En su segunda visita a Chile, la cofundadora de Singularity University desmenuza la cruzada que está viviendo actualmente con su próximo gran desafío: Woman@TheFrontier. Un sueño que se gestó en Silicon Valley y que busca congregar a las mujeres más talentosas y creativas del mundo. Bastaron un par de minutos con ella para entender qué la mueve e inspira. “El compás de mi vida siempre ha sido el amor. Mi estrella, mi norte, siempre ha sido la familia”.
Por Macarena Ríos R./ fotografía José Luis Salazar
Sentada en una cómoda terraza, Susan me muestra algunas fotos en las que aparece junto a dos gigantes de Silicon Valley: Ray Kurzweil y Peter Diamandis. Su pelo crespo cae graciosamente sobre la cara, pecosa y risueña. No cabe duda que fue su sangre latina lo que llamó la atención de estos grandes de la Meca de la innovación y el emprendimiento. Que fue su calidez y empatía la punta de lanza para lo que vendría más adelante. Que fueron sus ganas, su fuerza avasalladora, su don de crear lazos lo que de seguro los encandiló, al punto de lanzar una universidad comandada por NASA el 2008. “La magia por la cual Singularity funciona es porque estos dos gigantes tuvieron la visión y la confianza de darme la oportunidad para trabajar con ellos y articular”, comenta, mientras entrelaza sus rodillas con las manos.
SILICON VALLEY
La primera vez que Susan pisó este lugar fue el 2007 junto a su entonces marido, Bruce Klein. Venía de Washington D.C. Diversity fue la palabra que ocupó su mente en ese instante, mientras el mundo, los edificios tecnológicos, y experimentos extraordinarios que tenían lugar en su interior, daban vueltas a su alrededor. “Llegué a un lugar donde había gente de todas partes del mundo, una cultura infinita abierta a nuevas ideas. Una suerte de camaradería en cadena, que te anima a seguir adelante, a compartir experiencias. Te sientes una ciudadana global, conviviendo con africanos, asiáticos, personas de medio oriente, latinoamericanos, estadounidenses, europeos. En Silicon Valley, el corazón de la tecnología, todo fluye. Hay un micro cosmos con todo lo inimaginable. Puedes probar lo que quieras”.
Ese mismo año, Diamandis leyó el libro de Kurzweil titulado The singularity is near y se dio cuenta de que los líderes de hoy no saben lo que está pasando a nivel tecnológico ni los cambios drásticos que se están sucediendo. ¿Por qué no creamos una universidad basada en el libro de Ray en donde traigamos a los líderes del mañana, a los pioneros de esas tecnologías y juntos diseñamos una empresa que impacte en forma positiva a un billón de personas en diez años? Y ese fue el principio de todo.
En Singularity se codean los grandes líderes del mundo, premios nobeles dan clases, CEO’s imparten charlas, dueños de tecnologías conversan sus conocimientos. Han llegado pioneros de la talla de Larry Brilliant (experto en pandemias), George Church (líder en genética, de Harvard) y Craig Venture (especialista en vida artificial). “Ese es el espíritu de Singularity. La mezcla mágica de sabiduría, experiencia y ganas”.
HONDURAS
“Entiendo perfectamente cómo es la vida en un país como Honduras y en uno como Estados Unidos. Entiendo muy bien la diferencia entre Tegucigalpa y Silicon Valley. No soy una experta en cuanto a las últimas tecnologías y emprendimientos pero sí en las oportunidades que tienen las personas. Estas ideas de emprendimiento, de tomar riesgos, de crear empresas y diseñar nuevos productos o tecnologías solo son herramientas nuestras para ayudar al prójimo”.
“A través de Singularity quiero formar una familia de líderes, una familia de genios, una familia de corazón. Y que una vez que vuelvan a su país sientan que no están solos, que sientan que pertenecen a una red gigante y que sigan conectados. Es nuestra responsabilidad crear el balance, el equilibrio entre quienes nacieron con más oportunidades que otros, facilitarles el camino, ayudarlos a sacar sus potencialidades”.
¿Te sientes inspiradora?
Yo me siento inspirada por las personas, por Bárbara Silva (la primera chilena becada en Singularity), por las mujeres líderes que conocí anoche en casa de Alejandra Mustakis (creadora de Maker Space), por las panelistas de Woman@TheFrontier. Me inspira mucho Mika Herrera — fundadora de Appareal Dream, una plataforma on-line de vestuario personalizado— que con solo veintiún años está lanzando una nueva empresa. Me inspiran las mujeres que están en lo alto y con los brazos abiertos para el resto de nosotras que estamos empezando nuestras carreras. Me alegra generar conexiones y ver a la gente crecer en su propio potencial individual. Sobre todo en las áreas donde falta la voz femenina. La voz de la mujer para resolver los problemas globales de la pobreza y la falta de educación, dos áreas muy cercanas a mi corazón.
