre la ciudad y nos preocupamos como antofagastinos de destacar sus virtudes, mejorará mucho nuestra calidad de vida.




Yuri Rojo Galleguillos, gerente de Comunicaciones y Asuntos Públicos Minera El Abra
Nací en Ovalle, pero me fui a los diecisiete años, para estudiar y luego trabajar en Santiago. Llegué hace trece años a Antofagasta, aunque hoy vivo la semana laboral en Calama.
Vine por trabajo y por el desafío de aventurar del periodismo a la minería. Soy soltero y me gustaría formar mi familia en el norte.

¿Qué fue lo que más le impactó cuando llegó a Antofagasta?
La primera vez que visité Antofagasta fue en 1984, con catorce años. Me impresionó, en ese entonces, lo hermoso del gimnasio Sokol, el Hospital Regional, el mar y la zona del antiguo balneario. Posteriormente, regresé para el aluvión de 1991 a reportear y lloré como un antofagastino más, por cómo quedó la ciudad y los más de cien muertos que dejó la avalancha de lodo y barro. En mi desembarco definitivo en Antofagasta el noventa y siete, me seguía impresionando lo extenso del borde costero, el barrio Brasil y la hermosa vista desde los cerros hacia el mar. Sacrifiqué sueldo, comodidades y una carrera profesional en un diario de circulación nacional para trabajar en El Mercurio de Antofagasta, pero con el pasar de los años solo tengo palabras de agradecimiento para las oportunidades que tuve. Antofagasta, el norte de Chile, es un desierto generoso, hay que esforzarse, trabajar duro y amoldarse a esta tierra. Solo así la semilla da frutos.

¿Qué lo enamora de nuestra ciudad?
Me enamora la épica, la generosa cultura de la antofagastinidad, los sueños que se forjan en esta tierra. Siempre leo y releo la historia de Antofagasta de Isaac Arce, y me sigue impresionando cómo se pobló y se forjó la ciudad, y sus centros mineros-urbanos. Me encantan los escritos de Andrés Sabella, de Mario Bahamonde, la creatividad teatral, poética, la veta deportiva y todos los procesos sociales que se están forjando para hacer una mejor ciudad. No obstante, muchos de quienes llegan a esta tierra, critican sin conocer su historia, su cultura y su devenir social y antropológico. Yo que en algún momento me quejé de la personalidad introvertida de los antofagastinos, con el tiempo lo entendí como una autodefensa frente a la movilidad y oportunismo del afuerino. A pesar de que ahora mi centro laboral es Calama, donde también me he involucrado en su proceso de hacer mejor ciudad,  siempre vuelvo a Antofagasta. Me gusta caminar por su costanera, disfrutar el mar y, sobre todo, reflexionar durante la maravillosa puesta de sol.

¿Qué cambios haría para mejorar la calidad de vida de los nortinos?
Pediría mayor compromiso de todos los sectores, empresas, autoridades, dirigentes sociales y organizaciones comunitarias, de los  habitantes. Hay que dejar de lado las diferencias, los intereses personales, y entender que hacer una mejor ciudad, una mejor comunidad, no solo implica invertir mayores recursos. En la medida en que un profesor innova en los procesos de enseñanza y aprendizaje en el sistema público, que se atiende bien en los restoranes, hoteles y comercio, que las empresas se unen para maximizar las inversiones comunitarias y acelerar los procesos de desarrollo y las autoridades ven por el bien común, tendremos una ciudad viva, emergente, con una mejor calidad de vida. Hay que ver oportunidades más que centrarse en los problemas y que más allá del cobre y otros minerales, la gran riqueza de esta tierra está en la gente. En lo personal, con ese espíritu estamos trabajando en Calama, Tocopilla y en nuestras comunidades indígenas del Alto Loa.



Gonzalo Cid Passarini, director ejecutivo Parque Científico Tecnológico de Antofagasta, proyecto liderado por la Universidad Católica del Norte.
Vine desde Santiago, aunque nací en Concepción. Llegué por trabajo a la ciudad hace casi diez años, con mi familia: mi señora y mis cinco hijos.

¿Qué fue lo que más le impactó cuando llegó a Antofagasta?
Me impactó la extensión de la ciudad, y que con el tiempo ha continuado creciendo hacia sus extremos. También el centro urbano, en especial algunos de sus edificios históricos como el ferrocarril, el correo, la catedral y algunos edificios que actualmente son casas comerciales. Igualmente me impresionaron las Ruinas de Huanchaca, el Parque Brasil y la Portada, creo que son hitos esenciales que dan identidad a la ciudad.

