A la entrada del Valle de Elqui, en Algarrobito, están instalados los barriles que conservan esta cerveza artesanal. Lleva un año en el mercado y ya cuenta con una distinción a nivel mundial; por eso, en este verano, Ánima promete encantar a todos quienes quieran capear el calor con el sabor europeo, que sus dueños quisieron impregnar.
Por Daniela Collao V. / Fotografía Patricio Salfate T.
Entre los años setecientos y mil después de Cristo, el pueblo indígena Las Ánimas habitaba la quebrada del Valle de Elqui. Sucedieron al pueblo El Molle y antecedieron a los Diaguitas, pero a diferencia de sus coterráneos, su existencia hoy pasa casi desapercibida. “Es un eslabón de nuestra raíz indígena regional, y precisamente quisimos exaltarlo para que se dé a conocer su nombre a través de nuestra cerveza”, explica Claudia Cobo, ingeniero agrónomo, enóloga y una de las creadoras de Cerveza Ánima.
Hace más de siete años comenzó a elaborarla con su socio Pablo Martínez. Antes estaba completamente dedicada a la industria vitivinícola, pero él la convenció de que podían llegar lejos. “Le creí cuando comenzamos con el proyecto porque las pruebas le quedaban muy buenas, y más los conocimientos que yo tenía de enología, decidimos hacer cerveza ya no tan a nivel casero, sino que emprender en un gran proyecto”, comenta.
Ánima tomó forma el año pasado, cuando invirtieron en equipos de acero inoxidable que les permitirían elaborar un volumen considerable. “Ahí comenzamos a probar las recetas, ajustarlas y, a principios de este año, empezó la etapa de posicionamiento en el mercado regional que, por el momento, es nuestro objetivo principal”.
¿Ese el primer paso?
Sí, nos interesa que la gente la conozca y que nos validen como un producto regional bueno y de la mejor calidad, teniendo en consideración que no somos los únicos, hay más cervecerías que están partiendo.
¿Cuál es la diferencia que marca Ánima?
Todo el trabajo que hay detrás. Nuestras recetas hacen la diferencia. Trabajamos con los mejores productos que existen a nivel mundial, como por ejemplo, marcas alemanas, de modo de lograr un producto premiun.
¿Cuáles son las proyecciones para abarcar el mercado nacional?
También nos interesa llegar a ese mercado, pero más adelante. En cualquier empresa que uno pretenda desarrollar, lo ideal es ir lentamente, porque el propósito nuestro es siempre resguardar la calidad. Es fácil hacer una cerveza buena cuando se trata de pocos volúmenes, pero cuando se aumenta la cantidad, siento que se descuidan algunos procesos. A nosotros nos interesa crecer inteligentemente, de modo que si la gente lo reconoce como bueno, debemos mantener o mejorar la calidad, pero no retroceder. Esa yo diría que es la clave para entrar en un mercado tan competitivo como es la cervecería. En todo caso, no sabíamos que sería tan difícil.
¿Ha sido dura la competencia?
Es que entre los cerveceros artesanales no existe competencia, porque es un producto distinto a las de consumo masivo, entonces, trabajamos codo a codo con la otra marca. La competencia son las cervezas industriales.
En ese sentido, ¿cuáles son los principales obstáculos que han tenido que enfrentar?
Yo creo que los mismos que tienen casi todos los microempresarios y se relaciona con la burocracia de los organismos para validar y entregar los permisos. Estuvimos mucho tiempo intentando obtener nuestra patente de alcoholes. Además, no se conocían muy bien los procedimientos porque éramos la primera empresa que elaboraba cerveza en la comuna, entonces pagamos el noviciado. Finalmente, pasamos las trabas, pero nos demoramos mucho tiempo. Lo otro ya es un tema de mercado; cuando ya nos posicionamos y logramos sacar nuestro producto al mercado, nos encontramos con la competencia un tanto desleal de las grandes marcas que tienen casi un monopolio.
¿Y cómo sortearon ese problema?
Tuvimos la fortuna de encontrar empresarios que son regionalistas y que les interesa trabajar con productos de la zona.
MEDALLA DE PLATA
La producción de Ánima contempla quince mil botellas mensuales, pero sus dueños apuestan por incrementar la cantidad. Es un trabajo arduo, que implica dedicación exclusiva y la presencia de Claudia y Pablo en cada uno de los procesos.