Hija de padre hondureño y mamá americana, Susan nació en Nueva York cuando su papá estudiaba Agricultura en Cornell. Pero fue en ese país centroamericano donde Susan forjó sus raíces (vivió hasta los diecisiete años), y se crío. “El estudio es la mejor herramienta para el futuro, y usted va a estudiar”, le dijeron un día sus padres. Y partió a la Universidad de Georgia donde estudió leyes, derecho internacional y diplomacia. Corría 1992. “Estados Unidos me dio las alas para volar. Honduras me dio las raíces a donde crecer”. Una frase que resume en forma magistral lo que significan ambos países tan disímiles en su vida.
MANUEL FONSECA
Susan tiene un corazón de oro. Su desplante y naturalidad hacen que te sientas en casa. Como si la conocieras desde siempre. Tiene las ideas claras y mientras te las dice, mientras te cuenta sus sueños, cambia del inglés al español con una facilidad asombrosa.
Su mayor dolor ha sido perder a su padre, Manuel Fonseca, que murió el año pasado a la espera de un trasplante de hígado que nunca llegó.
“Fue una frustración tremenda ver a mi papá en el hospital y saber que en un par de años iba a estar la tecnología disponible para salvarlo. El ver cómo se le iba la vida al hombre que más quería sin poder hacer nada y por el otro lado tener las herramientas casi al alcance de la mano. Diariamente recibía información con los últimos adelantos y estudios sobre células madre y terapia de genes. Era excitante y a la vez desalentador darme cuenta que las tecnologías no estaban avanzando con la rapidez que yo necesitaba”.
Lo que nunca te imaginaste…
Que iba a llegar a Silicon Valley, que mi vida iba a ser un proceso tan acelerado. Siempre me imaginé trabajando en alguna entidad internacional que ayudara a reunir a las personas que vienen de diferentes países, lenguas y culturas, y que tuviera impacto humanitario. Pero también me imaginé casada, con niños y con algo más estable and peacefull.
¿Tu sueño?
¡Quiero ser madre! Soy mamá de ochocientos alumnos en setenta países a través de Singularity pero no es lo mismo (ríe). A lo mejor esa criatura me está viendo desde cielo y me va a elegir a mí, a esa gitana loca que corre y corre por el mundo.
WOMAN@THEFRONTIER
Ese es el objetivo de Susan ahora. El de formar un directorio global de mujeres donde estén las pioneras del mundo en áreas como la música, el arte, la inteligencia artificial, nanotecnología, genética, biotecnología, etc. Que ayuden a entender una forma diferente de organizar y liderar equipos, una manera distinta de tomar decisiones, diferentes ángulos y perspectivas para resolver problemas. “Muchas veces no nos reconocemos como la voz que somos. El mundo entero necesita la voz de la mujer, Singularity necesita la voz de la mujer. Para que nunca nos preguntemos ¿y dónde están las mujeres?”.
“Woman@TheFrontier es la plataforma que facilitará el compartir esos conocimientos para identificar quiénes son las mujeres que están cambiando el juego, que inspiran, que impactan a nivel exponencial, mujeres creadoras, a la vanguardia. Que generan un cambio de mentalidad. Esas son las mujeres que buscamos. Que vibran, que se conectan, mujeres genuinas, auténticas con ganas de arriesgar y aportar al mundo”.
A eso vino a Chile, a buscar las féminas que formen la red chilena, cuyo puntapié inicial se generó en la casa de Alejandra Mustakis, en donde se reunió un selecto grupo que prendió tanto con la idea de Susan, que convinieron en que el lanzamiento mundial de Woman@TheFrontier será desde Chile en abril del próximo año. Paralelamente se está formando grupos en Francia, España, Londres y China. “Me gusta y me inspira ser parte de una comunidad global y ayudarla a crecer”.
¿El plus de pertenecer a esta comunidad?
Todas las integrantes estarán conectadas a Singularity Labs, una nueva división de la universidad cuyo norte es sacar adelante los proyectos de los alumnos con la ayuda de mentorías, laboratorios e inversionistas.
Si te encontraras con la lámpara de Aladino, ¿qué pedirías?
Pediría de regreso a mi papá. Pediría volver al verano del 2011 y salvarle la vida. Era un gigante en mi vida. Fue muy difícil ver la partida de un hombre de 63 años. Yo me merecía treinta años más con él y él tampoco se merecía los últimos meses con tanto sufrimiento. Se fue de una forma tan brutal…
¿Te sientes satisfecha?
En mis treinta he aprendido que esta ha sido una de las etapas más bonitas de mi vida. Siento que estoy despertando mis potencialidades, que tengo más coraje, más confianza en mí misma y en mi intuición. Champion my own intuition!
Has conocido a los personajes más destacados a nivel mundial, ¿quién ha sido el que más te ha impactado?
Mi abuela hondureña de noventa y cuatro años, que nunca aprendió a leer ni a escribir, que fue lavandera. Mi abuela, que sacó adelante a sus doce hijos a pesar de vivir en la pobreza absoluta y de dormir en un campamento de cartón. Mi abuela, que los impulsó a estudiar porque sabía que iba a ser la manera de ser alguien en la vida.
“Entiendo perfectamente cómo es la vida en un país como Honduras y en uno como Estados Unidos. Entiendo muy bien la diferencia entre Tegucigalpa y Silicon Valley. No soy una experta en cuanto a las últimas tecnologías y emprendimientos pero sí en las oportunidades que tienen las personas”.