¿Qué lo enamora de nuestra ciudad?
Disfruto de la ciudad, su agradable clima, su cercanía al mar y también su gente. Durante estos años he tenido la oportunidad de conocer grandes personas con las cuales ha surgido una amistad y un aprecio mutuo. Me siento agradecido de la ciudad y de su gente.

¿Qué cambios haría para mejorar la calidad de vida de los nortinos?
Creo importante mejorar la infraestructura urbana, recuperar y crear nuevos espacios públicos de manera que los antofagastinos puedan vivir su ciudad, conocerla y respetarla. Otro aspecto es mejorar nuestro espíritu cívico, respetar a los demás en los espacios comunes, cuando vamos en auto, en el supermercado, etc., lograr una mejor convivencia. Finalmente, la seguridad ciudadana debe ser un tema de atención permanente, que permita tranquilidad a nuestras familias.



Rodolfo Prat Díaz,Gerente General Enjoy Antofagasta.
Soy casado, con dos hijos y uno en camino. De profesión Ingeniero, nací en Santiago, aunque crecí y me eduqué en Viña del Mar. Estudié en el Colegio Mackay y luego ingresé a laEscuela Naval. Ejercí como oficial de Marina por cinco años, pasando por varias destinaciones, incluyendo la Escuela de Ingeniería. Estuve diez años en la institución, de la cual tengo los mejores recuerdos y amigos.
Posteriormente me retiré y comencé una vida en el sector civil, trabajando en D&S, hoy Walmart, luego en Salcobrand, en diversas divisiones de esta cadena farmacéutica, para luego partir a un holging de marcas de ropa y así, finalmente, aterricé en el mundo de la entretención y el turismo gracias Enjoy, compañía que me trajo hasta Antofagasta.

¿Qué fue lo que más le impactó cuando llegó a Antofagasta?
Cómo ha avanzado la ciudad. El cambio radical que ha tenido con los años, consolidándose como una de las ciudades más grandes y con un desarrollo sostenido dentro del país.

¿Qué lo enamora de nuestra ciudad?
Dos cosas: por una parte, lo extremo de los paisajes, el norte tiene un encanto inigualable, y, por otra, que las posibilidades de desarrollo sean enormes. Existe una gran cantidad de cosas por hacer, lo que hace más gratificante el haber venido con mi familia a Antofagasta.

¿Qué cambios haría para mejorar la calidad de vida de los nortinos?
Creernos el cuento de que debemos transformarnos en el Dubai de Latinoamérica y para eso debemos ser más rigurosos con nuestros estándares en todo sentido. Y para ello, estoy convencido que Enjoy tiene mucho que aportar.




Marcela Oyarzún Soto, líder de Extensión de Fundación Minera Escondida.
Soy de Punta Arenas, en la Región de Magallanes, me vine por trabajo a Antofagasta hace ya cuatro años y nueve meses. Mi familia aún vive en Punta Arenas.

¿Qué fue lo que más le impactó cuando llegó a Antofagasta?
Al llegar, definitivamente los cerros; ver el desarrollo de una ciudad entre el cerro y el mar, el predominante color tierra. Otra cosa fue ver las marcadas diferencias sociales. Así también, al recorrer la ciudad en mis primeras dos semanas; la Casa Giménez y la Basílica Corazón de María junto al barrio histórico y de la mano de la caminata patrimonial, el pésimo estado de las veredas.

¿Qué lo enamora de nuestra ciudad?
Muchas cosas, los atardeceres son mis preferidos; cuando el mar se viste de color plata. También ver los barcos iluminados en la noche, el sentido de lo cercano y familiar del barrio Brasil; comer una arepa en el Café Mi Tierra con la posibilidad de compartir con personas de otros lugares y, por supuesto, el clima.

¿Qué cambios haría para mejorar la calidad de vida de los nortinos?
Un cambio de mentalidad, pues por más cambios que la ciudad tenga, lo primero es amar y conocer lo que actualmente existe en ella. Entonces lo que me gustaría ver es más bien cambios en las personas que vienen de otros lugares a vivir aquí; que junto con adaptarse a la ciudad de Antofagasta se abran a la posibilidad de conocer y amar el territorio que se habita, de sentir orgullo por vivir en esta ciudad que junto con mover el PIB nacional, mueve también talentos creativos, existe una amplia actividad cultural artística local que debemos conocer, apoyar y disfrutar.

 

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