¿Cuándo estarían en condiciones de cubrir la demanda regional?
Tenemos una cartera de ochenta y cinco clientes distribuidos en las playas de la zona y el Valle de Elqui. Estamos trabajando con vendedores, para que nuestro producto llegue de la manera que esperamos de aquí a diciembre.
¿Cuál es su mercado objetivo?
Estamos apuntando al trabajo con restaurantes, bares, pub y distribuidores de alcohol y licores importantes.
¿Y en cuánto les gustaría incrementar la producción?
Nuestro proyecto a corto plazo, es decir de aquí a enero, es aumentar la capacidad a veintidós mil botellas mensuales. Todo depende de cómo se dé la expansión en el mercado.
Y ¿ya están generando utilidades del negocio?
Sí, ya estamos recibiendo utilidades, llevamos casi un año en el mercado y el negocio nos ha funcionado. Estamos con mucho empeño y ganas de que funcione, queremos que la empresa deje de estar en pañales, y esperamos que se robustezca para seguir creciendo.
Claudia y su socio están con el pecho inflado. A pesar del poco tiempo que llevan con el negocio, ya ostentan algunos reconocimientos que le dejan como rédito, un prestigio nacional e internacional.
“Hace muy poco participamos en el concurso “Copa Cervezas de América”, un certamen bastante interesante porque cuenta con la presencia de un juez que es de la BJCP, un organismo que agrupa a expertos en cervezas artesanales y, además, a más de setenta jueces de diversos países. En el evento participaron competidores de Alemania, Noruega, España, Estados Unidos, Brasil, entre otros. Eran trescientas veinticinco marcas y competimos por estilos. Tuvimos una grata sorpresa, porque ganamos una medalla de plata con la variedad Stout, que es la cerveza negra que nosotros elaboramos. Esto significa que nuestro producto es el mejor a nivel nacional y nos puso en el mapa de los productores de cerveza. Con las otras dos variedades, también quedamos muy bien rankeados.
¿Y ya han recibido comentarios de consumidores de otros países?
Alemanes y belgas han probado nuestra cerveza, es de estilo y gusto europeo, pero también americano. Es que Ánima tiene carácter, personalidad y estructura, por eso, “la negra” obtuvo esa puntuación, o eso más bien fue lo que supieron interpretar los jueces.
Pero ese estilo no es al azar, ¿es el que ustedes quieren impregnar?
Apuntamos a eso, a tener una cerveza distinta de lo que hay en el mercado y con un estilo en particular, claro que lo más importante es que sea de calidad.
¿Y han contado con apoyo del sector público?
Llegamos tarde a todas las postulaciones, pero ya estamos embarcados en un proyecto de la CORFO. Nos va a servir para alcanzar los volúmenes que necesitamos para estar en el mercado y también, para mantener a nuestros clientes conformes, sobre todo ahora que viene el verano.
¿Ahí debería aumentar la demanda?
Sí, tuvimos la experiencia de este año, cuando en la época estival definitivamente nos quedamos cortos. Logramos mostrarnos, que era lo que pretendíamos, aunque nos queda trabajo pendiente porque la gente todavía no nos conoce bien, y en eso estamos ahora.
¿Y cómo se están preparando para eso?
Tenemos el calendario, de aquí al próximo año, con un programa completo de trabajo. Nuestro objetivo es clave: ¡aumentar la producción! Para eso, compramos más fermentadores, tenemos personal suficiente, y ya hay un plan de contingencia armado.
¿Pensando un poco más lejos, tienen claridad respecto a qué mercados internacionales les gustaría llegar?
Estamos presentando un proyecto dirigido a mercados internacionales con Pro Chile. Vamos a Alemania el próximo año, aprovechando que está Oktoberfest y una feria asociada con la tecnología que se utiliza en la industria artesanal. Nos interesa bastante ese mercado y también el norteamericano, que está haciendo lo mismo que nosotros, creando y experimentando con nuevas líneas de cerveza.
“A nosotros nos interesa crecer inteligentemente, de modo que si la gente lo reconoce como bueno, debemos mantener o mejorar la calidad, pero no retroceder. Esa yo diría que es la clave para entrar en un mercado tan competitivo como es la cervecería”.