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EDICIÓN | Diciembre 2012

¿Dónde está el alcalde?

Por Floreal Recabarren Rojas
¿Dónde está el alcalde?

"La historia es esquiva y coqueta. Transcurren los años y permanece callada y silenciosa. De repente conquista a una persona atraída por su flirteo. Un historiador iquiqueño emprendió la difícil tarea de ubicar la tumba donde descansaban los restos de don Eduardo..."

LE PREMIER MAIRE D’ IQUIQUE

En diciembre de 1879, el ejército chileno había tomado posición en la ciudad de Iquique. Patricio Lynch asumió la jefatura política y con el fin de normalizar la vida ciudadana y establecer el ordenamiento urbano, convocó a conspicuos personajes locales a una junta ciudadana. Seis años antes, en 1873, se había establecido el municipio bajo la jurisdicción peruana. En consecuencia, se trataba de nombrar a la persona que asumiera la alcaldía. El comandante Lynch, con el asentimiento de los miembros de la junta, nombró alcalde al ingeniero Eduardo Lapeyrouse, de nacionalidad francesa, considerado en la historia como el primer alcalde del territorio en poder de Chile.

Eduardo Lapeyrouse, al estallar la Guerra del Pacífico, vivía en Iquique y se desempeñaba como vicecónsul francés. Estaba casado y tenía dos hijos: Ernesto, comerciante y agente consular de Francia, y Eduardo, ingeniero como su padre. Formó la primera liga masónica: Fraternidad y Progreso.

HOMENAJE JUSTO Y FRACASADO.

La historia es esquiva y coqueta. Transcurren los años y permanece callada y silenciosa. De repente conquista a una persona atraída por su flirteo. Un historiador iquiqueño, enamorado de su ciencia y su ciudad, emprendió la difícil tarea de ubicar la tumba donde descansaban los restos de don Eduardo, apoyándose en la idea que había fallecido en la ciudad. El esfuerzo dio su recompensa.

El municipio se conmovió. Por fin se agregaba un capítulo más a la historia institucional. Se le rendiría un homenaje merecido. Se invitó al pueblo a concurrir a una romería a la tumba. Se puso una placa recordatoria y le dedicaron laudatorios discursos. La historia es, además, embaucadora y tramposa. Obligada a sincerarse, entregó la verdad: la tumba pertenecía a Eduardo Lapeyrouse Dartet de Tesan.

Quien escribe estas líneas también fue víctima de la trampa histórica. Revisando el periódico El Comercio de Antofagasta, buscando otros antecedentes, se encontró, en la edición del 27 de julio de 1907, con la información que “en la mañana de hoy, dejó de existir… el conocido y respetado ingeniero civil y de minas, señor Eduardo Lapeyrouse… víctima de enfisema pulmonar”. Al día siguiente, el mismo periódico daba cuenta que “ayer fueron sepultados sus restos en el cementerio”. ¡Eureka! La incógnita se había despejado.

Sin embargo, el 28 de enero de 1992 recibí una conceptuosa misiva de don Mario Zolezzi Velásquez. Desde Iquique, don Mario me salvó del error. “Entiendo —me explicaba— que es correcto que ese profesional falleció en Antofagasta”. Enseguida vino el balde de agua helada: quien murió en esa ciudad fue el hijo del alcalde Lapeyrouse, ya que, de acuerdo con sus investigaciones, estaba enterrado en París. Para ser más exacto, tuvo la gentileza de anexar a su carta, un plano del Dimitiere d.C. Paris, con una marca en el número 22, donde está situada la Capilla y la Cruz, en ese lugar exacto yacía silenciosa la tumba del primer alcalde del Municipio de Iquique conquistado por las tropas chilenas.
Insisto: la historia es coqueta y difícil de conquistar.

 

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